
Ouka Leele. Peluquería (Peret). 1978 / 2008. Impresión digital en papel Hahnemühle a partir del original pintado con acuarelas por la artista. Prueba única para la exposición de Ouka Leele en Loewe. Firmado por la artista. 29 x 21 cm
La muestra reúne por primera vez en formato expositivo materiales relacionados con Peluquería, la serie que realizó durante su estancia en la ciudad entre 1978 y 1980 y que acabaría convirtiéndose en una de las fundamentales de su trayectoria.
El proyecto ha sido posible gracias al trabajo de investigación desarrollado a partir de más de seiscientos negativos y hojas de contacto conservados en el archivo de la fotógrafa, muchos de ellos inéditos hasta ahora. La implicación de María Rosenfeldt, hija de la artista y responsable de ese legado documental, ha resultado determinante para rescatar imágenes, textos y poemas que permanecían dispersos o nunca habían sido mostrados públicamente.
El recorrido permite observar a una creadora todavía joven, aunque ya plenamente reconocible en su universo visual. En aquellas fotografías aparecen las claves que terminarían definiendo toda su obra, desde la utilización expresiva del color hasta la mezcla entre puesta en escena, pintura y fotografía. También se percibe su fascinación por convertir lo cotidiano en una suerte de ficción poética cargada de símbolos, humor y teatralidad.
Barcelona ocupó entonces un lugar central en la eclosión cultural de finales de los setenta. Mientras Madrid comenzaba a construir el imaginario de la Movida, la capital catalana mantenía una intensa actividad vinculada al cómic underground, la contracultura y las publicaciones independientes. Ouka Leele se integró rápidamente en ese ecosistema creativo y entabló relación con figuras como Nazario, Montesol, Javier Mariscal, Pepe Ribas o Sergi Pàmies. También frecuentó a artistas madrileños instalados temporalmente en la ciudad, entre ellos El Hortelano y Ceesepe.
En ese ambiente de efervescencia cultural encontró un espacio natural para desarrollar una obra que escapaba de las convenciones de la fotografía documental predominante. Sus imágenes comenzaron a circular en revistas icónicas de la época como Star, que publicó varias de sus fotografías en portadas y contraportadas, mientras Ajoblanco conservó textos y reflexiones inéditas sobre fotografía escritos por la artista y recuperados ahora para esta exposición.

Ouka Leele. Peluquería (El Hortelano). 1979 / 2008. Impresión digital en papel Hahnemühle a partir del original pintado con acuarelas por la artista. Prueba única enmarcada por JW Anderson para la exposición de Ouka Leele en Loewe. 41.8 x 30.9 cm.
La importancia histórica de Peluquería quedó confirmada con el tiempo. La serie se presentó por primera vez en 1979 en la Galería Spectrum de Barcelona, en la que fue además la primera exposición individual de Ouka Leele. Más adelante viajaría a Madrid para exhibirse en la Sala Redor, uno de los espacios clandestinos de referencia durante los últimos años del franquismo. Décadas después, las imágenes pasarían a integrarse en la colección permanente del Museo Reina Sofía, que recientemente volvió a dedicarle una sala específica dentro de una gran revisión de su trayectoria.
La exposición organizada por RocioSantaCruz no se limita a reconstruir aquellos primeros años. El proyecto también documenta las sucesivas visitas de la fotógrafa a Barcelona y la continuidad de una relación artística que se prolongó durante décadas. De ese período posterior proceden retratos de figuras como Miquel Barceló, Ariadna Gil o Joan Manuel Serrat, además de trabajos vinculados a La Fura dels Baus.
Sin fronteras
Bárbara Allende Gil de Biedma adoptó el nombre artístico de Ouka Leele en los años iniciales de su carrera, inspirado en una constelación imaginaria creada por el pintor El Hortelano. A partir de entonces construyó una obra profundamente personal que desafió las fronteras entre disciplinas y convirtió la fotografía en un territorio híbrido donde convivían la pintura, la poesía, la escenografía y la performance. Su irrupción coincidió con la transformación cultural de la España democrática y acabó simbolizando el deseo de experimentación y ruptura de toda una generación.

Ouka Leele. Miquel Barceló. 1986 / 1987. Cibachrome a partir del original en blanco y negro pintada a mano a la acuarela y firmada por la artista. 25 x 18 cm.
Aunque la fotografía terminó situándola en el centro de la escena artística, su producción nunca se limitó a ese lenguaje. Dibujó, escribió poesía, realizó serigrafías y exploró múltiples formatos visuales con una libertad poco habitual en la época. Esa dimensión interdisciplinar atraviesa también la exposición barcelonesa, donde los poemas y textos recuperados dialogan con las imágenes y ayudan a entender la amplitud de un imaginario creativo que siempre funcionó como un todo.
Su obra forma parte hoy de instituciones como el Museo Reina Sofía, la Fundación ”la Caixa” o la Fondation Cartier, confirmando el alcance internacional de una artista que logró convertir su universo personal en uno de los imaginarios visuales más reconocibles del arte español reciente.
Esta exposición de Barcelona insiste precisamente en ese legado. Sus imágenes revelan a una creadora de enorme intuición visual, capaz de transformar la fotografía en un espacio de invención radical. También permiten comprender hasta qué punto la ciudad catalana resultó decisiva para el desarrollo de una obra que, décadas después, sigue conservando intacta su capacidad de extrañeza y fascinación.

Ouka Leele. La Fura dels Baus. 1985 / 2003. Fotografía en blanco y negro impresa en papel Hahnemühle y firmada por la artista. 30 x 24 cm.













