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El huevo en la tostada y la música en el cine

El tema lo pondera Andrés Amorós (Valencia, 1941) en su libro Tócala otra vez, Sam cuando nos recuerda que suena en la comedia de Billy Wilder Bésame, tonto y viene muy a cuento, porque el volumen no deja de ser una larga explicación, con multitud de ejemplos, de por qué tantas escenas inolvidables de la historia del cine lo son en buena medida gracias a la música que las acompaña. Puede haber gran cine sin una nota musical como puede haber tostadas ricas sin huevo escalfado pero Amorós ha optado por demostrarnos que partituras y fotogramas cuando son buenos no suman sino que multiplican.

Melómano y cinéfilo de amplio y variado bagaje cultural, seguro que el profesor Amorós podría asimismo encontrar en el Séptimo Arte abundantes muestras de lo contrario: de películas con canciones que no aportan nada a la trama y fondos sonoros que ni complementan ni ensalzan sino que subrayan sin cesar y acaban por ahogar incluso las mejores historias.

Pero Amorós ha jugado sobre seguro escribiendo un libro que invita a la escucha, proporcionando ejemplos de sinergias gloriosas: ya sea en el empleo atinado de piezas clásicas como el adagietto de la quinta sinfonía de Gustav Mahler en Muerte en Venecia, el Así habló Zaratustra de Richard Strauss en 2001, una odisea del espacio o –por qué no– La danza del sable de Aram Jachaturian en Un, dos, tres; ya sea poniendo el foco en piezas que funcionarían solas en una sala de conciertos pero imposibles de escuchar sin que te asalten las escenas del largometraje para la cual fueron compuestas, caso de cualquiera de las músicas que hizo Ennio Morricone para Sergio Leone o las que hizo Henry Mancini para Blake Edwards (Desayuno con diamantes) o Stanley Donen (Charada, Dos en la carretera).

A veces se dan ambas cosas en una misma película: así cuesta no viajar mentalmente a África cada vez que oímos el adagio del concierto para clarinete de Mozart o al escuchar cualquier extracto de lo que hizo John Barry para Memorias de África de Sydney Pollack.

Como quiera que Amorós no se plantea un manual al uso sino más bien un paseo por las músicas cinematográficas de su vida, ha estructurado el capricho en tres grandes bloques: en el primero y más largo consigna la presencia y el peso de los compositores en la obra de una decena de grandes cineastas, con Stanley Kubrick y Luchino Visconti dando más juego que el resto; en el segundo se marca un repaso a una veintena de películas del oeste que abarca desde los grandes clásicos de los cuarenta hasta el cine revisionista y crepuscular de Robert Altman y Sam Peckinpah; y se despide con una selección de 25 canciones de amor que brillaron en otras tantas cintas arrancando en el cine mudo de la mano del Charles Chaplin de La quimera del oro y poniendo el punto y final con la Juventud de Paolo Sorrentino.

Un libro pleno de erudición pero bien sazonado de anécdotas, de utilidad innegable para aprender historia del cine y de la música a la vez y con algún desliz a corregir en próximas ediciones: el Río Grande no es de Howard Hawks sino de John Ford y el gran Burt Bacharach aún sigue entre nosotros.

andres amoros forcola

Tócala otra vez, Sam. Las mejores músicas de cine [1]

Andrés Amorós

Editorial Fórcola

456 páginas

28,50 euros

Benito Pérez Galdós: Vida, obra y compromiso

Publicado por Carlos en En Biografía | 1 Comment

Por ese motivo, el conocimiento de la vida de Galdós, de su época y de su actividad política, es indispensable para abarcar su obra y su personalidad. Pese a ello, la mayoría de los investigadores ha priorizado el estudio de sus textos literarios, dejando en segundo plano los aspectos políticos, reflexivos y públicos de su vida.

La biografía de Francisco Cánovas (Orihuela, 1949) subsana esta tradicional laguna a través del estudio de tres facetas complementarias de la trayectoria biográfica de Galdós: la inserción de su actividad en las coordenadas históricas y culturales de la época que le tocó vivir; la relevancia social de sus escritos, tanto literarios como periodísticos; y el compromiso cívico y democrático que mostró en todas las facetas de su proyección pública.

Francisco Cánovas es doctor en Historia y ha sido profesor en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Miguel Hernández (Alicante). Colaboró estrechamente con José María Jover, uno de los maestros de la historiografía contemporánea y es autor de numerosos estudios históricos, sociales y culturales. Entre sus publicaciones destacan Los partidos políticos en la era isabelina (1981), El Partido Moderado (1982), Los Decretos de Nueva Planta en los países de la Corona de Aragón (1985), La Reina del triste destino (2005), Yo, Manuel Azaña, tomo la palabra (2007) e Historia de Orihuela (2015).

¿Quiere leer la crítica sobre esta obra escrita por Rafael Narbona en [2]El cultural [2]?

Benito Pérez Galdós: Vida, obra y compromiso [3]

Francisco Cánovas Sánchez

Alianza Editorial

504 páginas

25 euros / 14,99 euros

La oscura diversidad de ‘Sinónimos’

Publicado por lopeziglesias en En Cine | Sin comentarios

Yoav, trasunto del propio realizador, es un joven israelí que decide abandonar a los suyos para irse a París con la esperanza de que Francia y los franceses “lo salven de la locura de su país”.

Recién llegado a la ciudad, Yoav, carismático y potente el papel de Tom Mercier en su debut tras la cámara, es desvalijado mientras se baña quedándose materialmente desnudo, sin ropa, pertenencias ni papeles que lo identifiquen.

De esta forma tiene que resurgir de cero dispuesto a construir una nueva identidad renegando de sus orígenes hebreos. En esa situación límite se topará con una pareja de jóvenes dispuestos a ayudarle. Con Emile y su novia Carloline establecerá una compleja y sensual relación.

En carne propia

Sobre lo vivido por el propio Lapid en la capital francesa en los primeros años 2000, el realizador explica la génesis de Sinónimos: “Dieciocho meses después de completar mi servicio militar comencé a estudiar Filosofía en la Universidad de Tel Aviv. Escribía sobre deportes en una publicación semanal y también comencé a escribir historias cortas. En ese momento, el cine no me interesaba especialmente, y mi vida en general era hermosa. Pero un día, como si hubiera escuchado una voz de la nada, como Juana de Arco o Abraham, me di cuenta de que tenía que abandonar Israel. Vete en este momento, inmediatamente y para siempre. Desarraigarme del país, huir, salvarme de un destino israelí. Diez días después aterricé en el Aeropuerto Charles de Gaulle. Elegí Francia por mi admiración por Napoleón, mi pasión por Zidane y un par de películas de Godard que había visto dos meses antes. Hablaba un francés básico, no tenía permiso ni visa, y no conocía a nadie. Pero estaba decidido a no volver atrás. Decidido a vivir y morir en París. Me negué a hablar hebreo. Corté todos los lazos con los israelíes. Me dediqué por completo a la lectura obsesiva de un diccionario de francés y a algunos trabajos extraños para salir adelante. Viví en la pobreza y la soledad. Conté cada centavo. Comía la misma comida todos los días, la más simple y barata que se me ocurría. Un día hice un amigo, un amigo francés, el mejor amigo que he tenido. Se desarrolló un fuerte vínculo entre nosotros, a pesar de y quizás por la disparidad social, cultural y mental entre nosotros. De todo eso surge Sinónimos.

