El irlandés

No le sobra ni uno solo de los 209 minutos de proyección (sí, ¡tres horas y media!) a esta magna lección de cine del gran Martin Scorsese. Su cámara de nuevo enfoca el mundo del crimen organizado en Estados Unidos.

El irlandés es la crónica, basada en hechos reales, de la desaparición del legendario sindicalista Jimmy Hoffa. La adaptación del libro I Heard You Paint Houses, de Charles Brandt, a cargo del guionista Steven Zaillian (La lista de Schindler, American Gangster), cuenta la historia de Frank Sheeran (Robert De Niro), apodado ‘El irlandés’,  un asesino a sueldo que al final de su vida confesó estar involucrado en el asesinato de Hoffa (Al Pacino), el poderoso jefe del sindicato de camioneros. La película que relata los hechos es, sin duda, una de las grandes, grandes, de 2019.

El joven Ahmed

Más que inquietante mirada sobre las raíces del fanatismo islámico firmada por los hermanos Dardenne, Jean-Pierre y Luc. Una magnífica propuesta, premio a la Mejor Dirección en Cannes 2019, en la que los realizadores belgas vuelven a mostrar lo que es el cine de verdad.

A nadie deja indiferente la terrible lucha del joven musulmán protagonista que apenas salido de la infancia se debate entre la insidiosa y perseverante influencia de un imán radical y el intento de contrapesar la situación de una profesora también seguidora del Corán, pero contraria a cualquier tipo de sectarismo. 

Retrato de una mujer en llamas

Intimista, delicada y preciosista en el mejor sentido del término, Retrato de una mujer en llamas, de la cineasta francesa Céline Sciamma, se sumerge en el siglo XVIII para contar una historia de amor en la que el arte se erige en factor decisivo.

Premio al mejor guion en el último Cannes, la película plantea una apasionada reflexión sobre el papel de la mujer y sus oportunidades personales y laborales en la cerrada sociedad de la época.

Intemperie

La película de Benito Zambrano sobre la novela homónima de Jesús Carrasco deja al espectador a la intemperie. Lo instala en esa situación que el diccionario identifica como de “destemplanza; sin techo”. Porque la secuencia de lo que se narra a través de unas imágenes llenas de contenido y el decisivo carisma de Luis Tosar, Jaime López y Luis Callejo en los papeles estelares construyen un largometraje del que se sale a merced de los fuertes elementos vividos. Lo dicho: a la intemperie.

La profesora de parvulario

De pronto salta en la pantalla, inesperada, sin alharacas, una de esas joyas que hacen del cine un espectáculo sutil, irremplazable. La película de Sara Colangelo lo es por fondo y forma. Pese a correr el riesgo de perderse en el marasmo de estrenos, está llamada a convertirse en una de esas cintas que por sutileza y sensibilidad y por el grito recurrente de su pequeño coprotagonista -¡Tengo un poema!- se incrusta en el corazón del espectador.

Protagonizada por Maggie Gyllenhaal,  probablemente en la mejor interpretación de su carrera como maestra que descubre que uno de sus alumnos, un niño de cinco años, es un superdotado para la poesía. Desde ese momento Lisa Spinelli, nombre de la docente, se ve atrapada por la fascinación lo que la lleva, en el ánimo de ayudar al pequeño a dar rienda suelta a su talento, a una serie de acciones difíciles de explicar que ponen en peligro no solo su reputación, si no su propia existencia.

Cafarnaúm

Nadie sale indemne de Cafarnaúm. La directora libanesa Nadine Labaki nos introduce en la vida de uno de tantos niños que deambulan sin norte por las calles de Beirut. El resultado dibuja un crudísimo retrato, no exento de humor, que logró el Premio del Jurado en el último Cannes.

La fábula de este pequeño que se rebela contra la vida que le ha venido impuesta se clava en la memoria. No es posible abandonar la sala como si no hubiera pasado nada. Puro cine. Acepten el reto: no se la pierdan.

Parásitos

Palma de Oro en el último Cannes, la comedia negra del director coreano Bong Joon Ho se ajusta con precisión milimétrica al género en el que se engloba. Comedia negrísima que alberga en su satírico núcleo una devastadora carga de profundidad para denunciar las inaceptables diferencias entre las clases sociales de su país y, por ende, de la mayor parte del mundo actual. Y, basculando entre el humor y el terror, sus drásticas consecuencias.

Pintores y Reyes del Prado

El Prado es más que un museo. Como consecuencia, Pintores y reyes del Prado, el largometraje que recrea su historia, es mucho más que un documental al uso. Creado por Didi Gnocchi sobre un guion de Sabina Fedeli y Valeria Parisi, responsable también de su dirección, la película se sirve de la imagen y la voz del actor británico Jeremy Irons para guiar al espectador a través de un patrimonio único. Cuando la proyección concluye se tiene la sensación de haber vivido un viaje inolvidable a través de la cultura, la belleza, el arte y la historia de España. Fascinante.

Dolor y gloria

Pedro Almodóvar en estado puro. En Dolor y gloria, el manchego se muestra más Almodóvar que nunca a través de una historia que es su historia. Una vez más, la meticulosa dirección de actores marca de la casa logra que aflore lo mejor de cada uno de los intérpretes y, entre todos, sobresale un Antonio Banderas, poniendo cara y dolorido cuerpo al propio director, en el que acaso sea el papel más redondo de su carrera, y una Julieta Serrano que en solo unos minutos en pantalla como madre del protagonista atrapa y cautiva al espectador. 

