Zain, un niño de doce años inteligente y valiente, extraordinariamente interpretado por un debutante Zaín Al Razeea, sobrevive a los peligros de las calles de la ciudad por la que transita gracias a su ingenio. Huyendo de sus padres, y haciendo valer sus derechos, recurre a la justicia para demandarlos por el “crimen” de haberlo puesto en el mundo.

El diálogo que mantiene con el juez que le interroga es, en este sentido,  determinante:

Juez: ¿Por qué has demandado a tus propios padres?

Zain: Por darme la vida.

Desorden, caos…

“Cuando encaro un nuevo proyecto, explica Nadine Labaki, escribo en una pizarra que tengo en el salón de mi casa las ideas que quiero desarrollar. Las obsesiones que me rondan en ese momento. En este caso, cuando volví a ver lo que había escrito en la pizarra comprendí que todos los temas planteados configuraban un verdadero “capharnaüm” (palabra francesa que significa leonera, desorden, caos). Y eso es la película: un Cafarnaúm”.

Real como la vida, durísima vida que la película retrata, la directora comenta las similitudes entre ficción y realidad a través de unos personajes que cargan, como pueden, con la desesperanzada mochila que les ha tocado: “La vida real de Zain es similar a la de su personaje. Lo mismo vale para Rahil, una persona sin papeles. Para el personaje de la madre de Zain me inspiré en una mujer que conocí que había tenido dieciséis hijos y que vivía en las mismas condiciones que en la película. Seis de sus hijos habían muerto; otros estaban en orfanatos porque no podía ocuparse de ellos. En la realidad, la mujer que interpretó a Kawthar alimentaba a sus pequeños con azúcar y cubitos de hielo. De hecho, el juez de la película es juez en la vida real, yo era la única ‘nota falsa’. Por eso quise que mi participación fuera mínima”.

“Realizar el casting en la calle fue una elección obvia y como por arte de magia, porque estoy convencida de que alguna fuerza protegió a nuestra película, todo encajó. Mientras escribía mis personajes, surgieron en las calles y la directora de casting los encontró. Me limité a pedirles que fueran ellos mismos porque su propia verdad era suficiente; yo estaba fascinada, casi enamorada de lo que son, de su forma de hablar, de reaccionar, de moverse. Estoy feliz porque por encima de todo la película les ofreció un lugar donde expresarse, un espacio en el que poder exponer su sufrimiento”.

El protagonista

Zain Al Rafeea, el protagonista real del film, nació el 10 de octubre de 2004, en la Milha Oriental, en Daraa, Siria, y es el segundo hijo de Ali Al Rafeea y Nour Al Hoda Al Saleh. Privado de su derecho a la educación desde los enfrentamientos que se produjeron en Daraa en 2012, ese año, cuando la situación se volvió insoportable para unos padres con cuatro hijos (el mayor tenía ocho años en ese momento), la familia hizo las maletas y se dirigió al Líbano.

En Beirut, Zain no pudo adaptarse al sistema educativo y ha trabajado desde los diez años en empleos temporales, en labores muy alejadas de lo que a un pequeño de su edad le correspondería. Su verdadera pasión son las palomas; su sueño: abrir una tienda para criarlas.

Lúcida fábula levantada sobre los inaceptables cimientos de la realidad que viven quienes no tienen acceso a derechos tan elementales como la educación, la salud o el amor, Cafarnaúm no se olvida. Vayan preparados, pero no se la pierdan.

Cafarnaúm

Dirección: Nadine Labaki
Guion: Jihad Hojeily, Michelle Keserwany, Nadine Labaki, Khaled Mouzanar
Intérpretes: Zain Al Rafeea, Yordanos Shiferaw, Boluwatife Treasure Bankole
Líbano / 2018 / 126 minutos