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Meghan Mathews, Sara Bravo, Elena Bulet i Llopis y Luca Gaetano Pira protagonizan la sexta edición de un programa nacido en 2021 para impulsar las carreras de fotógrafos que comienzan su trayectoria profesional tras completar su formación académica. Sus trabajos ofrecen aproximaciones muy diferentes a la imagen contemporánea, desde la fotografía documental y el archivo hasta la escenificación y la construcción de relatos visuales que incorporan elementos de ficción.

La iniciativa se desarrolla en colaboración con cuatro centros de enseñanza de la fotografía de Barcelona: Idep Barcelona, el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), Elisava – Facultad de Diseño e Ingeniería de Barcelona y la Escola d’Art i Superior de Disseny Serra i Abella. Esta vinculación con el ámbito académico constituye uno de los rasgos distintivos de KBr Flama, concebido para facilitar la transición entre la formación y el ejercicio profesional.

Los proyectos de esta edición fueron seleccionados mediante un visionado realizado por Roser Cambray, Carles Guerra y Cristina de Middel. Carolina Ciuti asume el comisariado de la exposición, que reúne cuatro investigaciones con un denominador común. Todas nacen de una experiencia cercana a sus autores, aunque sus planteamientos y resultados desbordan el terreno autobiográfico.

La relación entre generaciones, la persistencia de las creencias familiares, las formas de violencia que afectan a las personas no binarias y la memoria de la represión franquista aparecen entre los asuntos tratados. Cada artista encuentra una manera particular de abordarlos y de utilizar los recursos de la fotografía para hacer visibles experiencias que a menudo permanecen fuera de los relatos dominantes.

Lo heredado

Meghan Mathews, s/t, proyecto «It Was Good Enough For Our Mothers», 2022. Fotografía analógica. © Meghan Mathews.

El recorrido comienza con It Was Good Enough For Our Mothers, de Meghan Mathews (1995), una investigación sobre la influencia de las tradiciones familiares y religiosas en la construcción de la identidad. La fotógrafa estadounidense regresa visualmente a los paisajes rurales de los Apalaches, en el noreste de Tennessee, donde transcurrió su infancia, para examinar las tensiones entre los valores recibidos y la posibilidad de construir una vida propia.

La maternidad lleva a Mathews a revisar su propia educación y a preguntarse por la continuidad de determinadas creencias, comportamientos y expectativas que pasan de una generación a otra, incluso cuando quienes los transmiten han intentado cuestionarlos. Para desarrollar esta reflexión combina fotografías familiares de archivo con imágenes analógicas contemporáneas. Retratos posados, escenas domésticas, paisajes rurales y bodegones se intercalan con fragmentos de correspondencia personal, especialmente las cartas intercambiadas entre la artista y su madre.

Es precisamente esa relación la que introduce algunas de las cuestiones más complejas del trabajo. La figura materna aparece vinculada a la transmisión de valores y, al mismo tiempo, a las contradicciones que surgen cuando se intenta modificar una educación recibida. La resistencia frente a determinadas normas no garantiza su desaparición. Algunas reaparecen, transformadas o apenas perceptibles, en las relaciones familiares posteriores.

Meghan Mathews, s/t, proyecto «It Was Good Enough For Our Mothers», 2023. Fotografía analógica con flash. © Meghan Mathews.

El título procede de un himno gospel del siglo XIX popularizado por Charles Davis Tillman. Su referencia a la continuidad de la fe y de las costumbres familiares adquiere un sentido particular en una investigación que examina la permanencia de los sistemas de creencias religiosos, sociales y emocionales. Mathews evita ofrecer una conclusión. Las imágenes reflejan las contradicciones de una relación marcada por el afecto, la autoridad, el cuidado y la voluntad de emancipación. La fotografía funciona como testimonio de una historia personal y como instrumento para examinar aquello que se transmite de forma casi imperceptible.

Residente en Barcelona, Mathews desarrolla su actividad entre la creación artística, la fotografía editorial y la moda. También imparte clases de fotografía digital, posproducción y composición fotográfica en Elisava. Su trabajo se interesa especialmente por el cuerpo femenino, la maternidad y las creencias heredadas.

La violencia que apenas se ve

Sara Bravo, s/t, proyecto «Pink Elephant in the Room», 2025. Fotografía digital. © Sara Bravo.

Una aproximación muy distinta caracteriza Pink Elephant in the Room, de Sara Bravo (Girona, 1999), un proyecto que aborda las situaciones de incomodidad, exposición y violencia implícita que pueden experimentar las personas no binarias en espacios cotidianos.