Van Gogh, a las puertas de la eternidad

Cineasta y pintor, Julian Schnabel, desde su siempre peculiar forma de trasladar a la pantalla sus historias, encara la época final de la existencia de Van Gogh.

La película nos traslada a 1886, Arlés. El pintor holandés -interpretado por Willem Dafoe, papel por el que se ha quedado a las puertas del Óscar- huye del bullicio de París y se refugia en ese pequeño pueblo de Francia. Allí es tratado amablemente por algunos y brutalmente por otros.

Madame Ginoux (Emmanuelle Seigner), la propietaria del restaurante del pueblo, se apiada de su pobreza y le regala un libro de contabilidad, que Vincent llena de dibujos. Pero sus continuos cambios de humor hacen que varios vecinos le miren con recelo. Su amigo Paul Gaugain (Oscar Isaac), en principio entregado, acaba huyendo de su lado debido a la abrumadora personalidad de Vincent, y solo su hermano Theo (Rupert Friend) le apoya incondicionalmente, pero no logra vender ni una sola de las pinturas del artista. En esta tumultuosa época, Vincent pinta las obras maestras que hoy siguen despertando pasiones.

Amazing Grace

Atención a esta joya que ni puede ni debe pasar desapercibida. La película recoge el testimonio de una Aretha Franklin en la cima de su carrera, cuando en 1972 decidió volver a sus raíces y dedicar un álbum en vivo a la música con la que se crió: el góspel. Para grabarlo, Warner invitó al Coro Comunitario del Sureste de California, a una banda y a un centenar de personas anónimas a pasar dos noches en una iglesia de Los Ángeles. De ese encuentro tenía que salir una película, un reportaje/making of promocional, realizado por el ya encumbrado Sydney Pollack. 

Por motivos técnicos, Pollack no pudo usar claquetas en el inicio de las tomas que registraban las cinco cámaras que había dentro del recinto y las más de veinte horas de metraje fueron absolutamente imposibles de montar en posproducción.

En 2008, tras el fallecimiento del director, el productor musical Alan Elliott rescató el material y, usando la tecnología del momento, logró sincronizar la imagen con la pista de sonido, logrando sacar a la luz la grabación en directo del disco más vendido de la historia del góspel. Sin desperdicio.

Joker

Ganadora del León de Oro a la Mejor Película en el Festival de Venecia, Joaquin Phoenix interpreta de un modo sobrecogedor a Arthur Fleck, un personaje con problemas psiquiátricos que, sin acabar de integrarse en su entorno, sueña con ser payaso. Una serie de acontecimientos, que la película presenta basculando entre el cómic, la tragedia y el cine de entretenimiento, muestra los orígenes del mítico enemigo de Batman. El Príncipe Payaso del Crimen se cruzará en el camino de Thomas Wayne  y se acercará a su hijo, el futuro Caballero Oscuro.

Dirigida por Todd Phillips, la película traza de un modo inquietante el retrato humano, conmovedor, de un villano de cómic.

El traidor

El veterano Marco Bellochio regresa con fuerza para dejarnos ante una interesante propuesta muy fiel a los hechos reales. La acción se sitúa a principios de la década de 1980, cuando en Sicilia se desata una guerra total entre los jefes de la mafia por el control del tráfico de heroína. Tommaso Buscetta tiene que esconderse en Brasil. Sin embargo, en Italia, la disputa se recrudece y Buscetta asiste desde allí al asesinato de sus hijos y su hermano en Palermo. Es consciente de que en ese negro listado él puede ser el próximo. Arrestado y extraditado a Italia, toma una decisión que lo cambiará todo para la mafia: decide reunirse con el juez Giovanni Falcone y traicionar el eterno voto que hizo a la Cosa Nostra. Descarnada y valiente.

Los años más bellos de una vida

Merecidísimo Óscar a la Mejor Película Extranjera, Los años más bellos de una vida vuelve a reunir bajo la batuta de Claude Lelouch a Anouk Aimée y Jean-Louis Trintignant, aquellos que hace cinco décadas protagonizaron Un hombre y una mujer, una de las más icónicas y pasionales historias que las cámaras hayan filmado.

El tiempo pasa y a pesar de que él, atrapado por el alzheimer, pierde poco a poco la memoria, nunca ha dejado de tenerla en su recuerdo. Con la ayuda de su hijo emprende la búsqueda de la mujer a la que no supo retener. El reencuentro demostrará que el amor no sabe de tiempos ni edades.

Estamos ante una de esas películas que trascienden el momento. Una historia de siempre y para siempre en la que Trintignant y Aimée logran ponernos la carne de gallina y Lelouch vuelve a demostrar su incombustible grandeza. 

Buñuel en el laberinto de las tortugas

Salvador Simó recrea en formato animado años cruciales en la vida de Luis Buñuel adaptando el cómic de Fermín Solís. Aproximación a los avatares con los que tuvo que lidiar para rodar Las Hurdes, tierra sin pan, en una España donde se comenzaba a percibir el clima asfixiante que acabaría estallando en la Guerra Civil.

Corre el año 1930 en París. Buñuel y su amigo Sal­vador Dalí están a la vanguardia del surrealismo europeo. El estreno de La Edad de Oro, sin embargo, ha hecho del realizador de Ca­landa una figura peligrosa y, en consecuencia, encuentra serias di­ficultades para lanzar nuevos proyectos. Por su mente corre la idea de volver a su tierra natal para rodar un filme sobre el día a día de uno de los pue­blos más pobres de España. Su amigo Ramón Acín compra lotería y le promete a Buñuel que si llega a ganar financiará la produc­ción. El premio llega y en 1933 se produce el estreno de una obra muy controvertida que terminará censurando el Gobierno de la República.