Y cuando se le pregunta por su obsesión por arrinconar su pasado israelí y cambiar de identidad a través del idioma, Lapid argumenta: “Creo que el lenguaje es lo más intrínseco que tenemos que podemos cambiar. Es difícil cambiar nuestros cuerpos. El pasado no puede ser cambiado. El cuerpo de Yoav contiene su pasado. Contiene su naturaleza esencial, que desea decapitar. Me acuerdo de ese momento murmurando palabras en francés como una oración. El idioma francés fue mi redención. A medida que pasa el tiempo, Yoav se enfrenta a la desconexión entre su fantasía de identidad francesa y la vida real. Se da cuenta de que todo podría terminar como comenzó, en una puerta cerrada. Sus intentos de evitar ese abismo hacen que su lenguaje se vuelva cada vez más radical. Radical en el sentido de un apego desesperado a las palabras, sílabas, dicción y sonidos del francés”.

Esa muerte y resurrección del personaje que, como queda dicho, es el propio yo del realizador, hace de Sinónimos un interesante juego de espejos, planos y contraplanos que entre el drama y el humor atrapará a buen número de espectadores.   

Sinónimos

Dirección: Nadav Lapid

Guion: N. Lapid, Haïm Lapid

Intérpretes: Tom Mercier, Quentin Dolmaire, Louise Chevillote

Fotografía: Shaï Goldman

Francia, Israel, Alemania / 2018 / 123 minutos

Adiós a la pintora María Moreno

Publicado por Carlos en En In Memoriam,Pintura | 1 Comment

Moreno se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde ingresó en 1954 para cursar los estudios de Bellas Artes, especializándose en Pintura.

Desde los años setenta del siglo pasado, su obra comenzó a mostrarse y a formar parte de colecciones internacionales. En 1973 se celebró una exposición individual de su obra en la Galería Herbert Meyer-Ellinger de Fráncfort y en 1990 otra en la Galería Claude Bernard de París.

María y su marido pertenecen al grupo histórico y generacional de pintores y escultores que han vivido y trabajado en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por el vínculo de su formación y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares.

Además de María y Antonio, este grupo lo componen el escultor Julio López Hernández (Madrid, 1930 – 2018) y su mujer Esperanza Parada (San Lorenzo de El Escorial, Madrid, 1928 – Madrid, 2011); el escultor Francisco López Hernández (Madrid, 1932 – 2017), hermano de Julio; su mujer, la pintora Isabel Quintanilla (Madrid, 1938 – 2017) y Amalia Avia (Santa Cruz de la Zarza, Toledo, 1930 – Madrid, 2011), casada con el artista Lucio Muñoz. No todos nacieron en Madrid, pero este ha sido el lugar principal de residencia y trabajo de todos ellos.

En las últimas décadas, la obra de María Moreno ha formado parte de importantes muestras colectivas, como la organizada en 1991 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, o Realistas de Madrid, que se pudo ver en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza entre febrero y mayo de 2016 [5].

Los motivos de su pintura abarcan desde el paisaje, con un lugar destacado para Madrid, pero también para el paisaje de La Mancha; los retratos de su entorno más próximo, en su primera etapa; los interiores, presentes desde el comienzo de su carrera; los bodegones, los jardines y las flores, por las que ha sentido especial predilección a partir de los años 1990.

Mañana por la mañana se celebrará el velatorio en el tanatorio de Tres Cantos. Mañana, a las 16.30 h, tendrá lugar su sepelio, precedido de una misa, en el mismo lugar.

Descanse en Paz.

Plácido Arango, in memoriam

Publicado por Carlos en En In Memoriam,Mercado,Museos,Pintura | Sin comentarios

Dos características marcan la relación de Plácido Arango con este Museo: su generosidad sin límite y su nulo afán de protagonismo, tan de agradecer ambos en momentos en los que el egoísmo y la notoriedad vacía sacuden nuestra sociedad.

Su compromiso con el Prado era para él fuente inagotable de entusiasmo y, para esta pinacoteca, una aportación de energía vital que contagiaba a todos. En los largos y fecundos años que su figura patricia ha acompañado el devenir del Museo, su ejemplo ha sido un espejo para los cientos de profesionales que aquí desempeñan su tarea.

Plácido Arango fue todo en este Museo al que hoy deja un tanto huérfano. Supo ser un imprescindible apoyo, un líder capaz, un forjador de cariño hacia el Prado y también un generoso donante. Un hombre que tuvo la altura de miras y el amor a la pintura necesarios para entender que las obras que él había reunido en su impresionante colección eran aún más grandes si pertenecían a todos. Hay que ser un sincero amante del arte para entender que este nos engrandece cuando lo contemplamos en común. Y él lo fue (utilizar el pasado para hablar de Plácido Arango duele).

Y hay que ser, como él lo fue, un hombre de Estado para rehuir el protagonismo, para renunciar voluntariamente a la tremenda satisfacción que le producía presidir el Patronato del Museo, y seguir trabajando por esta institución, que tanto le deberá siempre.

Hoy en el Prado existe una sensación de orfandad que crece con la contemplación de las muchas obras que Plácido legó a todos los españoles y cuelgan en estos muros. Sólo nos consuela la idea de que él, en su generosidad, trabajó en lo que siempre le gustó: hacer mejor este museo que tanto amó y mejores a todos los que lo conocimos y admiramos.

¿Quiere saber más sobre Plácido Arango? [6]

Nuevos directores de los museos Sefardí y Sorolla

Publicado por Carlos en En Museos,Pintura,Política,Premios | Sin comentarios

Carmen Álvarez Nogales (Mérida, 1983), directora del Museo Sefardí [7]. Licenciada en Periodismo y Humanidades por la Universidad Carlos III. Desde 2010 pertenece al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Ha sido profesora colaboradora de la Universidad Carlos III de Madrid y de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha. Ha desarrollado su carrera profesional en el Museo Sefardí, el Museo Arqueológico Nacional y en la Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura y Deporte. Álvarez sustituye a Santiago Palomero Plaza, fallecido en agosto de 2019.

