A sus trece años, Jake acaba de perder a su abuelo, un hombre muy querido por el vecindario de una pequeña calle de Brooklyn, Nueva York. Desde Manhattan, en donde vivía, se traslada con su familia para ocupar la casa que de la que el fallecido era propietario, un pequeño edificio en cuyo bajo hay una tienda de ropa que regenta una inmigrante sudamericana, la madre de Tony.

Jake y Tony, chavales de la misma edad, pronto descubrirán que tienen muchas cosas en común: les gusta el arte, los videojuegos y las chicas. La amistad surge intensa y en muy pocos días se hacen inseparables.

Sin embargo, la buena relación inicial entre sus padres y la inquilina comienza a romperse a causa del desacuerdo en la renovación del contrato del alquiler de la tienda. Esa disputa pone a prueba la amistad de los pequeños que, en el intento de aliviar el conflicto, pondrán en marcha una original estrategia a través de la que manifiestan su protesta.

Hábil, muy hábil para a través de pequeños detalles hablarnos de los grandes temas que gravitan sobre los seres humanos, Ira Sachs va dejando en el discurrir de Verano en Brooklyn puntadas para construir un tejido sin costuras que nos hace reflexionar sobre cómo el desencanto también forma parte, e importante, en el proceso de crecer. La personalidad y el mundo de la infancia están muy emparentados con las trifulcas y la rigidez de los mayores.

Tacto y delicadeza

Como en ocasiones precedentes, el director despliega tacto y delicadeza para dejarnos frente a mensajes sutiles, sencillos pero, por incontestables, muy eficaces.

Basada en la historia real del coguionista del filme, Mauricio Zacharias, y respondiendo a por qué Brooklyn como escenario, Ira Sachs manifiesta que le interesaba reflejar un barrio en constante transformación: «En la misma manzana de esa parte de la ciudad puedes encontrar a una familia italiana que vive puerta con puerta con otra de origen portorriqueño y a solo unos metros otra venida de Asia. Esa mezcla es una de las maravillas de Brooklyn, al tiempo que también puede ser fuente de conflictos».

Para la actriz chilena Paulina García, que da vida a la madre de Tony, la película «es una historia de amor y dinero, las dos cosas que mueven el mundo». Sí, así es. Sí, porque efectivamente cuestiones económicas son las que modulan la actitud de los personajes. También porque hay un canto claro que defiende otros valores por encima de la simple cuantía de los billetes.

En esa dualidad, la película irradia delicadeza y otras cosas que el espectador irá descubriendo a medida que va haciendo suya la historia. La candidez de esta sencilla parábola acaba por atraparnos.


1474359918-VEB-cartelVerano en Brooklyn
Dirección: Ira Sachs
Guion: I. Sachs, Mauricio Zacharias
Intérpretes: Theo Taplitz, Michael Barbieri, Greg Kinnear, Jennifer Ehle, Paulina García, Alfred Molina y Talia Balsam
Fotografía: Óscar Durán
Música: Dickon Hinchliffe
Montaje: Mollie Goldstein, Affonso Gonçalves, ACE
EE.UU./2016/85 minutos
Golem Distribución