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Teresa Cardona: “El ambiente rural da credibilidad a la novela negra”

De entonces a hoy además del título inicial han visto la luz editados por Siruela Un bien relativo, La carne del cisne y A la vista de todos, cuatro libros objeto ahora de un peculiar mapa que invita a descubrir el municipio escurialense a través de la literatura.

Como apunta la autora a lo largo de la conversación, a lo largo del itinerario propuesto, los asistentes conocerán de primera mano los escenarios más emblemáticos que dan vida a las tramas protagonizadas por los inspectores Blecker y Cano, inseparables ya de las calles del Real Sitio y de su vida cotidiana.

¿Cómo y por qué surge la idea de una serie ubicada en El Escorial?

¡En San Lorenzo de El Escorial! Es un sitio al que estoy muy unida desde pequeña; ya mis abuelos subían los fines de semana. San Lorenzo no era sólo un lugar de veraneo, era el bálsamo de fierabrás. No había enfermedad o situación de la vida en la que estuvieras que no recomendase unos días de Escorial: ¿Estabas cansada, habías pasado una enfermedad? Súbete unos días al Escorial. ¿Tenías que estudiar o sufrías mal de amores? Ve y date unos paseos por San Lorenzo. Una verdadera panacea.

Además, para mí, la novela negra tiene que ser una cosa: creíble. Yo diría que, por eso, para su localización, muchos autores escogemos lugares que conocemos bien, en los que hemos pasado muchos años y que nos permite convertir el entorno en un personaje más.

¿Qué esencialmente la diferencia de otras series de novela negra?

El entorno en primer lugar; no todos tienen la suerte de poder vivir e investigar al lado de uno de los monumentos más notables de la humanidad. Fuera de bromas; lo que puede ser una diferencia es el sitio pequeño en el que ocurren mis crímenes, que permite a mi pareja de guardias civiles investigar a la antigua usanza. En mis novelas, los crímenes se resuelven en el pueblo gracias a los interrogatorios y la colaboración de los habitantes de San Lorenzo. No llega ayuda del FBI ni encuentran la respuesta en el dark net, sino que tienen que callejear, preguntar y deducir en el Real Sitio.

¿El medio rural como eje de sus historias?

La ventaja de ubicar en el medio rural este tipo de novelas es porque en un pueblo encuentras, en un lugar pequeño, todas las bajezas humanas y, al tiempo, todos los lados maravillosos que también se dan en el ser humano. Los personajes se conocen, hablan entre ellos, saben de qué pie cojea cada cual y eso, desde mi punto de vista, enriquece el resultado.  Además creo que cada vez tiene más adeptos entre los lectores de novela policíaca a los que, en general, les gustan mucho los sitios y los personajes reconocibles. Cuanto más cercano es lo que se cuenta parece más real y cuanto más real, la historia se vuelve más creíble.

¿Con cuál de las cuatro novelas que hasta ahora integran la serie se siente más satisfecha?

Cada una tiene algo especial. Un bien relativo fue la primera y les tengo mucho cariño a esos personajes: es una historia muy negra y a pesar de ello, sus protagonistas me producen una inmensa ternura. En Los dos lados es probablemente el conflicto ético que se plantea lo que más me gusta. La carne del cisne se adentra en un tema peliagudo y que me hizo dudar y plantearme las cosas desde distintos puntos de vista. A la vista de todos fue, puede, la más personal, en la que aparecen escenas que yo misma había vivido.

¿Cómo percibe que las gentes de San Lorenzo han aceptado ser protagonistas literarias?

Por ahora nadie se ha quejado… y eso que he elevado una barbaridad la mortalidad de este sitio tan tranquilo. Les estoy muy agradecida ya que cuando incluyo a algún personaje real, siempre les ha parecido bien y nadie se ha negado. No deja de plantear conflictos ya que, a veces, la gente me pide aparecer, incluso como víctima o como asesino, pero suele ser algo inviable porque se apuntan los que menos te imaginas como homicidas y son difíciles de novelar.

¿Qué se encontrará quien emprenda la ruta literaria que ahora se propone?

Un paseo nuevo que le permitirá, no sólo seguir los pasos de Karen y Cano en las novelas, sino también descubrir lugares que pasan desapercibidos por la imponente presencia del monasterio, pero que merecen un viaje. Desde palacios de Juan de Villanueva hasta los lugares del entorno natural con las mejores vistas, desde callejuelas escondidas del siglo XVIII a colonias veraniegas con unas villas del XIX perfectamente conservadas. Los que hayan leído los libros averiguarán incluso dónde se puede comer bien.

En definitiva quien siga este mapa podrá sentarse en las terrazas en las que debaten sus casos los investigadores, entrar en los mismos comercios que frecuentan ellos o, incluso, acercarse a sus casas. Si hay suerte, quizás puedan ver a los personajes paseando por el Real Sitio. Sólo hay que dejar volar la imaginación…

¿Cuáles son los puntos clave de esa ruta literaria?

La ruta parte del centro de la población, la plaza de la Constitución. Atraviesa las calles que todos los habitantes del pueblo utilizamos y lleva, como he dicho, a las callejuelas menos conocidas. Te acerca a la Casita del Infante y a su maravilloso jardín, te lleva también al monasterio, pero acerca a quien la siga hasta el sitio desde donde se obtiene la mejor vista. Sube al paseo de la Horizontal y en unos minutos traslada al visitante a un entorno natural magnífico. Atraviesa el pueblo y remonta a un barrio en lo alto del pueblo, Las Casillas, donde se encuentra el convento de las carmelitas descalzas, aún en activo.

¿Por qué su significancia?

Son todos sitios a los que tienen que ir Karen y Cano para investigar, pero también los que usan a diario para tomarse un café, para comprar la cena, para pasear o tomar algo por la noche y comentar los casos. Cada estación tiene una relación con ellos, aparecen en los libros. Además, la gente de fuera -los de San Lorenzo lo saben perfectamente- tenían curiosidad por saber dónde y cómo viven.

¿Tendrán continuidad las andanzas de Blecker y Cano?

¡Claro! El siguiente caso está en cocina. Vuelve a ser un crimen en el pueblo, ahora en el centro de la localidad. Aunque, esta vez sí, no solo San Lorenzo, si no también El Escorial, el pueblo vecino, tiene mucho protagonismo.

(Además de la serie descrita Teresa Cardona, pseudónimo de Teresa Todenhoefer, ha publicado novela negra en Francia bajo el seudónimo Éric Todenne, tras el que también se esconde el escritor Eric Damien. A cuatro manos son autores de los títulos Un travail à finir y Terres brûlées, obras protagonizadas por el teniente Andreani, un policía amante de la música clásica y el jazz).