El fallo destaca el «profundo calado memorialístico y humano» de un relato donde los recuerdos, las heridas y las preguntas sin respuesta muestran la persistencia de la guerra en un territorio. La evocación familiar adquiere así una dimensión histórica, en la que los desplazamientos geográficos permiten examinar cómo se formó la identidad de varias generaciones.
En esa relación entre experiencia y paisaje sitúa el jurado uno de los principales méritos del libro. Su valoración subraya la prosa poética, depurada y sobria de Llamazares, así como el protagonismo que cobran los lugares y los personajes en un viaje que enlaza espacio, pasado y literatura. También aprecia una mirada honesta, alejada de la épica y atenta a la dimensión humana de lo narrado.
El paso del tiempo y los lazos generacionales sostienen una obra que convierte una experiencia individual en «una rebelión íntima contra el olvido y la desmemoria», según el fallo. El jurado considera que el libro ratifica a Llamazares como una de las voces clave de las letras españolas y destaca su capacidad para combinar géneros, conmover al lector y fundir la geografía con la experiencia humana.
[3]«Como sucede siempre —explica Llamazares—, cuando mi padre me contaba esas historias yo no le hacía mucho caso y ahora me arrepiento de ello. Mi padre murió pronto y sus recuerdos quedaron en ese limbo de la memoria en el que se desvanecen las vidas de los que nos precedieron y a los que no escuchamos cuando estaban vivos. Luego nos arrepentimos de ello y, como yo ahora, tratamos de reconstruir sus pequeñas historias con los retazos de lo que se quedó en el aire y aún alcanzamos a recordar».
En honor de su padre y de sus compañeros, pero también por recorrer un territorio, el que atraviesa la espina dorsal de la península ibérica, que sintetiza como muy pocos su esencia, Llamazares ha repetido su viaje y lo ha hecho en los mismos meses del año en los que lo hicieron ellos para intentar sentir lo que ellos sintieron siquiera sea referido al clima. Por el camino se encontró con personajes que mantienen vivo el recuerdo de aquel invierno terrible, el peor del siglo XX, y de una primavera y un verano calurosos junto al mar, y con algunas de las historias que su padre le contó y que los paisajes conservan aun flotando como una pátina sobre ellos, «pues la historia permanece en los lugares en los que sucedió como las palabras sobre la memoria».
Nacido en Vegamián, León, en 1955, Llamazares es periodista, escritor y guionista. La amplitud de registros que recorre su bibliografía da contexto a ese reconocimiento. Su trayectoria comprende poesía, novela, relatos, crónica, artículos, literatura de viajes y un dietario, con títulos publicados desde finales de los años setenta.
A la poesía pertenecen La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve (1982). En la narrativa, su obra incluye Luna de lobos (1985) [4], de cuya adaptación cinematográfica también escribió el guion, y La lluvia amarilla (1988). Después llegaron Escenas de cine mudo, El cielo de Madrid, Las lágrimas de San Lorenzo, Distintas formas de mirar el agua y Vagalume, publicada en 2023.
La literatura de viajes ocupa asimismo un lugar extenso en su producción. A El río del olvido se suman Trás-os-Montes, Cuaderno del Duero, Las rosas de piedra, Atlas de la España imaginaria, El viaje de don Quijote y Las rosas del sur. Esta vertiente de su escritura permite situar en una trayectoria más amplia la importancia que el fallo concede a la geografía en la obra premiada.
Llamazares ha cultivado también la crónica en El entierro de Genarín y el relato breve en En mitad de ninguna parte y Tanta pasión para nada. Sus artículos se han reunido en volúmenes como En Babia, Nadie escucha y Entre perro y lobo. En 2020 publicó el dietario Primavera extremeña.
Con este premio sucede a Paco Cerdà, reconocido en la convocatoria anterior, y se incorpora a una nómina de ganadores en la que figuran Marilar Aleixandre, Xesús Fraga, Juan Bonilla, Pilar Adón, Cristina Morales, Almudena Grandes, Fernando Aramburu y Cristina Fernández Cubas.
El jurado
El jurado ha estado presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura. La vicepresidencia ha correspondido a Jesús González González, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas.
Han actuado como vocales los siguientes miembros.
- Paz Battaner, propuesta por la Real Academia Española.
- Anxo Angueira, por la Real Academia Galega.
- Eneko Barrutia, por la Euskaltzaindia.
- Maite Salord, por el Institut d’Estudis Catalans.
- Rosa Agost, por la Academia Valenciana de la Lengua.
- José Belmonte, por la Asociación Española de Críticos Literarios.
- Carmen Alemany, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas.
- Miguel Barrero, por la Asociación Colegial de Escritores de España.
- Mayte Antona, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.
- Brígida Pastor, por el Centro de Estudios de Género de la UNED.
- Ramón Rozas, por el Ministerio de Cultura.
- Paco Cerdà, autor galardonado en la convocatoria anterior.