Enrique Varela Agüí (Madrid, 1968), director del Museo Sorolla [8]. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 2005 pertenece al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos, desarrollando a partir de entonces su actividad profesional en el ámbito los museos. Ha sido miembro de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español y ha desarrollado su actividad profesional en el Museo Sorolla, el Museo del Traje y en la Subdirección General de Museos Estatales. En el año 2009 se incorpora como vocal asesor al Gabinete de la Ministra de Cultura, y entre el año 2010 y 2014 ha ejercido el cargo de subdirector general de Museos Estatales.

Museo Sorolla.
Museo Sorolla.

«El reto es mantener el prestigio al tiempo que decidir hacia dónde debemos ir»

Publicado por lopeziglesias en En Artes Visuales,Gestores,Museos | Sin comentarios

A lo largo de la presente entrevista manifiesta con orgullo sentirse arropada por un equipo profesional muy sólido, “integrado por gente fantástica, muy comprometida, que trabaja en un ambiente creativo en el que se fomenta el pensamiento y la colaboración”.

Mujer de retos, se marca como esencial de cara al futuro que se avecina el mantener y potenciar el prestigio nacional e internacional de la Fundación: “En ello vamos a poner todo nuestro esfuerzo e ilusión”.  

“Fue un invento increíble esto de ponerse en la plaza a contar historias”

Publicado por Carlos en En Artistas,Gestores,Teatro | Sin comentarios

Desde La Abadía trabajan para dar cabida a nuevos talentos y a un público que no puede perderse la programación especial [9] con la que celebra esta efeméride y que invita a seguir enamorados del teatro y, sobre todo, de la magia que se vive entre sus paredes.

25 años, pero su primera temporada como director, ¿qué balance hace?

Este proyecto nació hace 25 años de la mano de José Luis Gómez pero hemos de encarar el futuro. Hacernos cargo de todo ese gran legado, y generar una renovación que haga honor a lo vivido y, al mismo tiempo, recoloque al Teatro en el siglo XXI, nos tiene sumidos en una ingente cantidad de trabajo y, realmente, todavía no podemos hacer balance.

A mí se me ofreció una inmensa oportunidad y es maravilloso volver a ésta, la que, en definitiva, es mi casa. Donde nací como profesional y artista. Hacerse cargo de ella es un privilegio y un honor y, básicamente, lo que exige es mucha atención, dedicación y cuidado.

Cuanto aterrizó en la dirección mencionaba una línea de trabajo «con continuidad, pero sin continuismo», ¿cómo es eso?

José Luis Gómez.

Porque las realidades y necesidades que llevaron a José Luis Gómez a La Abadía en el año 95 se han transformado. En 2020, el universo y la constelación del teatro de la ciudad de Madrid, de la región, del país, de Europa, del mundo… son distintas. El teatro es un arte que vive y se hace en el presente para el presente, no tiene mucha posteridad, más allá de lo que pueda quedar reflejado en un libro o, eventualmente, en una grabación.

El teatro trabaja en el día a día, en el hoy, y a lo que responde y de lo que se nutre es de lo que nos va ocurriendo en el presente. Y también a partir de los textos que hemos heredado o de aquello de lo que nos hemos alimentado hacemos un arte para los espectadores de hoy.

¿Cómo conviven esa mirada al pasado y al presente?

Eso es muy particular… depende mucho de la mirada de cada artista. Ahora es la mía la que guía en cuanto a lo que buscamos en el teatro de hoy. El proyecto de La Abadía, de estar centrado en una gran figura como la de José Luis, se ha diversificado en un conjunto de artistas con diferentes trayectorias que compartimos La Abadía como nuestra casa.

En ese sentido está más abierta a la interacción con diferentes creadores y con diferentes lenguajes. La programación que comienza en febrero y que nos lleva hasta julio la componen creadores de diversas aproximaciones a lo escénico, pero con creaciones y textos de hoy. Incluso aquellos trabajos inspirados en los clásicos son relecturas y reescrituras contemporáneas.

¿Qué puede adelantarnos de esta programación?

Sobre todo son obras de creadores que están haciendo y escribiendo espectáculos que muy genéricamente podríamos denominar ‘teatro de la palabra y el actor’, pero con muy diversas aproximaciones y lenguajes, tratando los temas y las inquietudes de la contemporaneidad. Desde la emergencia climática hasta la inclusión, temas de nuestra interacción con la tecnología y con varias líneas transversales que van tocando diferentes temáticas.

Ha coincidido también que están tratando mucho de qué mundo heredamos y qué mundo dejamos a los que vienen. Es decir, cómo nos relacionamos con el pasado y cómo miramos hacia el futuro. Que es, de alguna manera, lo mismo que le está pasando a la Casa, cómo se relaciona con su pasado, cómo ha sido hasta hoy y cómo se renueva por dentro y por fuera para mirar con esperanza e ilusión al menos otros 25 años.

¿Cómo encaja esta transformación con el objetivo del Teatro de ‘incidir en la vida social y cultural a través de la poesía en escena’?

Este es un lema que define la acción del teatro de arte de tradición europea. De teatros que viven en la inquietud y el pálpito de lo que nos ocurre como seres humanos en el día a día, echando mano del legado literario dramático, de todas aquellas formas y cuentos que nos han precedido, para hacer los mismos cuentos que nos vuelvan a plantear las mismas preguntas, que nos vuelvan a encarar a los mismos dilemas, pero que nos den e inspiren a tener nuevas miradas, sensaciones e impresiones.

Esto nos ayudara a que se cumpla el rito del teatro y la catarsis necesaria para volver a recuperar cada día la fe y la esperanza en la capacidad del ser humano para la grandeza. No nos olvidemos de nuestra capacidad para crear y, especialmente, para crear belleza.

En una ocasión comentó que si pudiera traer a un gran dramaturgo al teatro sería a Calderón, ¿algún otro para seguir soñando?

No vamos a desvelar secretos, pero La Abadía goza, afortunadamente, de un grandísimo atractivo. Estamos conversando con muchos creadores que están deseando incorporarse y seguir o pasar a formar parte de la enorme nómina de autores que han querido venir a compartir su arte y su forma de entender el teatro. Y esa es una de las cosas más complejas de nuestro trabajo, que no hay sitio para todos los que uno querría acoger. ¡No nos da la vida, no nos da el tiempo!, que diría don Pedro.

¿A qué retos cree que se enfrenta la cultura en esta nueva legislatura?

