El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha trasladado este compromiso en una carta dirigida al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en la que despeja las dudas surgidas en torno al papel del palacio dentro de la planificación estatal.
En la misiva, el titular de Cultura subraya que la vinculación de la ciudad con el Prado no es reciente ni circunstancial, sino sostenida en el tiempo desde 2005, con presencia continuada en los distintos planes estratégicos del museo.

La actuación en el Palacio de los Águila se inscribe en esa línea de continuidad. El proyecto contempla la creación de una Sala Prado destinada a acoger exposiciones temporales organizadas por la pinacoteca nacional, lo que permitirá llevar a la ciudad una programación vinculada directamente con sus fondos. A esta iniciativa se suma el depósito de ocho obras en el Museo de Ávila, dentro del programa Prado Extendido, concebido para ampliar el alcance territorial de sus colecciones.
Lejos de interpretarse como una omisión, la ausencia de una referencia explícita al palacio en el actual Plan de Actuación 2026-2028 del Prado responde, según explica el ministro, a su integración en líneas de trabajo más amplias relacionadas con la política expositiva y de depósitos del museo. Esta formulación, de carácter transversal, no altera el peso específico del proyecto, que sigue formando parte de la programación del Prado.
La inversión en curso refuerza esa idea. Más allá de la rehabilitación arquitectónica, el plan persigue dotar al edificio de un contenido estable y coherente con su valor histórico. La intervención apunta a convertir el Palacio de los Águila en un nodo cultural capaz de articular la relación entre patrimonio, territorio y difusión artística.
En este contexto, el Gobierno se muestra abierto a formalizar un acuerdo institucional que consolide la colaboración entre administraciones y garantice el desarrollo futuro del proyecto.
Con las obras en marcha y una programación definida, el Palacio de los Águila avanza hacia su reconversión en espacio expositivo vinculado al Museo del Prado, en una operación que reafirma la voluntad de descentralizar el acceso a sus colecciones y reforzar la presencia cultural del Estado en el territorio.
