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Más de cincuenta obras permiten recorrer una trayectoria fundamental para comprender la renovación de la figuración española desde los años setenta. Sin embargo, la muestra, comisariada por Rosalía Benítez y Rafael Ortiz, evita plantearse como una retrospectiva convencional. Su propósito es explorar los procesos creativos del artista, las conexiones entre sus diferentes disciplinas y la continuidad de determinados intereses que atraviesan su producción.

El título remite precisamente a esa concepción del trabajo artístico como una investigación permanente. En Pérez-Villalta, el dibujo puede constituir el punto de partida de una pintura, mientras que una idea arquitectónica encuentra desarrollo en una escultura o en un objeto. La geometría interviene en la construcción de las imágenes, pero comparte protagonismo con la intuición y una imaginación especialmente fértil.

Fundación Unicaja presenta en Cádiz su exposición ‘Guillermo Pérez Villalta. El laboratorio infinito’.

La exposición propone adentrarse en ese laboratorio intelectual a través de piezas representativas de su trayectoria, junto a otras menos habituales que permiten apreciar aspectos singulares de su producción. El criterio de selección responde, por tanto, a las afinidades entre las obras y a las relaciones que pueden establecerse entre sus motivos, recursos y planteamientos formales.

Cinco recorridos

La organización expositiva se articula en cinco secciones que prescinden de una sucesión estrictamente cronológica. Cada una reúne trabajos vinculados por sus características o intereses comunes, con la intención de ofrecer una visión amplia de los distintos territorios explorados por el artista.

El recorrido comienza en la denominada Sala fantástica, donde se presentan esculturas relacionadas con los cuatro elementos y la serie Las Follyes de Imaginalia. Esta última constituye uno de los conjuntos más particulares de la exposición y permite comprender hasta qué punto Pérez-Villalta ha trasladado sus intereses iconográficos a ámbitos alejados de los procedimientos habituales de la pintura.

Fundación Unicaja presenta en Cádiz su exposición ‘Guillermo Pérez Villalta. El laboratorio infinito’.

La serie reúne esculturas y dibujos surgidos de un proyecto que el artista llevaba años considerando. Su intención era trabajar, desde su propio imaginario, con artesanos especializados tradicionalmente en la realización de objetos de carácter religioso. Orfebres, repujadores, torneros y plateros forman parte de ese universo de oficios cuyo conocimiento técnico ofrece nuevas posibilidades a la invención artística.

El resultado son piezas de formato medio caracterizadas por la atención al detalle, la precisión del modelado y la riqueza de su elaboración. La propuesta recupera procedimientos artesanales y los incorpora a una iconografía personal, estableciendo una relación entre técnicas tradicionales y formas nacidas de la imaginación contemporánea.

A partir de esta primera sección, la exposición continúa por otros cuatro ámbitos titulados Las arquitecturas del agua, Dentro y fuera, Geométrica y Variaciones. La sucesión de estos capítulos permite seguir distintas líneas de trabajo de Pérez-Villalta y apreciar la diversidad de sus intereses, desde la importancia de la construcción geométrica hasta las múltiples posibilidades de transformación de sus motivos.

Fundación Unicaja presenta en Cádiz su exposición ‘Guillermo Pérez Villalta. El laboratorio infinito’.

La decisión de agrupar las obras por familias, en lugar de ordenarlas por fechas, resulta especialmente adecuada para un creador cuya producción se caracteriza por el tránsito entre disciplinas. Pintura, escultura, dibujo y diseño aparecen así como manifestaciones de una misma actividad intelectual, desarrollada mediante técnicas y materiales diferentes.

Imaginación

Entre las obras seleccionadas figura Interior con asunto místico (de las cosas transparentes), una de las piezas destacadas por los organizadores. También ocupa un lugar relevante (Autorretrato en interior n.º 2. Guillermo con 8 años en un lugar imaginario), fechada en 1973 y la obra más antigua de la exposición.

La presencia de este autorretrato introduce una referencia temprana en un recorrido que abarca más de cinco décadas. Su propio título reúne algunos de los elementos que reaparecen en su universo, como la representación de interiores, la construcción de lugares imaginarios y la incorporación de la propia figura a escenarios concebidos desde la fantasía.

La combinación de obras de distintas épocas permite observar la continuidad de una investigación artística que ha ido ampliando sus recursos sin abandonar determinadas preocupaciones. El interés por la arquitectura, la organización espacial, las relaciones entre geometría y figuración o la elaboración de iconografías personales encuentra expresión en soportes y técnicas muy diversos.

La exposición gaditana ofrece, en este sentido, una oportunidad para examinar su trayectoria desde una perspectiva que concede especial importancia a la elaboración de las obras. El interés no reside únicamente en los resultados, sino en los caminos que conducen a ellos y en las relaciones que el artista establece entre disciplinas, conocimientos y procedimientos.

Rafael Ortiz, comisario de la muestra; el director de Actividades Culturales de la Fundación Unicaja, José María Luna; Rosalía Benítez, comisaria; y Guillermo Amaya, crítico de arte y autor del estudio crítico del catálogo, han presentado en Cádiz la exposición ‘Guillermo Pérez Villalta. El laboratorio infinito’.

Rafael Ortiz, comisario de la muestra; el director de Actividades Culturales de la Fundación Unicaja, José María Luna; Rosalía Benítez, comisaria; y Guillermo Amaya, crítico de arte y autor del estudio crítico del catálogo, han presentado en Cádiz la exposición ‘Guillermo Pérez Villalta. El laboratorio infinito’.