Desde el punto de vista político, la tarea de los creadores y gestores es recordar que la cultura debe ser una de las piedras angulares sobre las que se cimenta el Estado del Bienestar. España tiene un legado inmenso y un activo presente también inmenso de capacidad creadora y esto, desde la crisis, no se ha visto refrendado. La crisis supuso unos recortes inmensos que dinamitaron todo el sistema y nos obligó a todos a hacer equilibrios y esfuerzos enormes. Han pasado ya 10 años, estamos en otra situación, y hay que empezar a revertir algunos de esos recortes y a entender que la cultura es un activo, eminentemente espiritual y ya solo por eso se justifica, pero además material, porque genera riqueza, empleo…

Ve a España como un entorno con mucho atractivo y potencial cultural…

Por su historia, por sus lenguas, por su patrimonio… España tiene que ser un gran país cultural y para eso necesitamos colocarnos, al menos, en la media del PIB europeo en cuanto a inversión en arte y cultura.

Por tanto, nuestra tarea principal es recordar a los políticos que estamos aquí, que somos un activo, y que tienen que acordarse de la cultura. Además de sacar adelante el Estatuto del Artista, hay que avanzar en todos los planes que luchen contra la precariedad, y hablando de este campo, especialmente de los actores y creadores de las artes escénicas… En fin, un poco más de PIB supone un muchísimo más de bienestar para los ciudadanos, no sólo para los que hacemos cultura, sino para toda la sociedad que es la que recibe nuestro trabajo.

¿Cómo ha cambiado el público en el último decenio?

El esfuerzo por salir adelante en estos años tan complejos se ha producido, por un lado, gracias al entusiasmo inherente de todos los que hemos decidido dedicar nuestra vida a la cultura, una tentación de la que casi no podemos escaparnos, pero especialmente del público y de las personas que siguen necesitando y haciendo uso de su derecho a la cultura. Ellos adquieren ese gran compromiso de sostener un espacio para la belleza, la espiritualidad, el crecimiento, la reflexión, para el entretenimiento, para lo lúdico, y han seguido y siguen acudiendo a los espectáculos.

¿Oferta y demanda conectadas?

Cuanta más oferta más demanda. Esa es una ley histórica. Por eso, realmente lo que es necesario en un país como España, y en esto sí que insisto, es mejorar y garantizar las condiciones de vida de todas las personas que intervienen en los procesos culturales. Para que todo eso, además, revierta hacia mayores capas de nuestra sociedad y podamos democratizar el arte.

En ese sentido, en España todavía tenemos muchas tareas pendientes, entre otras, racionalizar los horarios laborales para que las personas puedan disfrutar de su vida personal y familiar entre semana, y tengan tiempo para ir a una biblioteca, a un teatro o a nadar. Algo que sí ocurre en muchos países de Europa… donde se puede tener vida, y no vivir sólo para trabajar.

E incluso con mayor productividad…

Sí, al final, todos necesitamos nuestra pequeña cuota de felicidad.

En una ocasión comentó que la primera experiencia cultural que le marcó fue a los 11 años, cuando asistió a la representación de El gran teatro del mundo en Almagro. ¿Le sigue sorprendiendo el teatro?

Es algo increíble. Cuando llevas muchos años viendo teatro parece que uno ya lo ha visto todo… pero no. Nunca lo has visto todo. Siempre aparece otro nuevo poeta de la escena que, de repente, ofrece una nueva mirada, un nuevo ritmo, una nueva melodía o una nueva atmósfera. Me viene a la mente, por ejemplo, Sergio Blanco, al que conocí hace poco… Afortunadamente no dejamos de sorprendernos unos a otros, y eso es lo que excita nuestra curiosidad, que es como la del gato, no se acaba nunca.

Lo inagotable del teatro…

Parece un poco grandilocuente, pero esto es un rito. Hay algo sagrado en el trabajo que hacemos encima del escenario. Fue un invento increíble de la humanidad esto de ponerse en la plaza a contar historias, y aun siendo un invento increíble le han pronosticado la muerte muchísimas veces. El cine, la televisión, Internet… acabarían con el teatro. Pero, al final, las personas seguimos queriendo reunirnos en un rinconcito, bajar un poco la luz, y subirla en una esquina, para que salga otro ser humano, otro como nosotros, y nos haga soñar despiertos. Afortunadamente, la llama de esta ilusión sigue ardiendo y para nosotros es una necesidad vital y, al mismo tiempo, un privilegio seguir intentando que siga prendida. Es una maravilla ver la cantidad de luciérnagas humanas que vienen a la luz…

¿Qué cree que le falta al teatro español?

Las comparaciones a veces son útiles y a veces no. Lo que nos falta es mejorar las condiciones para que los creadores puedan asumir mayores riesgos, puedan tener sueños más grandes. Siempre podremos hacer un teatro excelente, con las condiciones que haya, pero cuanto mejor sean éstas más grandes serán esos sueños, y mayor será la producción, los espacios o los tiempos…

¿Qué ejemplos destacaría entre nuestros vecinos europeos?

Hay algunos cercanos como el francés, el alemán o el belga, que disponen de mejores condiciones por lo que sus creadores se permiten sueños más grandes. Estoy de acuerdo con que el teatro español, con las condiciones en las que trabaja, es el mejor imaginable. Lo único que puede cambiar no es la capacidad ni el talento, sino los recursos materiales y temporales. Conforme crezcan esos recursos los talentos brillarán todavía más y esto, afortunadamente, es una rueda que no se acaba nunca.

¿Cómo describiría la magia que lleva al público al teatro?

Lo que engancha es una necesidad completamente esencial, radicalmente humana, de contrastar el propio parecer con el de otro, y contrastar lo que uno siente, ve y piensa con la mirada del otro. Y si, además, ese otro es una especie de mago, de acróbata de la ilusión, de atleta de las emociones, y nos hace creer que es un emperador del siglo III o un visitante de las estrellas, pues nuestros pareceres aumentan y nuestra capacidad de imaginación se dispara. Ahí se produce un efecto de la comunicación que, como muchos maestros dicen y como yo también creo, es un misterio. Hay una parte que es totalmente inexplicable, con un valor trascendente y de carácter espiritual, pero que no es solemne, es lúdico, festivo, una celebración de la vida. Es lo más parecido a las pequeñas dosis de éxtasis que, sin necesidad de tóxicos, podemos adquirir en el mundo como seres humanos.

Letras en rebeldía

Publicado por Carlos en En Premio de Cuentos Breves | Sin comentarios

Consultó con su compañera que venía de practicarse un fondo de ojos.

–Esta receta está en blanco, dijo sin considerar su visión afectada por el reciente estudio realizado.

La farmacéutica, reconocida por su habilidad para descifrar las escrituras médicas, se encontró superada por la situación.

