Lo que se cuenta nos acerca a María e Ingvar, pareja que vive en una solitaria isla de Islandia en una granja en la que atienden a un nutrido rebaño de corderos. Su vida funciona y, a pesar de la soledad del lugar y el dolor de haber pedido a su pequeño, ambos no parecen necesitar más que la mutua compañía.

Pero todo tomará otros derroteros cuando en uno de los habituales partos del ganado descubren a un insospechado recién nacido. Un ser fantástico al que deciden criar como a un hijo propio. En principio esta nueva perspectiva trae mucha felicidad a sus existencias, pero el destino –la madre naturaleza– no ha dicho la última palabra.

Para el realizador, «el cine es un medio visual y sonoro que conmueve a muchos niveles y al escribir el guion nos centramos en contar la historia a través de los elementos visuales y sonoros, reduciendo al mínimo los diálogos. Nuestra película se inspira en los cuentos populares islandeses, no en uno en particular, sino en una mezcla de muchos. Me interesan las historias que, por su naturaleza, son mayoritariamente realistas, pero que tienen un elemento absurdo o surrealista que nunca se aborda, por lo que se convierten en tan realistas como el resto».

«La historia podría ser la vida de cualquiera; oscura a veces, pero nunca falta un momento de alegría», prosigue Jóhannsson. «Para mí, la película es ante todo un poema visual sobre una pérdida tan dolorosa que estás dispuesto a hacer casi cualquier cosa para recuperar la alegría y la felicidad que había antes. Hay culpa y remordimiento en la vida de la pareja que forman María e Ingvar, quienes no han podido superar su pérdida y su dolor. Por ello están dispuestos a ceder a algo que ambos saben que sólo durará un tiempo: un intento de recuperar el equilibrio y la alegría en sus vidas».

No se puede salir impasible de la visión de esta fábula que deja huella allá donde se proyecta. Así fue en Cannes, en donde logró por su originalidad el Premio Una cierta Mirada. O en Sitges, donde se alzó con los galardones de mejor película, dirección novel y actriz, para una Noomi Rapace que logra el mejor papel de su muy consolidada carrera. Lamb es, además, la película seleccionada por Islandia para participar en la próxima edición de los Óscar.

Rapace acaparó las miradas de la comunidad internacional del mundo del cine y el espectáculo con su interpretación del personaje de Lisbeth Salander en las adaptaciones cinematográficas de la trilogía Millennium de Stieg Larsson. Además de su poderosa presencia en la pantalla tiene un marcado perfil creativo como ha demostrado en sus trabajos con directores de talla internacional como Ridley Scott, Brian de Palma, Guy Ritchie, Daniel Espinosa o David Ayer.

Por su parte Valdimar Jóhannsson, acreditado operador de iluminación de títulos hollywoodienses como La vida secreta de Walter Mitty, El quinto poder, Oblivion y la serie Juego de Tronos, en su primera película como realizador se apoya en un guión troquelado con enorme minuciosidad para que no sobre ni un solo plano, ni una sola de las escenas que se apoyan en una fotografía limpia que bascula de las nieblas a los cielos gloriosos de los cuasi vírgenes escenarios en los que lo que vemos se desarrolla y una inquietante banda sonora llena de silencios. Todo ese ajustado conjunto nos deja ante una propuesta de enorme atractivo.  

«La granja no estaba habitada desde hacía veinte años», apostilla Jóhannsson, «así que había que hacer mucho trabajo para convertirla en el lugar que tenía en mente para mis personajes… El paisaje mágico y el aislamiento de la granja resultaron ser el lugar perfecto para el rodaje y la película. Sin la naturaleza, la humanidad no existe. En mi opinión, la naturaleza no es sólo lo que vemos, sino también lo que sentimos, y por tanto está profundamente conectada con lo sobrenatural. La naturaleza no puede predecirse ni controlarse, y nosotros, los humanos, somos bastante frágiles, débiles y dependientes, como hemos experimentado en 2020. Siempre estamos sometidos a fuerzas que escapan a nuestro control, tanto en la realidad cotidiana como en la sobrenatural de cada día. La pérdida y la tragedia nunca están lejos. En un mundo en el que casi todo se puede conseguir no debemos olvidar que no podemos luchar contra la naturaleza, y que no podemos escapar de nuestro destino».

Lamb

Dirección: Valdimar Jóhannsson

Guion: Sjón, V. Jóhannsson

Intérpretes: Noomi Rapace, Hilmir Snaer Gudnason y Björn Hlynur Haraldsson

Fotografía: Eli Arenson

Islandia, Suecia, Polonia / 2021 / 106 minutos

Distribución: Vértigo