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Dos esculturas romanas que desafiaron al tiempo… y al expolio

El acto de entrega reunió a representantes del Ministerio de Cultura y de la Policía Nacional para oficializar una restitución largamente trabajada. Las esculturas, datadas entre los siglos I y II d. C., regresan tras haber sido blanqueadas y subastadas en 2012, un episodio que refleja la sofisticación y persistencia de las redes internacionales dedicadas al tráfico de antigüedades.

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Quienes se acerquen en los próximos días a las salas del MAN se encontrarán con una imagen tan delicada como sorprendente: dos niñas pequeñas, fundidas en bronce, capturadas en pleno juego mientras persiguen perdices. La iconografía es inusual en la escultura romana conocida y, por ello, especialmente valiosa.

A su rareza temática se suma la improbable fortuna de su conservación: esculturas de bronce de época altoimperial sobreviven con dificultad, y hacerlo en pareja —y con sus bases metálicas originales— es extraordinario.

Cada detalle habla de manos expertas y de una sensibilidad que no suele asociarse al retrato infantil en la estatuaria romana. La postura de las figuras, el gesto concentrado de la persecución y el dinamismo implícito en la composición revelan la intención de transmitir algo más que un motivo decorativo: un instante cotidiano detenido en el tiempo.

El retorno de las piezas no ha sido fruto de un hallazgo fortuito, sino de una investigación sostenida y compleja. La Policía Nacional, en coordinación con la embajada española en Suiza, la Subdirección de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico y el propio MAN, ha seguido el rastro de las esculturas a través de documentos alterados, ventas en el extranjero y movimientos aduaneros. El trabajo conjunto con la Agencia Tributaria y su Departamento de Aduanas resultó decisivo para localizar, identificar y recuperar los bronces.

Las dos niñas de bronce vuelven a casa. No solo para ocupar una vitrina, sino para recordarnos cuánto puede perderse —y cuánto puede recuperarse— cuando el Estado, la investigación y la cultura trabajan en la misma dirección.