Presentación de ‘En diálogo con Sofonisba Angissola’. Foto: Quique Curbelo.

El excepcional retrato de Anguissola (Cremona, ca. 1535 – Palermo, ca. 1625), realizado en torno a 1580 a una joven dama, posiblemente Eleonora de Medici (1567-1611), converge en el mismo espacio con obras de artistas actuales, en soportes diversos, que hacen referencia a la vestimenta, a los rasgos corporales y a la postura de la mujer ante situaciones vivenciales, ya sean impuestas o elegidas, así como a su injustificada ausencia en la historia del arte.

Este proyecto expositivo se inscribe dentro de la línea de trabajo del CAAM, que busca promover la igualdad de género y destacar la contribución de las mujeres en el arte.

Precursora

Sofonisba Anguissola, posible retrato de Eleonora de Medici, ca. 1580. Óleo sobre lienzo. © Museo Lázaro Galdiano.

Sofonisba Anguissola es uno de los muchos ejemplos de creadoras que han quedado ocultas para la historia por el mero hecho de ser mujeres. Fue precursora en abrir el camino a aquellas otras que quisieron aprender el arte de la pintura, en cuyos talleres no solían ser aceptadas, y consiguió cierto reconocimiento en su época, sobre todo por sus retratos y autorretratos. De hecho, logró establecer nuevas reglas en el campo del retrato femenino. No pudo estudiar anatomía o dibujar del natural, dado que en la época no se admitía que una mujer viera cuerpos desnudos. En su lugar buscó las posibilidades para un nuevo estilo, con personajes con poses menos formales.

Perteneciente a una noble familia de Cremona, Sofonisba recibió una esmerada educación artística, junto a Bernardino Campi y Bernardino Gatti, y musical, al igual que sus cinco hermanas. En 1559 fue invitada a la corte de Felipe II, donde residió como dama de compañía de la reina Isabel de Valois y de la infanta Isabel Clara Eugenia, realizando numerosos retratos de la familia real, algunos de ellos, aún hoy, están bajo la autoría de los pintores de cámara. Hacia 1571, el rey acordó su boda con Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia, y abandonó la corte española. Tras la muerte de su esposo se enamoró de un noble genovés, Orazio Lomellino, bastante más joven que ella y con quién compartió el resto de su vida.

Presentación de ‘En diálogo con Sofonisba Angissola’. Foto: Quique Curbelo.