–Parece que el doctor Isalberto no estaba en su mejor día. Para colmo se ve que la lapicera que usó agonizaba de tinta…, afirmó.

Teodoro Finkelstein, atento a la situación, ofreció sus servicios. Presumía que en su carácter de coleccionista de estampillas podría magnificar esos vocablos. Teodoro llevaba una lupa colgada al cuello, no por extravagancia, simplemente porque las dimensiones del adminículo no congeniaban con ninguno de sus bolsillos.

La ampliación no logró su objetivo, la farmacéutica seguía sin poder descifrar aquella anotación. No se entiende la letra don Lindor.

–¿Usted fue por alguna dolencia en particular?

–No m’hijita, fue una visita de rutina.

Descendiendo de la balanza (dejando la aguja trabada en el 130), Beba Ordoñez propuso convocar a doña Emerlinda, la pitonisa más reconocida de la región, psíquica por herencia materna.

Todos sabían de las habilidades de Emerlinda, pero también eran conscientes de que su avanzada edad le venía jugando en contra. Sus últimas intervenciones así lo certificaban. La más notoria sucedió en las vísperas del Santo Patrono cuando predijo lluvias torrenciales, la crecida del río Cangrejos y la inundación de toda la zona urbana.

Los lugareños prepararon sus viviendas para la catástrofe. Taparon puertas y ventanas, apiñaron bolsas de arena, acumularon comestibles y llevaron sus automóviles a un pueblo fronterizo. A catorce meses de aquel vaticinio los vecinos aún esperan la lluvia anunciada. Los chacareros, por su parte, sufren la peor sequía de la historia.

No hubo que dar demasiadas explicaciones para descartar la proposición de Beba Ordoñez.

Tal vez esté en otro idioma. Habría que llevar la receta al Instituto Lenguas Vivas, arriesgó Celso Calvente, a la par que probaba frente al espejo los distintos peines expuestos para la venta.

El Padre Jesús, por su parte, sostenía que la dilucidación de las palabras expresadas no era una tarea dificultosa.

–¡Sólo es cuestión de fe!, exclamó el religioso tomando la receta con firmeza y mirándola de arriba abajo. Pero…justo hoy olvidé mis lentes.

–Yo no le puedo prestar los míos porque los termino de romper, acotó la empleada.   

Isidro Iturrieta, sosteniendo un frasco de orina en alto, afirmaba que el doctor Isalberto provenía de una familia árabe, por lo que no sería raro que la receta estuviera escrita de derecha a izquierda.

Un recién llegado parecía anunciar el fin de la intriga.

–¡Doctor Mabuse! ¡Usted es nuestra solución!, gritaron varios.

El doctor tomó la receta de la punta superior izquierda. La analizó con seriedad.

–No puedo interpretar los términos aquí escritos. No soy adivino, sentenció con severidad.

–¿Qué les dije? Hay que consultar a doña Emerlinda, ella sí que es adivina, insistió Beba Ordoñez.

–Ni me la nombre, todavía tengo tapiado el altillo, bramó un damnificado.

–Lo que sí puedo afirmar –continuó el doctor Mabuse– es que estos trazos responden, sin dudas, al doctor Isalberto. Cursamos juntos la facultad. Pero yo jamás logré una caligrafía tan críptica, característica distintiva de los médicos más conspicuos.

El desaliento se apoderó de los presentes. El anciano lucía despistado.

–Mire abuelo, me parece que lo mejor es que regrese a lo del doctor Isalberto para que le aclare la receta.

–El doctor me dijo que se iba de vacaciones, expresó el nonagenario con angustia.

En el medio de opiniones contrastantes pasaba inadvertida la figura de una de las personalidades más notables surgida de aquel pueblo perdido en la llanura pampeana.

–Miren quién está ahí, dijo la farmacéutica.

–Yo veo todo rayado, señaló la empleada con los anteojos astillados.

–¡Ése es Dios!, exclamó la otra empleada, que visualizando un largo túnel luminoso y una figura celestial aguardándola creyó estar asistiendo a su propia muerte.

–Ni Dios ni rayado, es Florentino Carter Howard…, afirmó la farmacéutica con suma admiración.

El afamado arqueólogo, experto en epigrafía, una vez al año regresaba de sus investigaciones internacionales y se instalaba en la vieja casona familiar. Él mismo se había encargado de promover su fama. En cada regreso se mostraba en los lugares más concurridos para difundir los logros de su último viaje. Los domingos asistía a la parroquia por la mañana y a la sinagoga por la tarde. Se paseaba por todos los bares.

Hacía la cola en los bancos dictando cátedra a los jubilados. Compraba en diferentes almacenes para cruzarse con la mayor cantidad de vecinos. Entraba a todos los negocios, sin importar el rubro. Se lo ha visto preguntar sobre las cualidades de un determinado corpiño y aprovechar la ocasión para relatar sus experiencias científicas.

Un caso particular el de Florentino Carter Howard. Un joven sin mayores inquietudes, repetidor consuetudinario de estudios secundarios y amante de la holgazanería. Un día desapareció ante la completa indiferencia del pueblo. Ni la familia se había percatado de la ausencia de Florentino. Empezaron a sospechar algo el día en que la abuela lo llamó catorce veces a tomar la sopa (su comida preferida). Apareció años después esgrimiendo títulos y honores.

Sin duda que los galardones esgrimidos lo convertían en la persona indicada para resolver aquellas anotaciones jeroglíficas.

La mano del científico acercó el monóculo a su ojo derecho. Escudriñó la pieza con delicadeza extrema. El resto de los ojos –presentes en aquella farmacia– seguían con atención el dedo índice de Carter Howard que planeaba sobre la receta del doctor Isalberto.

–Aquí podemos leer con absoluta claridad: Doxilamina succinato / Piridoxina hidrocloruro. 10 miligramos cápsulas duras de liberación modificada. Náuseas, tercera semana de embarazo. Sello y firma del doctor Isalberto, Matrícula nacional número 17.783.

Ante  la develación del científico todos se abalanzaron para felicitar a Lindor.

Voces entrecruzadas mezclaban consejos con buenos augurios.

Recuerde que no debe levantar cosas pesadas del piso…Aproveche a viajar en avión antes de las treinta y dos semanas…Hierro, mucho hierro…Si todo va bien no le afloje al sexo, Lindor, no hay contraindicaciones…Use zapatos sin tacos altos…

¿Qué nombre le va a poner, don Lindor?-

–Si es varoncito debería ponerle Florentino, en homenaje a su eminencia, sugirió una de las empleadas mirando a Carter Howard que se paseaba con el pecho inflado.

