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El Thyssen ampliará su sede al antiguo Palacio de Hielo

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La ampliación se centrará principalmente en el arte del siglo XXI y contará con más de 180 obras de la Colección TBA21 [3], donadas por Francesca Thyssen-Bornemisza y sus herederos. Este conjunto, valorado en 16 millones de euros, pasará a formar parte del patrimonio artístico público. A él se añadirá el préstamo a largo plazo de casi otras 180 piezas contemporáneas, con un valor estimado de 10 millones.

El Ministerio de Hacienda, titular del inmueble, lo cederá para el proyecto y asumirá la rehabilitación integral a través de la Dirección General del Patrimonio del Estado. Una vez formalizada la cesión, el museo estudiará las características del edificio para determinar sus necesidades y posibilidades antes de iniciar la intervención arquitectónica.

El calendario presentado contempla la definición durante 2026 del programa y de la convocatoria del concurso de arquitectura. Entre 2027 y 2028 se redactará el proyecto ganador y las obras comenzarán a partir de 2029. La previsión es que la nueva sede esté terminada y en funcionamiento en torno a 2032. El coste conjunto del proyecto arquitectónico y de la rehabilitación se calcula en unos 90 millones de euros.

Tras las obras, el antiguo Palacio de Hielo dispondrá de una superficie construida aproximada de 19.500 metros cuadrados. De ellos, 10.000 se destinarán a la ampliación del Thyssen. El inmueble contará también con un patio-jardín de 1.500 metros cuadrados preparado para acoger exposiciones y actividades al aire libre.

Cultura y el propio museo financiarán la museografía, el equipamiento y la dotación de sus dependencias. El edificio albergará asimismo la sede madrileña del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que se sumará a la existente en Vitoria. El Ministerio del Interior se encargará de acondicionar esta área.

Construido con hormigón armado e inaugurado en 1922, el Palacio de Hielo y del Automóvil acogió posteriormente el Centro de Estudios Históricos y fue la primera sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El edificio permanecía sin uso desde 2007.

El ministro de Cultura durante el anuncio de la extensión de la sede del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Urtasun definió el anuncio como el primer paso hacia el museo de las próximas décadas, con mayor capacidad para desarrollar exposiciones, talleres escolares, investigaciones, tareas de restauración, conciertos y conferencias. «No queremos simplemente un museo más grande; queremos un museo más útil», afirmó. Arcadi España destacó que la operación devolverá al inmueble «una función a la altura de su historia» y permitirá crear un lugar donde convivirán la cultura y la memoria.

La incorporación del Palacio de Hielo permitirá al Thyssen superar algunas de las limitaciones de su sede histórica en el Palacio de Villahermosa. La institución ampliará la superficie expositiva y dispondrá de nuevas áreas para sus programas educativos, la investigación, la conservación y la participación del público.

El arte del siglo XXI ya figuraba en la programación del museo mediante el acuerdo suscrito en 2018 con TBA21 y las exposiciones organizadas alrededor de la colección de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza. La ampliación consolidará esa línea y extenderá hacia el presente el recorrido de la colección permanente.

TBA21 reúne obras vinculadas con el arte, la ecología y la justicia social, además de trabajos de artistas del denominado Sur Global, creadores indígenas y voces históricamente apartadas de los relatos europeos. Sus fondos abarcan pintura, escultura, instalación, performance, sonido, cine y creación digital. Entre los artistas representados se encuentran Ai Weiwei, Marina Abramović, John Akomfrah, Olafur Eliasson, Pierre Huyghe, Rashid Johnson, Ernesto Neto y Bill Viola.

«El anuncio que hacemos hoy aquí es más que una donación. Es un paso más en un compromiso que mi familia ha mantenido, de una forma u otra, durante más de un siglo», señaló Francesca Thyssen-Bornemisza. La coleccionista recordó asimismo una enseñanza de su padre, para quien una colección no era una posesión, sino «una conversación con el mundo» y un bien conservado temporalmente bajo custodia.

La donación y el nuevo préstamo se suman al depósito gratuito y a largo plazo de obras históricas que Francesca Thyssen-Bornemisza mantiene en el museo, valorado en unos 70 millones de euros. El compromiso conjunto de la coleccionista y TBA21 con el Estado se aproxima así a los 100 millones.

Borja y Blanca Thyssen-Bornemisza también han cedido piezas de su colección privada y organizan exposiciones de arte contemporáneo en el museo desde 2023. Sus fondos recorren las vanguardias de comienzos del siglo XX, el modernismo de posguerra, el hiperrealismo estadounidense, el grafiti y la pintura contemporánea. Obras de Francis Picabia, Alex Katz, André Butzer, Ross Bleckner, Peter Halley y Kenny Scharf se encuentran actualmente expuestas en el Thyssen mediante préstamos a largo plazo.

De pista de hielo a centro de investigación

El Palacio de Hielo y del Automóvil comenzó a construirse en 1920 según el proyecto del arquitecto belga M. Edmond De Lune. Inaugurado el 30 de octubre de 1922 con la asistencia de Alfonso XIII, fue una de las primeras edificaciones madrileñas que emplearon hormigón armado. Su fachada, de estilo renacentista francés, envolvía una pista de hielo de 55 por 28 metros y distintos salones destinados al ocio.

La escasa afluencia de público condujo a su cierre en 1926. Tres años después, el Estado adquirió el inmueble y encargó a Pedro Muguruza su transformación. La pista y buena parte de las dependencias recreativas desaparecieron para dejar paso al Centro de Estudios Históricos y a la Junta para Ampliación de Estudios.

Tras la Guerra Civil se convirtió en la primera sede del recién creado Consejo Superior de Investigaciones Científicas y acogió sus centros e institutos de Humanidades. Miguel Fisac proyectó en 1948 una librería para las publicaciones del organismo. Un incendio afectó gravemente al edificio en 1978 y obligó a realizar numerosas intervenciones. Abandonado desde 2007, su nivel de protección se redujo en 2011 para permitir la reorganización interior, aunque preservando la fachada.