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El Estado activa el centenario de la Generación del 27

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Presidida por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la Comisión nace con una vocación transversal: reunir a administraciones públicas, instituciones culturales, universidades y entidades privadas en un marco común de colaboración. El objetivo no es únicamente celebrar, sino también revisar, contextualizar y ampliar la mirada sobre un movimiento que marcó de forma decisiva la literatura y el pensamiento contemporáneos.

El planteamiento del centenario apuesta por una programación plural y ambiciosa. A lo largo de los próximos años se desarrollarán iniciativas académicas, exposiciones, propuestas escénicas, ciclos literarios y proyectos musicales que permitirán redescubrir a los grandes nombres del 27 y, al mismo tiempo, rescatar voces y trayectorias que quedaron relegadas durante décadas. La recuperación de las creadoras del grupo —las conocidas como Las Sinsombrero— ocupa un lugar central en este enfoque renovador.

La relevancia del proyecto se ve reforzada por su reconocimiento oficial como acontecimiento de especial interés público, una consideración que se extenderá hasta 2028 y que facilitará la implicación de múltiples agentes culturales dentro y fuera de España.

La estructura de la Comisión refleja esa amplitud de miras. Junto a la presidencia del ministro de Cultura, las vicepresidencias recaen en los titulares de Política Territorial y Memoria Democrática, y de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, subrayando tanto la dimensión territorial como la proyección internacional de la conmemoración.

El Pleno, integrado por 62 miembros, reúne a instituciones estatales como el Instituto Cervantes, Acción Cultural Española o RTVE; a la mayoría de las comunidades autónomas y a las dos ciudades autónomas; a entes locales, universidades y fundaciones estrechamente vinculadas al legado del 27. Entre ellas figuran la Real Academia Española, la Fundación Federico García Lorca, la Residencia de Estudiantes, el Ateneo de Sevilla o la Fundación María Zambrano. La dimensión exterior se refuerza con la participación de entidades internacionales como la Universidad de Columbia y el Ateneo Español de México.

A este entramado institucional se suman cuatro comisarios designados por Cultura, encargados de articular conceptualmente la conmemoración. El catedrático emérito Andrés Soria Olmedo propondrá una relectura crítica del movimiento; la profesora y ensayista Marifé Santiago Bolaños centrará su trabajo en la recuperación de la memoria de las creadoras del 27; la poeta Raquel Lanseros abordará la poesía como núcleo vertebrador de la generación; y la gestora cultural Àngels Gregori se ocupará de los ámbitos de traducción e internacionalización.

Tras la aprobación formal de la Comisión, se convocará en las próximas semanas su reunión constitutiva. En ella se definirá el funcionamiento interno, se trazará una hoja de ruta común y se pondrán en común los proyectos que cada institución prepara de cara al centenario.

Ambición intelectual

La Generación del 27 nació simbólicamente en Sevilla, en 1927, durante los actos conmemorativos del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora. Aquel encuentro reunió a un grupo heterogéneo de poetas y pensadores unidos por una extraordinaria ambición intelectual, una profunda dedicación a la literatura y un compromiso activo con la cultura y la modernidad republicana.

Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Luis Cernuda o Rafael Alberti convivieron creativamente con figuras como María Zambrano, Concha Méndez o María Teresa León. Su obra dialogó con las vanguardias internacionales, cruzó fronteras entre disciplinas artísticas y dejó una huella duradera en la vida cultural española.

La Guerra Civil y la represión posterior truncaron de forma abrupta aquel impulso colectivo, dispersando a sus integrantes y silenciando durante años parte de su legado. La imposibilidad de un reconocimiento conjunto convirtió esa ausencia en una deuda histórica. El centenario que ahora se pone en marcha aspira precisamente a saldarla: no solo con homenajes, sino con conocimiento, análisis crítico y una celebración consciente de la vigencia de una generación que sigue interpelando al presente.