–Y si es mujercita: Emerlinda, opinó Beba Ordoñez.

–No me haga acordar, que todavía tengo tapiada la heladera, dijo otro damnificado.

Mientras Florentino Carter Howard se encargaba de detallar su próximo viaje a las islas Svalbard en busca de nuevos sepulcros egipcios, el anciano Lindor se retiró con la medicación estipulada, más un biberón, dos chupetes (uno rosa y otro celeste) y un paquete de pañales, atención de la farmacia del pueblo.

Más sobre el Premio de Cuentos Breves Maestro Francisco González Ruiz

El gran número de autores innovadores y la gran calidad del cuento español en el panorama literario contemporáneo es un fenómeno reconocido tanto por la crítica especializada como por los aficionados a la literatura en general y a la narrativa breve en particular. Con el objetivo de promover y difundir este género, hoyesarte.com, primer diario de arte y cultura en español, y KOS, Comunicación, Ciencia y Sociedad, con la colaboración de Arráez Editores SL, convocan la primera edición del Premio Internacional de Cuentos Breves ‘Maestro Francisco González Ruiz’, dotado con 3.000 euros.

El certamen se desarrolla en una fase previa y otra final. Durante la previa, el viernes de cada semana, el Comité de Lectura selecciona el relato que, a juicio de sus miembros, sea el mejor entre los enviados hasta esa fecha, publicándose el lunes siguiente en hoyesarte.com. Este es el caso de Letras en rebeldía, sexagésimo cuento seleccionado.

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Vargas Llosa gana el Premio Francisco Umbral

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“La novela está en sintonía con obras como La fiesta del Chivo, tiene la misma temperatura y discurre en las mismas y brillantes líneas de investigación histórica y alternancia entre la vida privada y la vida pública”, ha afirmado Manuel Llorente, presidente de un jurado integrado por Carlos Aganzo, Juan Cruz, César Antonio Molina, Fernando R. Lafuente, Fanny Rubio y Santos Sanz de Villanueva.

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El fallo se comunicó en la sede en Madrid de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón a lo largo de un acto en el que María España, presidenta de la Fundación Francisco Umbral y viuda del escritor, comentó que Vargas Llosa se había mostrado muy satisfecho por “un premio especialmente querido por mí por el cariño que siempre he sentido por un autor de la talla de Umbral”. En el acto también se anunció que la Cátedra Vargas Llosa estará ubicada en la sede de la Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

Los ganadores de las ediciones anteriores del Premio Francisco Umbral al libro del año fueron Las cuatro esquinas, de Manuel Longares; La cabeza en llamas, de Luis Mateo Díez; En la orilla, de Rafael Chirbes; Requien habanero por Fidel, de J.J. Armas Marcelo; Desaprendizajes, de José Manuel Caballero Bonald; Patria, de Fernando Aramburu, Transición, de Santos Juliá, y Sur, de Antonio Soler.

La fundación del escritor y periodista fallecido en 2007 nació en 2009 con el objetivo de estudiar, preservar y difundir su obra, y servir de fomento de toda la cultura literaria y el periodismo de habla hispana. El premio está dotado con 12.000 euros y una escultura de Alberto Corazón.

Sinopsis

Guatemala, 1954. El golpe militar perpetrado por Carlos Castillo Armas y auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA derroca el gobierno de Jacobo Árbenz. Detrás de este acto violento se encuentra una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina: la acusación por parte del gobierno de Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente.

Tiempos recios es una historia de conspiraciones internacionales e intereses encontrados, en los años de la Guerra Fría, cuyos ecos resuenan hasta la actualidad. Un suceso que involucró a varios países y en el que algunos verdugos acabaron convirtiéndose en víctimas de la misma trama que habían ayudado a construir.

En esta novela, que conecta con la aclamada La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa funde la realidad con dos ficciones: la del narrador que libremente recrea personajes y situaciones, y la diseñada por aquellos que quisieron controlar la política y la economía de un continente manipulando su historia.

Hollywood se desparasita

Publicado por lopeziglesias en En Cine,Premios | Sin comentarios

Ya dentro, el dedo omnipotente de la Academia señaló a unos y descartó a otros. La noche giró en torno a Corea, la del Sur, y a Bong Joon-ho, un nombre de aquellas latitudes, el director de la excelente [13]Parásitos [13], película que contribuye a desparasitar unos premios que nunca, en sus 92 años de existencia, habían reconocido a una misma propuesta como mejor película de habla no inglesa y triunfadora global como mejor película; sin fronteras ni lenguas. Hora era.

Cuatro importantes estatuillas se metieron en la mochila los asiáticos. Además de los dos galardones mencionados, el director se llevó el suyo y compartió con Han Jin-won el que reconoce el guion original más destacado. Significativo, y mucho, que fuera ésta la primera película surcoreana nominada en la historia de la carrera por el hombrecito dorado, lo que hace dudar de la atención que los doctos académicos prestan a lo que se genera más allá de las fronteras que delimitan el cinematográfico territorio de las barras y estrellas.

Anécdotas y algo más que anécdotas, como la que vivió el propio Bong Joon-ho cuando en el corazón de su discurso de agradecimiento cerraron su micrófono y apagaron las luces del teatro: el tiempo previsto para la gala se había consumido. La cosa no daba para más. En ese punto las quejas de algunos de los clásicos del cotarro, –había que ver los aspavientos de Charlize Theron y Tom Hanks–, devolvieron la cordura a los organizadores: La luz se hizo y los micrófonos volvieron a hablar.

En un año de buen número de extraordinarias películas, no fueron pocas las quinielas que se fueron a la papelera. El irlandés, esa obra magna de Martin Scorsese, no consolidó ninguna de sus diez nominaciones. Tarantino tampoco tuvo que levantarse de su butaca pues Érase una vez en… Hollywood solo logró el premio a mejor actor secundario, Brad Pitt, y el de diseño de producción. Ni Sam Mendes que vio cómo 1917 solo era reconocida por el trabajo de sus técnicos en fotografía, efectos visuales y mezcla de sonido. Y Joker, por citar otro ejemplo que esperaba más, apenas lograba dos, al colocar a Joaquin Phoenix como mejor actor protagonista y a Hildur Gudnadóttir como autor de la banda sonora más destacada. Por otra parte, y como actriz protagonista, Renée Zellweger se lo lo llevó de calle por su papel como la Garland de Judy y Laura Dern volvió a demostrar la actriz que lleva dentro al lograr la mejor de reparto por Historia de un matrimonio.

España se quedó sin nada. El Dolor y gloria de Almodóvar se vino de vacío. El propio realizador confesó que lo esperaba en éste, el año en que los Óscar parecen dar muestras de apertura y, visto lo visto y en un simple juego de palabras, cabe concluir que con Parásitos Hollywood se desparasita.

