La expedición de Hasekura se inicia en 1613 en el llamado Periodo Keicho, etapa de la unificación (octubre de 1596-julio de 1615), de ahí su nombre. Fue patrocinada por el daimyo Date Masamune, señor del reino de Bojú y estaba dirigida por el franciscano Luis Sotelo y el samurai Hasekura Tsunenaga, quienes debían encaminarse a Madrid y a Roma con el fin de lograr del rey Felipe III y del papa Paulo V un obispado para el franciscano y la apertura del comercio independiente con Nueva España e incluso Sevilla para el reino del daimyo.

Sin embargo, el nuevo rumbo de la política del shogún Tokugawa Ieyasu, orientado hacia el aislamiento internacional y la prohibición del cristianismo, supuso que, antes del regreso a Japón, el éxito de la expedición fuera imposible. Aunque no logró sus objetivos, esta larga peripecia diplomática, que duró siete años (1613-1620) y dejó su huella en la población sevillana de Coria del Río, significó uno de los escasísimos contactos directos de los japoneses con Europa antes del siglo XIX.

Visitas y embajadas

Mª Antonia Colomar y Pilar Lázaro de la Escosura son las comisarias de esta muestra que, en sus diferentes espacios, refleja las relaciones hispano-japonesas a principios del siglo XVII, la apertura de la ruta comercial nipona a Nueva España, el comienzo de la Embajada Keicho y su recorrido por diversas ciudades españolas camino de Roma.

En las visitas y embajadas que se intercambiaron ambos países durante ese periodo histórico, España perseguía un objetivo de tipo misional, por el que competían las distintas órdenes religiosas, y otro comercial, con el que intentaba neutralizar la influencia portuguesa y holandesa. Por su parte, Japón pretendía la apertura del comercio con Nueva España y Europa.

“… así yo, viniendo de una región desprovista de la luz del cielo a estos reinos de cristianos para encontrarla, y compareciendo ante su real presencia, que es un sol de cristiandad que ilustra el mundo…”

(Hasekura, en nombre de Date Masamune, al rey Felipe III)

Una armadura de samurai, que se utilizó hasta el siglo XIX, distintas armas blancas, como la katana y el tanto, y un conjunto de cajas para transportar comida, denominado Jubero, se exhiben en los expositores. También ocupan un espacio relevante correspondencia de gran valor histórico, como la carta que envió Hasekura al rey Felipe III y la del Universal Señor del Japón remitida al duque de Lerma, y otros relevantes documentos legales.

Triste epílogo

Hasekura volvió a Japón, en agosto de 1620, cuando comenzaba allí la persecución contra los cristianos. Por su parte, el franciscano, a causa de la misma, no volvió hasta 1622, y lo hizo en una nave china disfrazado de comerciante. Fue apresado y más tarde quemado vivo en Omura, cerca de Nagasaki, el 25 de agosto de 1624.

Con motivo del encuentro de jefes de Gobierno de España y Japón, que tuvo lugar en septiembre de 2010 en Tokio, se acordó realizar un “Año de España en Japón” y un “Año de Japón en España” en los años 2013 y 2014, coincidiendo con el cuatrocientos aniversario del envío de la Embajada Keicho a Europa.