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Rodoreda por Villaronga. De la novela a la imagen

La exposición documenta el proceso de investigación y creación que éste último realizó hace 20 años para adaptar en cine la obra literaria de la escritora.  Aunque la película no pudo ser rodada por motivos logísticos, la muestra reúne una gran cantidad de documentos, story boards, esbozos de los personajes y materiales preliminares al rodaje que nos muestran todo el proceso de creación necesario para adaptar un texto literario al ámbito de la imagen. Como afirma el comisario, Arnau Pons, la exposición trata de "el fracaso de un proyecto cinematográfico basado en una novela inacabada que habla de un pueblo inexistente."

La novela inacabada

La última obra de Mercé Rodoreda, comenzada en 1961, se puede definir como su trabajo más ambicioso a pesar de que nunca pudo terminarlo. En La mort i la primavera, la autora crea, a partir de la imaginación, una civilización primitiva basada en ritos y mitos inexistentes, cargados de símbolos. Este pueblo imaginado, de costumbres y creencias extrañas, calca sin embargo una historia arquetípica, en donde el hombre no se puede deshacer de sus raíces y debe sucumbir al destino fatal, la muerte.

La película inexistente

Augustí Villaronga comenzó su proyecto de readaptación del texto de Rodoreda hace veinte años. En aquel entonces logró conseguir la subvención internacional del European Script Fund y prometía convertirse en una película épica del cine catalán. Como explica Villaronga, deseaba seguir la línea de Tarkovski en Andrei Rublev. Iba a ser filmada en los pirineos catalanes, sin embargo, el pueblo y los personajes debían ser recreados enteramente de manera fidedigna al mundo ficticio de Rodoreda. Los directores artísticos eran Robert Flaherty y Ulrich Bergfelder, colaborador en varias películas de Werner Herzog. Los efectos especiales serían realizados por Christopher Tucker, quien había trabajado en The Elephant Man de David Lynch. La banda sonora estaba encargada a Lisa Gerrad junto a su agrupación Dead can Dance. Desgraciadamente, esta producción muy prometedora pero quizás demasiado ambiciosa, llegó a presupuestos muy altos que no pudieron conseguirse.
 
A pesar de la imposibilidad del rodaje, el esbozo que quedó de esta película muestra muy bien el proceso de transición de la palabra a la imagen. Villarronga, quería recrear la novela de la manera más fidedigna posible, conservando las cuatro partes del libro y el narrador en primera persona. Para la creación de los personajes y del mundo de Rodoreda, el cineasta decidió tomar una postura etnológica y arqueológica. A través del estudio de los distintos pueblos del mundo, las diversas costumbres y la variedad de paisajes naturales, conjugó un nuevo mundo sumamente objetivo y fantasioso a la vez.

La exposición

La exposición hace un seguimiento meticuloso y poético del trabajo realizado por Villaronga. En cada sala, el espectador va creando una propia idea del mundo de Rodoreda a través de los distintos elementos que lograron reunir el cineasta y sus colaboradores. Primero, se pueden observar los distintos documentos, correspondencias, estudios y esbozos realizados por Villaronga y sus compañeros durante la creación del proyecto. Se ven también las distintas estructuras, objetos y ambientes que debían conformar parte de este "pueblo inexistente" y que fueron recreados para la exposición. Más adelante, vienen presentados los distintos personajes que debían aparecer en la película.  Finalmente, una serie de distintas filmaciones, de lugares, situaciones y personajes sirven para poder ubicarse dentro del contexto cinematográfico. Todo este recorrido está acompañado por una banda sonora de sonidos de animales, que ayudan al espectador a situarse en un ambiente natural, que invoca al mundo primitivo, de la fantasía y de los símbolos.

 

Barcelona. La mort i la primavera: Rodoreda per Villaronga. Espacio Xavier Miserachs del Palau de la Virreina [1].

Del 5 de marzo al 3 de mayo de 2009.

Comisario: Arnau Pons.