Ese uso del cuerpo nació, según ha explicado Albarracín en diversas ocasiones, de una necesidad de abrir puertas a sí misma. Lo considera una herramienta comparable al lienzo o al pincel, capaz de transmitir información con cada gesto y cada detalle. Su presencia en las obras le permite trabajar en primera persona sobre los estereotipos asociados a lo español y, en particular, sobre las imágenes de la mujer andaluza.
La desigualdad de género ha sido una preocupación persistente en su trayectoria. También defiende una mirada al folclore que atienda a su procedencia y su evolución, más allá de su dimensión festiva. La ironía, frecuente en sus piezas, forma parte de ese modo de abordar asuntos que considera abolutamente serios.
Albarracín entiende la crítica como una función del arte. A su juicio, una obra puede llevar al espectador a mirar situaciones que preferiría eludir y a reconocer su propia posición ante ellas. Esa intención convive con una práctica abierta a distintos materiales, procesos y técnicas.
Su producción ha circulado por museos y centros de arte de distintos países, como el MoMA PS1 de Nueva York, el Hamburger Bahnhof de Berlín, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y el Kiasma de Helsinki. En España, su obra forma parte de colecciones como las del Museo Reina Sofía, Es Baluard, el CAAC, CA2M, Artium o el MUSAC.
En los últimos cinco años ha celebrado ocho exposiciones individuales. En 2021 presentó Acciones peregrinas en el Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago de Compostela y, en 2023, Take a Knife and Open my Heart en el American University Museum de Washington D. C. En 2024 celebró Pilar Albarracín. Alta tensión en la Galerie Georges-Philippe & Nathalie Vallois de París, Frente a la Rigidez de las Formas en la Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghái y una muestra titulada Pilar Albarracín en el Contemporary Image Museum de Chengdu.
A ellas se sumaron en 2025 Fuego y Veneno, en la Maison Folie Moulins de Lille; N’éteins pas la flamme / No apagues la llama, en el Musée Goya de Castres, y Pilar Albarracín, en el Three Shadows Photography Art Center de Xiamen.
El Premio Nacional de Artes Plásticas recayó en su edición anterior en Fina Miralles, uniéndose a una amplia lista de galardonados, entre quienes se encuentran Teresa Lanceta, Rogelio López Cuenca, Dora García, José María Yturralde, Àngels Ribé, Ángel Bados, Ángela de la Cruz o Juan Hidalgo.
El jurado
El jurado del premio, dotado con 30.000 euros, estuvo presidido por Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes. Actuó como vicepresidente Jesús Carrillo, subdirector general de Artes Visuales y Creación Contemporánea. Sus vocales fueron Armengol Jiménez, director del Centre d’Art La Capella de Barcelona; Semíramis González, directora de LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón; Gilberto González, subdirector artístico del CAAC de Sevilla y el C3A de Córdoba; Teresa Grandas, comisaria de exposiciones del MACBA; María López-Fanjul, directora gerente del Museo de Bellas Artes de Asturias; Pedro de Llano, profesor del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Santiago de Compostela, y Elena Jiménez, artista visual propuesta por Mujeres en las Artes Visuales.




















