Hamada se adentra en el día a día, insólito en gran medida, de un grupo de jóvenes amigos que viven en un campamento de refugiados en medio del desierto. Juntos usan el poder de la creatividad y la diversión para denunciar la realidad que les rodea e intentar abrirse más allá de los límites de un campamento con pocas perspectivas pero al que ellos intentan dotar de vida.

Para lograr esa visión global que va más allá de lo que la mirada percibe en un primer vistazo, la película maneja con acierto el humor, un tono que le permite escarbar en el estático dramatismo al que los protagonistas parece abocados.

Pero no porque Hamada habla de juventud, resistencia y rebeldía, retratada a través de fragmentos de vida de los jóvenes saharauis. Los  protagonistas rondan los veinte años y se sienten atrapados en este vasto e inhóspito desierto, pero mantienen toda la vitalidad, ímpetu y deseo de la juventud.

Como apunta Eloy Domínguez Serén, se sienten en un estado perpetuo de espera, pero se rebelan contra la inmovilidad tratando de seguir avanzando. La pregunta es entonces: ¿cómo se inventa y reinventa uno cada día en un lugar donde nada parece ocurrir, donde nada parece moverse?

“Desde 2014 he pasado un total de ocho  meses en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf, donde conviví con la comunidad y juntos construimos una relación profunda e íntima”, comenta el director. “Allí conocí a gente extraordinaria que se involucró fuertemente en la película, hasta acabar convirtiéndose en los propios protagonistas de la misma. Así, nuestro proyecto se convirtió en una plataforma para que pudiesen expresarse libre y abiertamente”.

Hamada

Dirección y guion: Eloy Domínguez Serén

Intérpretes: Sidahmed Salec, Ainina Sihadmed, Zaara Mohamed, Taher Mulay Zaín

Fotografía: E. Domínguez

Música: Ana Pfaff, E. Domínguez

España, Suecia / 2019 / 89 minutos