Rembrandt desde la biografía y el ensayo

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rembrandt georg simmelEn su ambicioso estudio, publicado en 1916, poco antes de su muerte, Georg Simmel sistematiza sus reflexiones sobre el arte de la pintura: «Si en el arte clásico la representación del movimiento se hace mediante una especie de abstracción, extrayendo el instante del fluir de la vida para cristalizarlo en una forma cerrada, en Rembrandt el momento plasmado parece contener todo el impulso vital que lo precede, parece narrar el discurrir de la vida. En Rembrandt, la representación del hombre está colmada de vida interior pero no es psicológica. Rembrandt alcanza una expresión artística del movimiento vital hasta entonces desconocida: una expresión que no puede traducirse en un método o un estilo sino que depende por entero de su genio. Como demuestran sus retratos, el problema ‘pictórico’ de Rembrandt es sencillamente la representación de una totalidad humana viva, justamente en tanto problema pictórico, y no psicológico, metafísico o anecdótico: su pintura plasma la movilidad de la vida interior».

vida de rembrandtPor su parte, Emil Ludwig, padre de la biografía moderna, recorre la vida del genio en un atractivísimo y trepidante relato de poco más de cien páginas publicado originalmente en 1923 y asequible para cualquier lector. Aquí un breve ejemplo: «Ámstedam es una ciudad grande y rica, y un pintor joven y de talento puede fácilmente escalar las alturas de la gloria. Rembrandt se siente en terreno firme. Durante siete años había sido su propio maestro, había adquirido experiencia y había estudiado. Ya se siente preparado y maduro, y cree llegado el momento de lanzarse a la aventura…».

Enmarcando el Prado

Publicado por Carlos en En Patrimonio,Pintura | Sin comentarios

En conjunto, Enmarcando el Prado tiene como objetivo enmarcar obras sin marco, reenmarcar pinturas con un marco más adecuado o desarrollar soluciones innovadoras para mejorar la presentación de las colecciones. Un desarrollo pionero con un planteamiento que aúna criterios estéticos y de conservación preventiva que servirá como referencia para futuras intervenciones.

Las Hilanderas de Velázquez es la pintura elegida para iniciar el proyecto. Su nuevo marco ocultará a la vista los añadidos históricos al lienzo y permitirá contemplar la composición tal y como la concibió su autor. Además se incorporarán medidas técnicas para garantizar la mejor conservación. “Es una obra cumbre del arte universal, con un complejo significado que podremos exponer en las mejores condiciones museográficas en virtud del nuevo sistema de enmarcado ideado por nuestro equipo”, destaca Miguel Falomir, director del Prado.

Añadidos

En el siglo XVIII, la tela fue ampliada en su perímetro añadiendo una ancha banda superior (con el arco y el óculo) y bandas más pequeñas en los extremos derecho, izquierdo e inferior. Esta operación, bastante frecuente en las colecciones reales, desvirtuó la percepción original de la composición de Velázquez, dando como resultado que la escena que transcurre ante el tapiz se perciba más alejada y convirtiendo en costumbrista un contenido mitológico.

Conscientes de ello, y dado que la ampliación es una intervención histórica que no se debe perder, el Prado ideó en los últimos años un sistema de enmarcado innovador en el que solo dejaba visible la parte del cuadro pintada por Velázquez. La necesidad de revisar el estado de conservación de la obra obligó a desmantelar ese enmarcado.

Actualmente se ha vuelto a recuperar la visión con añadido de la pintura, al tiempo que se está trabajando en la búsqueda de un montaje que permita controlar en todo momento su conservación.

Un sistema de enmarcado permitirá visualizar la composición de Velázquez e incorporar nuevas medidas de protección. Se diseñará un panel de enmascaramiento que permitirá la integración estética de la obra en la arquitectura de la sala sin alterar su percepción y, simultáneamente, presenta «altísimas prestaciones» desde un punto de vista técnico indetectables para los visitantes, permitiendo una relación natural sin interferencias entre el público y la obra.

‘Las Hilanderas’ de Velázquez sin añadidos. © Museo Nacional del Prado.

El marco

El marco de una pintura es esencial para comprender la imagen que acoge y pueda ser percibida y admirada de manera adecuada. El marco ayuda a mirar, a introducirse en la obra que guarnece, a llenarla de contenido o a prolongar el sentido formal de la misma. No solo la enriquece desde el punto de vista estético, sino que contribuye a su protección y su conservación, además de ser en sí mismo una extraordinaria fuente de información histórica.

El enmarcado, a lo largo de la historia, ha sido siempre una operación consciente y fundamental para significar las obras que acompaña y protege; un trabajo de creación que ha conllevado en muchas ocasiones la participación de artistas diversos (pintores, escultores, arquitectos, carpinteros, tallistas y doradores), que han concebido prototipos y modelos que han marcado una época, un estilo o una institución.

En la etapa inicial del Real Museo de Pinturas, los artesanos de la madera y el dorado contribuyeron con su trabajo a la consolidación de las obras procedentes de las colecciones reales: produciendo nuevas molduras o recuperando y restaurando otras procedentes de los Reales Sitios.

Su labor, especialmente importante en lo que respecta a la construcción y el dorado de marcos para las pinturas, experimentó un gran desarrollo bajo la dirección del duque de Híjar, entre 1826 y 1838, prosiguiendo después con campañas muy completas que permitieron la apertura de nuevas salas expositivas.

El Museo del Prado tiene inventariados en sus colecciones aproximadamente 6.500 marcos que se encuentran instalados en las obras de la colección permanente o en salas de reserva con destino a nuevas adquisiciones.

Canaletto vuelve a brillar en el Thyssen

Publicado por Carlos en En Museos,Patrimonio,Pintura | Sin comentarios

Este trabajo ha sido posible gracias a una campaña de micromecenazgo puesta en marcha en junio de 2018 y que, en apenas cuatro meses, logró recaudar los 35.000 euros necesarios para llevarla a cabo.Para ello, el cuadro se dividió en mil secciones, cada una con un valor simbólico de 35 euros, que fue la aportación mínima y que hizo posible que fueran muchos los que pudieron colaborar en el proyecto.

Pintada entre 1723 y 1724, La Plaza de San Marcos en Venecia es una magnífica obra de juventud del pintor veneciano, considerado máximo exponente de los vedutistas italianos del siglo XVIII. Es también uno de los pocos canalettos que se conservan en museos españoles y uno de los más representativos de su estilo y de mayor calidad.

