Comisariada por Anna Caballé, profesora de la Universidad de Barcelona y autora de la biografía Concepción Arenal. La caminante y su sombra, y Cristina Peñamarín, catedrática de Teoría de la Información de la Universidad Complutense, la exposición repasa la biografía de Arenal y destaca su pasión por conocer, por comprender y por contribuir a mejorar el mundo.

Conocida especialmente por su dedicación a la caridad, su obra fue más allá y se convertiría en una pionera de la defensa de la dignidad de los presos, luchando por mejorar sus condiciones de vida y su reinserción en la sociedad. Desarrolló, además, un sólido pensamiento filosófico que contribuyó a la reforma de las instituciones y a la modernización de España.

Como señala la directora de la BNE, Ana Santos, “son muchos los motivos por los que hoy el pensamiento de Concepción Arenal se mantiene vigente en numerosos aspectos. Algunas de las cuestiones que denunció todavía permanecen y otras continúan siendo de plena actualidad… Fue una mujer inteligente, adelantada a su tiempo, valiente y de fuerte personalidad que creía que era posible convertir el mundo en un lugar mejor”.

Androcentrismo

Visitadora de prisiones, cronista de guerra, publicista, autora de importantes reflexiones y recomendaciones para la mejora de la educación, de las cárceles, de la consideración y la vida de la mujer, de la esclavitud… Arenal mantenía una lucha solitaria y silenciada por las fuerzas reaccionarias muy en sintonía con otras españolas de su tiempo (Gertrudis G. de Avellaneda, Carolina Coronado, Cecilia Böhl de Faber, etc.), que también se vieron obligadas a convivir con el androcentrismo imperante. Su objetivo prioritario era despertar a la sociedad civil para que se convirtiera en una herramienta decisiva a la hora de marcar el rumbo de la nación, porque “la nación somos todos”, apoyando a los desfavorecidos y luchando contra una desigualdad social que ofrecía entonces extremos desoladores.

“Pero más allá de su entrega al socorro de pobres, presos y necesitados –puntualizan Caballé y Peñamarín– fue una pensadora excepcionalmente profunda capaz de desarrollar una ética civil a partir de la cual fundamentar las necesarias transformaciones que exigía la sociedad española. Para Arenal, todas las reformas que debían hacerse en el ámbito penitenciario, social, educativo, político y feminista convergían en la unión de razón y justicia, de ciencia y espíritu, marcadas, pues, por una aspiración a la mejora personal y social. Es una figura imprescindible para entender el siglo XIX español”.

«Pensar fue mi vida, mi mayor placer»

La exposición, realizada en colaboración con Acción Cultural Española (AC/E), está dividida en dos espacios de la BNE que siguen dos hilos narrativos paralelos. En la Sala Hipóstila se muestran los hitos biográficos que forjaron el carácter de Concepción Arenal, vinculados a momentos históricos relevantes del convulso siglo XIX a través de ocho espacios biográficos –Ferrol, Armaño, Madrid, Potes, Coruña, Madrid, Gijón y Vigo– en los que vivió, pensó, escribió y amó. La Sala Recoletos acoge los grandes temas que ocuparon a la pensadora a lo largo de su vida. En paralelo a este recorrido se muestran imágenes de la España de la época.

Folleto de la exposición