Los más madrugadores muestran su desorientación mediante ampulosos gestos propiciados por la incredulidad y por la inesperada sorpresa. La luz del sol empieza a apartar las sombras y a devolver las formas y los colores, otorga movimiento a lo que parecía estático sin estarlo, da solidez y definición a todo aquello que la noche había convertido en una masa amorfa e inconcreta.

Durante la tarde anterior, el copista recibió el encargo del cartógrafo de dejar terminado el nuevo plano de la localidad para entregarlo sin falta por la mañana. Al oficial le habían arrancado una muela y la anestesia aún le daba vueltas en la cabeza, obligándole a sentirse destemplado y forzando el consumo de paciencia. Hasta que no pudo más y ordenó a su ayudante terminar el trabajo, consistente en pasar a limpio el boceto trazando a escala sobre un gran rectángulo de papel rígido que esperaba su tinta. El joven copista, superado por el peso del encargo, asesorado por la incertidumbre, dubitativo ante el desamparo, aún aprendiz de cartógrafo y muy alejado de dominar el oficio, se sentía embriagado de responsabilidad y escogió al azar un antiguo plano como guía para pasar a tinta el incierto esbozo inacabado, trastocado por la fiebre que sufría el oficial. Anteriormente, el copista había sido aprendiz de boticario y estudiante de cirugía, especialidad que abandonó al verse sobrepasado por el hedor y el aspecto de las vísceras que continuamente debía manejar.

El abstraído copista, de orografía facial castigada por las tormentas de acné, emprende el paso con inseguridad, levantando los pies como un perro alza las patas cuando anda con zapatos.

El humo de la fábrica, que estaba acostumbrado a ver hacia poniente, ahora asciende por levante. Al girar la esquina, no se le aparece la iglesia donde lo bautizaron el día en que aquel cura malcarado dijo a su madre que directamente había parido un fracasado.

Un enamorado, varias veces despreciado, insiste por última vez, determinado a olvidar a su pretendida, si se repite el rechazo. En la mano lleva tres flores que el jardinero municipal echará en falta al arreglar el jardín de la esquina. Al llegar, tras la reja de la ventana, encuentra a una joven desconocida, herida de soledad, que le ofrece conversación, le admite las flores y le da permiso para regresar al día siguiente. A él la sonrisa no le cabe en la cara y ella con su mirada clara ilumina la calle.

Un borracho se dirige al bar en el que aún le sirven vino y, al no encontrar el local donde estaba, con inseguridad gira sobre su propio eje, perplejo. Pasa la jornada sin beber y se da cuenta de lo bien que se está sin resaca.

La perrita regresa a la casa de su desaparecida dueña, como cada día desde que vio cómo unos señores se la llevaban en camilla. Levanta las orejas y menea el rabo al encontrarla en el jardín de la residencia geriátrica, donde arropa y acuna una muñeca de trapo. Las dos se dan cuenta de que se les ha terminado la añoranza.

Un grupo de niños a los que no dejan salir solos del barrio, se alegran de tener ahora el campo de fútbol frente a su casa.

Cierto atracador venido de fuera no encuentra a la víctima prevista y se va.

Unos desconocidos dejan de serlo por haber chocado al doblar una esquina, donde antes no estaba, y haber entablado una serie de disculpas que les han abocado al diálogo y a mirarse a los ojos.

Los familiares enfrentados, que se visitaban a desgana, encuentran la excusa perfecta para no verse más.

Varios comerciales hallan potenciales clientes nuevos donde no se los esperaban.

El preso fugado regresa a la puerta de la cárcel sin darse cuenta. ¡Condenado chico!, le decían ya de pequeño

Con el corazón encogido, la madre saluda desde la puerta a su hija, una niña con coletas y vestidito floreado. Como muestra de confianza, porque queda cerca y se ha aprendido muy bien el camino, le permite ir sola al colegio una vez a la semana. La niña no cruza el peligroso paso de peatones habitual en el momento que un energúmeno irresponsable circula sobre él a gran velocidad y, como consecuencia, no la atropella.

La librería alejada de una buena localización por el precio del alquiler, aparece en un lugar inmejorable y se llena de clientes potenciales.

Las calles periféricas, mal asfaltadas desde siempre, ahora se ven situadas en el centro y en perfecto estado, lo cual anima a los desfavorecidos crónicos.

Con irritación y rechazo, los adinerados, arrancados de su hermético barrio exclusivo, desperdigados en la periferia, al mirar por la ventana, en lugar de iglesias y palacios, ven paisajes como los de sus óleos, con vacas, árboles, granjas y campos de labranza. La diferencia estriba en que las imágenes se mueven y el hedor del estiércol es capaz de alcanzar sus refinados olfatos.

El impulsivo alcalde conservador recorre la localidad buscando el ayuntamiento sin conseguir encontrarlo, pregunta y le indican hacia el lado contrario. Un nuevo representante municipal, afable, toma las riendas para procurar enmendar la situación y, en una reunión formal, pregunta a los vecinos si quieren devolver las calles a su anterior posición. Los consultados se oponen, argumentando que el cambio ha sido positivo y que ya se aprenderán las calles de nuevo. Consideran que la vicisitud les aleja de la injusticia.

Más sobre el Premio de Cuentos Breves Maestro Francisco González Ruiz

El gran número de autores innovadores y la gran calidad del cuento español en el panorama literario contemporáneo es un fenómeno reconocido tanto por la crítica especializada como por los aficionados a la literatura en general y a la narrativa breve en particular. Con el objetivo de promover y difundir este género, hoyesarte.com, primer diario de arte y cultura en español, y KOS, Comunicación, Ciencia y Sociedad, con la colaboración de Arráez Editores SL, convocan la primera edición del Premio Internacional de Cuentos Breves ‘Maestro Francisco González Ruiz’, dotado con 3.000 euros.

El certamen se desarrolla en una fase previa y otra final. Durante la previa, el viernes de cada semana, el Comité de Lectura selecciona el relato que, a juicio de sus miembros, sea el mejor entre los enviados hasta esa fecha, publicándose el lunes siguiente en hoyesarte.com. Este es el caso de El nuevo plano, decimocuarto cuento seleccionado.

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