Joya de juventud

La actuación llevada a cabo por el equipo de restauradores del Museo ha consistido principalmente en recuperar en la medida de lo posible el estado original de la pintura, que se veía bastante deteriorado con el paso del tiempo, debido a antiguas intervenciones, y a varias capas de barniz oxidado y repintes que ocultaban la luminosidad y los colores originales de la pintura bajo un velo amarillento.

Tras realizar el correspondiente estudio técnico se procedió a retirar los barnices y repintes degradados y a reintegrar algunas pérdidas de pintura, un trabajo complejo debido al estado muy alterado y dañado de la capa pictórica, sobre todo en las zonas más oscuras, y por la presencia de repintes antiguos y diferentes capas de barniz oxidado. Por este motivo, durante todo el proceso de restauración se ha contado con un seguimiento del laboratorio del propio taller del Thyssen, que ha ido evaluando en cada momento el riesgo real de la intervención, lo que ha permitido ir ajustando el método de trabajo y las técnicas en función de los resultados que se obtenían.

La pintura presenta además un reentelado realizado en fecha indeterminada y se modificó su tamaño original, con unos 2 cm del lienzo doblado sobre el bastidor en la parte superior y otros 2 cm en este caso añadidos a cada lado, lo que había alterado las dimensiones originales.

El resultado final recupera la luz de mañana y los matices con los que Canaletto concibió la pintura. La limpieza ha permitido también recobrar la nitidez de los múltiples detalles incorporados por el artista a la composición, tales como figuras, aisladas o en grupos, elementos arquitectónicos y ornamentales, los puestos del mercado, con sus animales y objetos diversos, etc.

Algunos matices difíciles de apreciar a simple vista han salido a la luz y se pueden ahora admirar gracias a las macrofotografías. Estas imágenes nos acercan un poco más a la forma de trabajar de Canaletto y a su maestría para realizar detalles minuciosos con una pincelada rápida pero muy precisa.

¿Cómo pintaba Canaletto?

Gracias a la toma de micromuestras, análisis de pigmentos, estratigrafías y radiografías se ha podido reconstruir el proceso creativo del cuadro y desvelar algunos detalles sobre la forma de pintar del maestro veneciano.

Sobre el lienzo original, de lino con un tejido tipo tafetán, aparece una primera capa o imprimación de color rojo-anaranjado, elaborada con una mezcla de pigmentos de tierra aglutinados con aceite secante. Sobre ella se observaron algunos trazos muy finos y ligeros aplicados con carbón vegetal en seco que, posiblemente, tenían como objeto delimitar diferentes áreas que definirían la composición.

A continuación, el artista aplicó grandes manchas de color que servirían de fondo a los distintos espacios definidos dentro del cuadro: un fondo gris para el cielo, una mancha de color pardo amarillento para las zonas con más luz de la plaza y de los edificios y un fondo pardo negruzco para las arquitecturas más oscuras o en sombra.

Sobre esas grandes manchas de color, Canaletto aplica la pintura al óleo, que presenta mezclas de pigmentos de gran calidad como el albayalde, el azul de Prusia, el amarillo de Nápoles, el bermellón, el laca rojo, el carbón vegetal, el negro de huesos y abundantes pigmentos de tierra de tonos rojo, sombra, anaranjado y verde.

En determinados puntos, como en el conjunto de cúpulas que corona la basílica, se observan unos trazos de dibujo sobre la pintura que refuerzan los volúmenes de la composición final.

Solo quedan palomas blancas en los dibujos de Picasso

Publicado por Carlos en En Ciencia | Sin comentarios

Este investigador y profesor de la Universidad de Leiden sale de las aulas para invitarnos a descubrir aves, bichos y plantas que nos rodean con otra mirada, la de un naturalista dispuesto a revelarnos algunos secretos de la evolución y a convencernos de que ésta no solo se ocupa de los dinosaurios y las eras geológicas, sino que podemos observarla al salir de casa si prestamos algo de atención. Y ahí tenemos al propio Schilthuizen, al inicio del ensayo, en un pasillo de una estación del metro de Londres levantando sospechas entre el personal porque no puede dejar de mirar ese “milagro de la microingeniería” que es el mosquito doméstico Culex molestus.

Numerosas especies han aprendido, se han adaptado y evolucionado para sobrevivir en las grandes y no tan grandes metrópolis. De lo contrario figurarían entre las especies extintas. Es un proceso inevitable que va a más. Si el planeta fueran diez baldosas se calcula que en diez años una de ellas ya estará completamente urbanizada. No todas las formas de vida no humana soportan con éxito la contaminación, la creación de edificios, el uso de pesticidas, abonos, etc., e incluso el notable incremento de la temperatura, hasta 12 grados más que en el campo circundante. Hay ciudades tan grandes que tienen ya sus especies autóctonas, que se han convertido en su hábitat natural.

Cual Darwin del siglo XXI, Schilthuizen se pone las deportivas y nos pasea por la flora y fauna de algunas capitales al tiempo que nos va detallando cuáles son esas propiedades que permiten a unas especies adaptarse a la vida urbana y no desaparecer: qué sería de las palomas sin los marcos de las ventanas de las fachadas de ladrillo o qué sería, en general, de las aves si no tuvieran el timbre adecuado para poder comunicarse en el estruendo habitual de las calles. Más les vale, por cierto, tenerlo agudo porque ese rasgo favorable es lo que, el divulgador holandés, llama preadaptación, “imprescindible para el ecosistema urbano. Determina qué especies pueden atravesar el fino cedazo de los automóviles y del hormigón, la basura y la suciedad, y así crear un hogar entre los rótulos callejeros”.

Además, la evolución adaptativa en este tipo de especies en territorio urbano puede ser mucho más rápida –años o décadas– de lo que pensaba el naturalista más famoso e influyente de todos los tiempos. Darwin dejó escrito en El origen de las especies (1859) que “nada vemos de estos cambios lentos y progresivos hasta que la mano del tiempo ha marcado el transcurso de las edades”. Ahí está el caso de la mariposa de abedul para contradecir a Darwin o cómo, sin necesidad de que transcurran muchos siglos, las polillas que habían mutado hasta desarrollar alas claras tenían menor riesgo de ser víctimas de los pájaros que las de alas oscuras. Esta evolución por selección natural está considerado el primer caso de salto evolutivo urbano y rápido inducido además por la acción humana. Así que la próxima vez que se cruce con un mirlo descarado, una hormiga desatada o una planta que brota salvaje en un hueco de la carretera sepa que está ante un triunfador de la evolución de las especies.

darwinDarwin viene a la ciudad. La evolución de las especies urbanas [14]
Menno Schilthuizen [15]
Traductor: Eduardo Jordá
Editorial Turner
296 páginas
21,90 euros