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En el acto han participado el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, acompañado por la directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, Ángeles Albert, la comisaria del centenario, Tània Balló, y familiares de antiguas socias. La elección del lugar no ha sido casual. Ese mismo edificio acogió hace un siglo a una comunidad de mujeres que impulsó un proyecto cultural y político sin precedentes en el país.

El Lyceum Club Femenino se consolidó como un espacio decisivo para la construcción de la ciudadanía de las mujeres en España. Inspirado en redes europeas similares, articuló un entorno de intercambio intelectual y de acción social que abordó cuestiones clave como los derechos civiles, la educación y la participación pública. Desde sus salones se promovieron iniciativas pioneras, entre ellas la Casa de los Niños, que facilitaba el cuidado gratuito de hijos de trabajadoras, o el Comité del Libro para el Ciego, orientado a fomentar el acceso a la lectura de personas con discapacidad visual.

Aquel impulso se vio abruptamente interrumpido tras la Guerra Civil. El club fue desmantelado, su sede confiscada y su legado silenciado durante décadas. La Sección Femenina de la Falange ocupó el espacio y lo transformó en el Círculo Cultural Medina, borrando en gran medida la memoria de un proyecto que había situado a España en diálogo con los movimientos feministas internacionales.

Durante la presentación, Jordi Martí subrayó la dimensión histórica de esta recuperación. Recordó que muchas de las luchas por la igualdad que hoy siguen abiertas comenzaron a tomar forma en ese entorno. Insistió también en la necesidad de preservar y difundir ese legado como parte esencial del patrimonio cultural, no solo como ejercicio de memoria, sino como herramienta para sostener un diálogo que, en sus palabras, no debería volver a interrumpirse.

El Lyceum reunió a figuras como Clara Campoamor, Victoria Kent, María de Maeztu, Ernestina de Champourcín o Concha Espina. Junto a ellas, centenares de mujeres menos conocidas desarrollaron trayectorias igualmente decisivas en ámbitos como la ciencia, la educación, la literatura o el activismo social. Este centenario busca precisamente ampliar el foco y devolver visibilidad a ese conjunto diverso de voces.

Socias de la directiva del Lyceum Club Femenino en el salón de tertulias. Madrid. 11‑12‑1932. Sign: AGA, Alfonso, 033508.

El programa diseñado para 2026 se articula en torno a tres líneas principales. La primera revisa la historia de la institución y su contexto, con mesas redondas y conferencias que abordan su relación con los movimientos reformistas, el mundo de las artes y los espacios urbanos donde desarrolló su actividad. Una segunda línea se centra en las biografías de sus integrantes, con especial atención a sus correspondencias, archivos personales y vínculos familiares. La tercera impulsa una investigación colaborativa que continúa ampliando el conocimiento sobre el Lyceum.

La programación se despliega además en múltiples formatos. Incluye ciclos de cine, conciertos, clubes de lectura, presentaciones editoriales y proyectos de creación contemporánea, así como iniciativas educativas en colaboración con el sistema público de enseñanza. Este enfoque plural pretende activar el legado de esta institución desde distintas disciplinas y conectar su historia con el presente.

Uno de los momentos centrales llegará en septiembre con la inauguración de una exposición en la Fundación Ortega-Marañón, antigua Residencia de Señoritas. La muestra ofrecerá una lectura amplia del surgimiento del feminismo en España, situando al Lyceum como una pieza clave en ese proceso. Su recorrido abordará la organización interna del club, sus sedes en Madrid y Barcelona, sus redes internacionales y el alcance de sus iniciativas culturales y sociales.

El centenario se extiende también a una red de instituciones y espacios culturales. Archivos, bibliotecas, universidades y asociaciones colaboran en la difusión de sus contenidos, mientras sedes como el Ateneo de Madrid, la Filmoteca Española o el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid acogerán parte de las actividades.

En paralelo, el proyecto de investigación impulsado por el Ministerio ha logrado avances significativos. El censo de socias documentadas ha pasado de 402 a 500 nombres, gracias a la incorporación de nuevas fuentes y archivos personales. Este trabajo ha permitido no solo ampliar la nómina, sino también recuperar identidades que durante décadas quedaron ocultas, en muchos casos registradas únicamente bajo el apellido marital. La restitución de estos nombres ha abierto la puerta a reconstruir trayectorias vitales que reflejan la diversidad ideológica y generacional del Lyceum.