Todo ocurre a lo largo de las 48 horas de un fin de semana. Así lo dispone la novela de Jill Climent Heroic measures de la que la película parte. Un libro inspirado en la vida de la propia escritora y en su relación con su marido, el pintor Arnold Mesches.

En esos dos días la pareja protagonista, acosada por los años y los peldaños que debe subir para alcanzar el hogar, intenta vender el apartamento de Brooklyn en el han vivido más de 40 años.

Amor de larga duración

Ella, Ruth, es una profesora retirada y él, Alex, artista. Ambos pretenden mudarse a un nuevo apartamento con menos barreras físicas y en tanto esperan ofertas, recuerdan juntos los años vividos entre aquellas entrañables paredes.

Pero fuera el mundo sigue y una amenaza terrorista amenaza el barrio y dificulta la operación inmobiliaria que han puesto en marcha.

La película se presentó en las pasadas ediciones de los Festivales de Toronto y Zúrich y tiene su fuerza clave en las interpretaciones de los dos oscarizados protagonistas. Ambos transmiten veracidad y logran el objetivo de los autores: “dar fe de un matrimonio de larga duración que es feliz, algo que rara vez se ve en las novelas o en el cine. Esta no es una película de una pareja interracial, sino de una pareja que lleva 40 años enamorada”.

Atico sin ascensor CartelÁtico sin ascensor
Dirección: Richard Loncraine
Guión: Charlie Peters (Basado en la novela Heroic measures, de Jill Ciment)
Intérpretes: Morgan Freeman, Diane Keaton, Carrie Preston, Cynthia Nixon, Alysia Reiner, Miriam Shor, Claire van der Boom, Sterling Jerins
Fotografía: Jonathan Freeman
Música: David Newman
Estados Unidos / 2014 / 92 minutos