La venta de arte contemporáneo celebrada anoche en Sotheby’s superó las expectativas al recaudar 53 millones de euros y vender 54 de los 59 lotes. Este resultado, combinado con la venta de obras contemporáneas «Looking Closely» de la semana pasada –en la que se superó también el récord para Salvador Dalí y Julio González–, eleva el volumen de ventas a 104.465.529 millones de euros, el segundo resultado más notable para arte contemporaneo producido en la casa de subastas desde julio de 2008.

La venta ha establecido nuevas marcas para los artistas Franz Gertsch, Yinko Shonibare, Gary Hume y Juan Muñoz, del que se ofrecieron tres obras que en conjunto se vendieron por 5.138.672 euros.

Silencio, agente determinante

Toda la obra de Muñoz, independientemente de que exista un discurso intencionado o no, perfecciona con el paso de los años una representación de la decepción basada en el silencio. Se trata de una vía de expresión que puede apreciarse desde sus trabajos más tempranos.

Y es que sin el componente mudo la decepción estaría incompleta, aunque a veces se manifieste con bastante crudeza, pues la obra más emblemática de Juan Muñoz es una reflexión sobre la incomunicación en la que el silencio es el componente irónico principal, pues casi siempre se trata de paradojas. Algo que resulta evidente en las Conversation Pieces, por poner un ejemplo, en las que las supuestas conversaciones sólo se perciben mediante su negación y su ausencia consiguiente: el silencio.

Ahí radica precisamente la decepción como medio fundamental, en las ausencias, verdaderos protagonistas (mudos) de la trayectoria del autor madrileño. Él mismo dijo en Third Ear, una radiofonía de 1992, que el presente y la muerte sólo podían representarse a través de su ausencia, y realmente cualquier intento de análisis exhaustivo de ambos conceptos, de los que no se posee absolutamente ninguna explicación de su existencia, acaba inevitablemente en decepción. Ante ese desalentador resultado la única opción prudente es el silencio, aunque sea forzado y frustrante, y justo en ese angustioso punto se encuentran las obras de Muñoz, cuyo silencio manifiesta que la ausencia es la única certeza.

Es un ejercicio recíproco, pues el espectador también guarda silencio ante la inconexión aparente que se le ofrece: piezas en las que la presencia humana destaca precisamente porque debería estar y no está; personajes aislados que inexplicablemente se desencajan de reír, o seres amorfos que gesticulan al mismo tiempo que mantienen caras totalmente inexpresivas.

Biografía

Juan Muñoz nace en Madrid en 1953. Inicia estudios de arquitectura, que abandona pronto para irse a estudiar, de 1979 a 1981, en la Central School of Art and Design y en la Croydon School of Art and Technology de Londres, donde conoce a la artista española Cristina Iglesias, con la que contraerá matrimonio.

En 1982 estudia en el Pratt Graphic Center de Nueva York y trabaja como asistente de Mario Merz. En 1984 tiene lugar en la galería madrileña Fernando Vijande su primera exposición individual, y durante la década de los 80 expondrá en Kassel, Venecia y Nueva York. En 1992 se consagra en España con una gran exposición individual en el IVAM de Valencia.

En el año 2000 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 2001 se convierte en el primer español en exponer en el Turbine Hall (Sala de las Turbinas) de la Tate Modern de Londres su obra Double Bind, como parte de las Unilever Series. En ese mismo año fallece en su casa de Santa Eulalia del Río (Ibiza) a los 48 años de edad a consecuencia de un aneurisma de esófago.

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