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Conmoción y belleza en un mundo frágil y maravilloso

Cine para la esperanza, tierno sin blandenguerías, en una película candidata al Oscar por Líbano que en su presentación ha sido reconocida con el premio del público en los festivales de Venecia, SEMINCI, Arte Mare y en el Internacional del Cine Mediterráneo de Montpellier.

Desde la emoción y una cuidada puesta en escena en la que brilla la potencia visual de cada encuadre, Un mundo frágil y maravilloso nos habla de una pareja, Nino y Yasmina, que nacieron el mismo día en medio de una tragedia que sacudió Beirut.

El largometraje discurre a lo largo de tres décadas marcadas por la pasión, el desamor y también la esperanza. Un recorrido existencial en el que los caminos de los protagonistas se cruzan una y otra vez, atrapados en una relación magnética que desafía el tiempo y las heridas del pasado.

Nino sueña con echar raíces en el lugar que les vio nacer y crecer, en tanto ella, descreída de la realidad socio-política que le circunda, solo piensa en marcharse. En un país que cada día les rompe un poco más el corazón, deberán enfrentarse a una elección imposible: ¿apostar por el amor y formar una familia, o rendirse ante la necesidad de sobrevivir?

Un conmovedor relato que con medida sutileza plantea y explora viejas cuestiones. Ya sea las raíces de la tradición y la querencia por  los orígenes y el territorio, ya la tentación de ansiar mundos nuevos en la búsqueda de una vida mejor, ya incluso el crudo planteamiento de formar o no una familia cuando el entorno no es nada placentero.

La película nace, según confesión del cineasta, de la necesidad de retratar la realidad de una generación atrapada entre el afecto por sus raíces y la dureza de su entorno. Al igual que en los grandes relatos humanos, el escenario de Beirut funciona como un personaje vivo: una ciudad que, a pesar de sus cicatrices, desprende una energía que impide a sus habitantes rendirse fácilmente.

El interés de Aris por capturar esta historia nació de una paradoja vital: la necesidad de filmar la belleza mientras su país enfrentaba una crisis total. El director buscó despojar al relato de los clichés del drama bélico para centrarse en una sensibilidad moderna y humana. Junto a su equipo, trabajó en una estética que evoca la vitalidad de Beirut, logrando capturar no solo el conflicto, sino el ‘clima’ de una generación: esa mezcla de humor, incertidumbre y el deseo profundo de echar raíces.

Protagonizan el film la realizadora y actriz Mounia Akl, habitual colaboradora de Aris, junto  a Hasan Akil, Julia Kassar, Camille Salameh, Anthony Karam, Nadyn Chalhoub.

Director y guionista nacido en la capital del Líbano en 1987, Cyril Aris ha demostrado una calculada capacidad para capturar la fragilidad de la condición humana  a través de una estética visualmente poderosa. Miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, Aris forjó su mirada técnica y narrativa en la Universidad de Columbia de Nueva York, donde completó un máster en Bellas Artes.

Antes de éste, su salto a la ficción de gran escala, consolidó prestigio en el circuito internacional de festivales con cortometrajes como The President’s Visit, que tras su estreno en el Festival de Toronto (TIFF) recorrió más de cien certámenes en todo el mundo. Su trayectoria como documentalista, con obras premiadas como The Swing y Bailando al borde de un volcán, le ha permitido desarrollar un lenguaje cinematográfico muy personal en el que la realidad más cruda se entrelaza con una sensibilidad poética y un manejo muy especial del ritmo narrativo.

“En medio de las crisis perpetuas del Líbano, fui testigo de cómo el humor y el amor se convirtieron en nuestros escudos contra la oscuridad. Esta película abraza ese sentido único del humor libanés mientras explora temas más profundos como la paternidad y el legado. Durante el rodaje, mientras se desarrollaba otra gran guerra en el Líbano, mi propio hijo nacía a miles de kilómetros de distancia, un acontecimiento que cristalizó mi creencia de que, ante el caos, es nuestro amor mutuo lo que nos hace avanzar” comenta el director.

“La película se construye sobre la dualidad entre la belleza y la tristeza, encarnada en los personajes de Nino y Yasmina, quienes a menudo intercambian sus posiciones entre estos dos polos. Esa dualidad es también el cimiento del Líbano que conozco. Desde mi infancia en los días posteriores a la guerra civil, la vida ha significado extremos: un deseo de vivir desmedido, celebraciones salvajes, momentos de alegría y esperanza… pero siempre ensombrecidos, precedidos y seguidos por guerras, conflictos regionales, colapsos y sentimientos de desesperación”.

“Sin embargo, lo que sobrevive a todo ello es el humor, el amor y la familia. Por eso, me parecía deshonesto mostrar el Líbano solo a través de la oscuridad. El equilibrio entre la calidez y la devastación, entre el romance y la ruptura, era la forma más auténtica de contar su historia, y la historia del lugar al que llamo Hogar así, con mayúscula”.

“El Líbano es donde reside mi corazón, y sentía que era inevitable que mi primera ficción naciera de esa tierra, concluye el cineasta. Ya sea en el documental o en la ficción, siempre persigo la sinceridad y la verdad, intentando reflejarlas a través de las imágenes y los sonidos. Para mí, la forma es secundaria frente a esa autenticidad emocional. Como dijo Kiarostami: ‘Para ser universal, tienes que ser muy específico’. Esta película es lo más específica posible; ha nacido de mis propias dudas y contradicciones”.

Un mundo frágil y maravilloso

Dirección: Cyril Aris

Guion: Cyril Aris, Bane Fakih

Intérpretes: Mounia Akl Yasmina, Hasan Akil Nino,  Julia Kassar Hala,  Camille Salameh Marwan

Fotografía: Joe Saade

Sonido: Rana Eid, Lama Sawaya, Bassam Lebbos

Montaje: Nat Sanders, Cyril Aris

Diseño de producción: Hanady Medlej

Producción: Abbout Productions, Diversity Hire, Reynard Films

Drama

Líbano/2025/109 minutos

Distribución: Adso Films