
Llegada a la Estación de Francia de las obras que habían participado en la exposición organitzada por la Generalitat en París en 1937. Fotografía Carlos Pérez de Rozas. Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
La muestra, organizada junto al Institut Català de Recerca del Patrimoni Cultural (ICRPC-CERCA) y con la colaboración de la Fundació Carles Pi i Sunyer, reúne 135 obras ingresadas entre 1939 y 1958 como depósitos del SDPAN. El proyecto prolonga la investigación iniciada hace años sobre la salvaguarda del patrimonio durante la guerra y desplaza ahora el foco hacia la posguerra y los mecanismos de control instaurados por el nuevo régimen. No se trata solo de exhibir piezas, sino de examinar el recorrido administrativo, político y simbólico que las llevó hasta las salas del museu.
Durante el conflicto, el Museo de Arte de Cataluña actuó como uno de los principales depósitos republicanos. Técnicos y conservadores registraron, embalaron y trasladaron obras para protegerlas de incendios y bombardeos. La documentación generada en ese proceso permitió identificar procedencias y garantizar devoluciones. Tras la caída de Cataluña, esos mismos depósitos pasaron a manos del SDPAN, creado por el primer gobierno de Franco en 1938 para localizar, inventariar y controlar los bienes culturales en los territorios vencidos.

Cartel del SDPAN “Prohibida terminantemente la entrada”.
El cambio de autoridad no supuso únicamente una continuidad administrativa. La etiqueta Recuperado del enemigo condensaba un relato. Presentaba como rescate lo que en muchos casos había sido una transición pactada entre técnicos de ambos bandos. El reverso de los cuadros se convirtió así en soporte de una nueva legitimidad política. La exposición subraya ese desplazamiento de significado y lo sitúa en el centro del discurso.
El recorrido reconstruye también la ocupación de los depósitos republicanos y el traslado de las obras a Barcelona entre febrero de 1939 y febrero de 1940. Palacio Nacional, Pedralbes, la calle de la Paja, el Palacio de Solferino o la Caja de Pensiones funcionaron como nodos de una red destinada, en teoría, a gestionar devoluciones. En la práctica, el proceso fue largo y restrictivo. Para recuperar una obra era necesario acreditar la propiedad y demostrar adhesión al régimen. El exilio, la represión o la muerte dejaron fuera a numerosos propietarios. Las piezas no reclamadas quedaron en depósito en museos e instituciones públicas.

Atribuido a Jaume Cascalls. Cabeza de Cristo, c. 1352.
El conjunto presentado es heterogéneo. Incluye pintura antigua y moderna, escultura, dibujos, miniaturas, piezas de orfebrería. Algunas obras pueden rastrear con precisión su itinerario gracias a sellos y documentos. Otras mantienen lagunas que la investigación actual trata de esclarecer. Un ejemplo significativo es Las chicas de Claudia, cuya trayectoria atraviesa incautaciones republicanas, depósitos barceloneses y la posterior marca franquista antes de quedar definitivamente en el museo. Casos como la Cabeza de Cristo atribuida a Jaume Cascalls, o las obras procedentes del Museo del Pueblo vinculado a las Misiones Pedagógicas, ilustran la diversidad de procedencias y contextos.
Especial atención merece la remesa relacionada con Josep Gibert Buch, funcionario de la Junta de Museos durante la guerra. Tras el conflicto, el SDPAN intervino en su domicilio y recuperó decenas de piezas que habían sido sustraídas y vendidas. Parte de ese conjunto ingresó en el museo, donde hoy se conservan algunas de aquellas obras, ejemplo de cómo la posguerra combinó restituciones, sanciones y nuevas apropiaciones.

Anónimo. «Las chicas de Claudia». C. 1929-1938.
Desde la década de 1990, en un marco jurídico distinto, el MNAC ha iniciado procesos de revisión y devolución. Hasta la fecha se han restituido 19 obras a sus legítimos propietarios. La exposición se inscribe en esa política de transparencia y memoria, alineada con el proyecto de investigación IGUEMUS sobre el impacto de la Guerra Civil en la configuración de los museos catalanes.
Más que un ejercicio de «arqueología institucional», Recuperado del enemigo indaga en el origen de las colecciones y la responsabilidad de las instituciones. El museo se mira a sí mismo y asume que su patrimonio no es ajeno a los conflictos. Las obras expuestas no solo muestran estilos y épocas; revelan trayectorias marcadas por la guerra, la propaganda y el silencio administrativo. En ese cruce de arte e historia, el MNAC convierte la investigación en relato público y abre un debate que trasciende sus propias paredes.
Este proyecto es la continuación de la exposición Museo en peligro!, que permitió investigar y sacar a la luz la extraordinaria epopeya que supuso la salvaguarda del patrimonio artístico durante la Guerra Civil.
Congreso
El impacto de la Guerra Civil en la configuración de los museos

Etiqueta “Depósito de la Caja de Pensiones”.
En paralelo y como actividad relacionada con la exposición, los días 25, 26 y 27 de febrero el Museo acoge el congreso internacional, organizado junto con el Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural, El impacto de la Guerra Civil en la configuración de los museos. El foro, que contará con más de treinta ponencias, propone una reflexión sobre el impacto del conflicto en la configuración actual de los museos, atendiendo a todas sus derivadas: desde la destrucción hasta la salvaguarda del patrimonio en tiempos de guerra; las políticas franquistas relativas a las devoluciones y a los depósitos; o las reclamaciones y restituciones posteriores.
Con la voluntad de ampliar esta reflexión más allá del contexto catalán, el congreso invita a profundizar en el estudio de la protección, salvaguarda y restitución patrimonial en el conjunto de España durante la guerra y, en un marco más amplio, a analizar experiencias similares en otros conflictos europeos de la primera mitad del siglo XX. El objetivo es poner de relieve tanto los vínculos como las diferencias entre diversos contextos históricos y geográficos, fomentando una mirada comparativa y transnacional sobre el impacto de la guerra en los museos.















