In the Night conjuga un escenario en penumbra con cuatro de los nocturnos de Chopin. El ballet, coreografiado por Jerome Robbins para tres parejas con distinta personalidad, utiliza la música como un punto de partida para explorar los sutiles dramas de la danza. El nocturno Op. 27, No. 1 adquiere una cualidad majestuosa antes de fundirse en el lirismo. Los nocturnos Op. 55, N ° 1 y N ° 2 son agridulces y tempestuosos en sus melodías. La pieza final, nocturno Op. 9, N ° 2, utiliza la forma de rondó, pero en un andante suave, casi etéreo.

Torres-Pardo tomará el relevo para interpretar al piano Anhelos y Tormentos, de Enrique Granados. El coreógrafo Dimo Kirilov parte de algunas características o calidades del romanticismo y neorromanticismo: lo pasional frente a lo racional; el valor del individuo y la consecuente exaltación del “yo”; la búsqueda de lo bello a través de lo bucólico, idílico, poético, pero también de lo siniestro y lo sublime; la atracción por el abismo; la fantasía y, sobre todo, el drama con la obsesión de la muerte, la noche, las ruinas y la descripción de monstruos y criaturas extrañas.

Homenaje a Petipa

La última de las propuestas es Don Quijote Suite, un ballet clásico en tres actos. En palabras de José Carlos Martínez, “me he querido inspirar en el Don Quijote de Marius Petipa, del que hemos cogido la partitura original y la hemos reeditado, pero dándole un toque más español. En el original ya se quería dar este aire español pero fue interpretado por bailarines rusos. Lo que yo quería era conservar el toque clásico del ballet poniéndolo en la escena actual. He montado el Don Quijote que Petipa hubiera soñado”.

El Don Quijote de Petipa fue, junto con El Lago de los Cisnes, uno de los ballets más populares en Rusia, donde se creó en 1869. Esta obra, llena de color, rompía con el universo de las criaturas sobrenaturales o etéreas de los ballets clásicos del XIX para poner en escena a la gente del pueblo. El libreto se basa en un episodio del segundo volumen de El Quijote (capítulo XXI, Donde se prosiguen las bodas de Camacho y otros gustosos sucesos…) y la acción se centra en los amores tumultuosos de Quiteria y Basilio, dejando a un lado las propias aventuras de Don Quijote y Sancho.

Martínez se ha basado en la coreografía original de Petipa, pero también en las diversas versiones que el bailarín y coreógrafo ha tenido la ocasión de bailar (Nureyev, Baryshnikov, Gorski), pero sin olvidar la esencia de la danza española, como él mismo asegura, “me parece muy importante que la producción de Don Quijote de una compañía española, aún siendo una versión del clásico ruso-francés, sea realmente respetuosa con nuestra cultura y nuestra tradición”.