El jurado ha destacado una “trayectoria profesional marcada por la calidad del trabajo” y especialmente la “multidisciplinariedad del equipo humano, integrado mayoritariamente por mujeres, así como los criterios y metodología que han guiado la intervención en la práctica totalidad de la colección de obras de arte del museo”.

El jurado premia también la singularidad y alcance del proyecto didáctico y pedagógico desarrollado por el Área de Restauración, al tiempo que reconoce la “complejidad del trabajo ejecutado, habida cuenta de la problemática laboral que el sector de la restauración presenta en la actualidad”.

Historia

Desde su misma creación el 19 de noviembre de 1819, las funciones de conservación y restauración en el Museo Nacional del Prado se consideraron imprescindibles. Los trabajos durante la primera mitad del siglo XIX no sólo se centraron en las pinturas del Museo sino que también fueron restauradas obras pertenecientes a la Corona en los diferentes Reales Sitios.

Durante la Guerra Civil, el taller llevó a cabo los trabajos más urgentes para garantizar la salvaguarda de las obras. En este periodo, y bajo la dirección de Jerónimo Seisdedos, el Museo prosiguió con su labor de conservación y salvamento del tesoro artístico. La actividad tras la guerra continuó en los talleres a pesar de la precariedad y las dificultades materiales.

Durante los últimos 40 años, la tarea del Área de Restauración ha sido inmensa. La importancia y el elevado número de obras en las que se ha intervenido permiten al visitante actual hacer un recorrido por las salas del Museo disfrutando de sus colecciones en un óptimo estado de conservación. Hoy, el Prado es reconocido internacionalmente como un Museo donde la técnica de los artistas se muestra al espectador en el estado más próximo al original.

Paralelamente a las actividades propias de la restauración, se ha realizado una importante tarea de formación de jóvenes restauradores nacionales e internacionales.

Durante 200 años, el taller ha integrado en su plantilla un elevado número de restauradores, consiguiendo mantener unos criterios muy valorados por el resto de museos de Europa. Destaca la colección de obras de Velázquez, incluyendo Las meninas; La familia de Carlos IV, las majas y la colección de Goya; El Descendimiento de Van der Weyden, y las obras de Tiziano o Rubens como algunos ejemplos de la excelente conservación del conjunto de la colección del Prado.

Jurado

El jurado ha estado presidido por Román Fernández-Baca, director general de Bellas Artes, y ha actuado como vicepresidente José Javier Rivera, subdirector general del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Además han participado como vocales José María Pérez González, Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2018; Gemma Contreras, subdirectora del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación; Celestino García Braña, presidente de la Fundación DOCOMO Ibérico; Xerardo Estévez, arquitecto; Ana Yáñez, secretaria general de ICOMOS-España, e Isabel Tajahuerce, miembro del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.

Este premio, concedido anualmente por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 30.000 euros.