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Nachtwey, Premio Princesa de Asturias de Comunicación

Nachtwey estudió Historia del Arte y Ciencias Políticas en el Dartmouth College, donde se graduó en 1970. El impacto de las imágenes de la guerra de Vietnam y del movimiento por los derechos civiles de su país fue determinante en su decisión de convertirse en fotógrafo. Trabajó en barcos de la marina mercante y, mientras se iniciaba en la fotografía de manera autodidacta, fue aprendiz de montador de cine y conductor de camión. En 1976 ejerció por primera vez como fotógrafo de prensa en Nuevo México y en 1980 se trasladó a Nueva York para comenzar su carrera como freelance. Fotógrafo contratado de Time Magazine desde 1984, entre 1980 y 1985 también estuvo asociado con la agencia fotográfica Black Star. Fue miembro de Magnum (1986 -2001) y en 2001 cofundó la agencia VII Photo.

Cuatro décadas de trabajo en zonas de guerra, campos de refugiados, ciudades arrasadas por terremotos, inundaciones o afectadas por ataques terroristas en cualquier lugar del planeta han convertido a James Nachtwey en uno de los más reputados y respetados fotoperiodistas y reporteros de guerra en activo del panorama periodístico mundial. Desde su primer trabajo internacional cubriendo el conflicto civil en Irlanda del Norte durante la huelga de hambre del IRA en 1981, Nachtwey ha realizado amplios reportajes fotográficos, abarcando conflictos bélicos (El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Líbano, Gaza y Cisjordania, Israel, Haití, Uganda y Chechenia), las ruinas que dejan los conflictos civiles (Afganistán), genocidios (Ruanda), fratricidios (los Balcanes), represión (Sudáfrica), pobreza (Sri Lanka) y la degradación ambiental (Este de Europa), entre otros temas. En total ha recorrido más de treinta países plasmando con su cámara conflictos armados y desastres humanitarios.

Admirador de los grabados de Goya –que asegura le marcaron el camino–, las fotografías de Nachtwey, mayoritariamente en blanco y negro, no rehúyen la crudeza del horror y de la injusticia, sino que la plasman, desde la cercanía y el respeto, con el firme objetivo de provocar en el espectador una reacción ante el genocidio, el hambre, la pobreza y el sufrimiento ajeno.

Imágenes icónicas

Entre las imágenes de Nachtwey que se han convertido en icónicas se encuentra el primer plano de perfil que tomó a un joven hutu en Ruanda en 1994, cuyo rostro está atravesado por las cicatrices de los machetazos, ganadora del World Press Photo of the Year Award de ese año.

Sus obras han protagonizado exposiciones individuales en espacios como el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, la Biblioteca Nacional de Francia en París, el Palazzo delle Esposizioni de Roma, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Museo de Artes Fotográficas de San Diego, el Culturgest de Lisboa, el Massachusetts College of Art de Boston, la Nieuwe Kerk de Ámsterdam, el Carolinum de Praga y el Hasselblad Center de Göteborg (Suecia), entre otros.

Ha publicado los libros Deeds of War (1989), en el que plasma los conflictos que cubrió entre 1981 y 1988; Inferno (1999), selección de imágenes tomadas entre 1990 y 1999 de la hambruna en Somalia, el genocidio de Ruanda, las guerras de Bosnia y Chechenia y de huérfanos abandonados en Rumanía e intocables de India, y Pietas (2013), resumen de sus mejores fotos.

Protagonista del documental War Photographer, de Christian Frei (2001), es doctor honoris causa por la Universidad de Massachusetts y miembro honorario de la Royal Photographic Society (Reino Unido).

Nachtwey ha recibido, entre otros, la Medalla Robert Capa del Overseas Press Club of America (OPC) en cinco ocasiones (1992, 1993, 1998, 2001 y 2008), el Magazine Photographer of the Year en siete (1984, 1987, 1989, 1991, 1993, 1995 y 2002), el Infinity Award del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York en tres (1989, 1993 y 2000), el World Press Photo en dos (1992 y 1994) y el francés Premio Bayeux-Calvados al Corresponsal de Guerra, en dos ocasiones, además del Alfred Eisenstaedt for Magazine Photography de la Universidad de Columbia (1999) y el President’s Award del OPC (2008).

Aportación relevante

Los Premios Princesa de Asturias están destinados, según los Estatutos de la Fundación, a galardonar “la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupo de personas o de instituciones en el ámbito internacional”. Conforme a estos principios, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades se concederá a aquellos “cuya labor de creación e investigación en el conjunto de actividades humanísticas y en lo relacionado con los medios de comunicación social, en el marco de las ciencias y disciplinas contempladas por ambas actividades, represente una aportación relevante a la cultura universal”.

El jurado de este Premio estuvo presidido por Víctor García de la Concha e integrado por Helen Aguirre Ferré, José Antonio Álvarez Gundín, Luis María Anson Oliart, Juan Barja de Quiroga Losada, Adela Cortina Orts, Silvia Elena Giorguli Saucedo, Javier González Ferrari, Miguel Ángel Liso Tejada, Ramón López Vilas, Patricio Lorente, Emilio Morenatti Fernández, Beatriz de Moura Gurgel, Benigno Pendás García, Diana Sorensen, José Antonio Vera Gil, Enrique de Ybarra e Ybarra y Alberto Anaut González (secretario).

La candidatura de Nachtwey fue propuesta por Jordi Rodríguez Virgili, vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. En esta edición concurrían un total de 22 candidaturas, procedentes de Alemania, China, Colombia, Estados Unidos, Francia, India, Marruecos, México, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rusia, Suecia y España.

Este ha sido el segundo de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésimo sexta edición. Anteriormente fue otorgado el de las Artes a la actriz y directora de escena Núria Espert. En las próximas semanas se fallarán los correspondientes a (por orden) Ciencias Sociales, Investigación Científica y Técnica, Deportes, Letras y Cooperación Internacional. El de la Concordia se fallará el próximo mes de septiembre.

Cada uno de los premios está dotado con una escultura de Joan Miró –símbolo representativo del galardón−, 50.000 euros, un diploma y una insignia. Los galardones serán entregados en otoño en Oviedo en un solemne acto presidido por los Reyes.