La artista parte de sus propias vivencias relacionadas con la clasificación forzada de la identidad y el cispassing, término que alude a las situaciones en las que una persona trans o no binaria es percibida como cisgénero. Estas experiencias se traducen en imágenes construidas cuidadosamente, con una estética que se distancia de la fotografía documental convencional. Un ascensor, una sala de cine, un vagón de metro o una oficina se convierten en escenarios donde las relaciones entre las personas están condicionadas por expectativas sociales y mecanismos de control que no siempre resultan evidentes.

Bravo recurre a la escenografía para intensificar esas sensaciones. Sus imágenes incorporan espacios artificiales elaborados con materiales como papel, metacrilato y poliestireno expandido. La construcción de estos ambientes remite a la noción de «ilusión esquemática» utilizada por el crítico Hal Foster al analizar la obra del fotógrafo alemán Thomas Demand, conocido por recrear escenarios reales mediante estructuras de papel a tamaño natural.

Sara Bravo, s/t, proyecto "Pink Elephant in the Room", 2025. Fotografía digital © Sara Bravo.

Sara Bravo, s/t, proyecto «Pink Elephant in the Room», 2025. Fotografía digital. © Sara Bravo.

En las fotografías de Bravo, el artificio introduce una inquietud particular. Los lugares resultan reconocibles, pero presentan desajustes que alteran su apariencia habitual. La autora utiliza distintos encuadres y profundidades de campo para mostrar tanto las relaciones entre los personajes y su entorno como determinados gestos, expresiones y detalles. La tensión entre cuerpo y espacio ocupa un lugar central. Las escenografías permiten trasladar al terreno visual una experiencia de incomodidad que puede resultar difícil de expresar mediante una representación directa.

Graduada en Fotografía y Medios Audiovisuales por Idep Barcelona en 2025, Bravo desarrolla una práctica cercana a la teatralización y a la estética cinematográfica. Su trabajo explora las posibilidades de la ficción para examinar cuestiones relacionadas con las identidades queer y los límites impuestos por las categorías sociales. En Pink Elephant in the Room, esa estrategia adquiere una dimensión crítica al señalar formas de presión que pueden manifestarse en los gestos cotidianos de la convivencia.

Territorio y memoria

Elena Bulet i Llopis, "Cantera II", 2026. Fotografía digital con flash externo © Elena Bulet i Llopis.

Elena Bulet i Llopis, «Cantera II», 2026. Fotografía digital con flash externo. © Elena Bulet i Llopis.

Elena Bulet i Llopis (Barcelona, 1997) dirige su mirada hacia un lugar al que está unida por su historia familiar. En Zarcillo, la artista investiga su relación con Almayate, localidad malagueña de la comarca de la Axarquía de la que era originaria su abuela, María Díaz Granados (1935-2002).

La investigación parte de esa conexión personal y se extiende hacia los yacimientos arqueológicos del entorno, las huellas históricas del territorio y las posibilidades de reconstruir un pasado conocido a través de recuerdos y relatos heredados.

El título proporciona una clave para comprender el proyecto. La palabra «zarcillo» puede designar un pendiente, una marca de pertenencia practicada al ganado o el órgano filamentoso que permite a determinadas plantas trepadoras sujetarse a su entorno. Sus diferentes significados remiten a las ideas de arraigo, vinculación y pertenencia que atraviesan las fotografías.

Bulet se pregunta por la relación que podemos mantener con territorios en los que no hemos vivido, pero que forman parte de nuestra genealogía. Para hacerlo combina escenas recreadas con imágenes de espacios atravesados por la violencia histórica y el abandono.

Fósiles, ruinas, objetos rituales y gestos cotidianos aparecen en una secuencia visual donde los tiempos se superponen. Las fotografías no pretenden reconstruir de manera literal una historia familiar. La artista introduce elementos de ficción y fabulación poética que permiten explorar los vacíos de la memoria y las posibilidades de imaginar aquello que no ha llegado hasta el presente.

Elena Bulet i Llopis, "Colapso", 2025. Fotografía digital con flash externo © Elena Bulet i Llopis.

Elena Bulet i Llopis, «Colapso», 2025. Fotografía digital con flash externo. © Elena Bulet i Llopis.

El proyecto encuentra así su singularidad en una concepción de la fotografía que trasciende el registro documental. Las imágenes se convierten en construcciones capaces de relacionar indicios materiales, recuerdos transmitidos y situaciones imaginadas.

Graduada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, Bulet cursó un máster en Bellas Artes en Fotografía en la Rhode Island School of Design, gracias a una beca de la Fundación ”la Caixa”, y completó el programa de Prácticas Documentales del International Center of Photography de Nueva York.

Su trayectoria incluye trabajos en fotografía, vídeo experimental e instalación. En 2025 presentó en Barcelona su primera exposición individual, La balsa, resultado de una residencia en el Espai Fotogràfic Can Basté. También ha sido residente del Arxiu Fotogràfic de Barcelona en el marco de la Beca Barcelona Crea.

En Zarcillo, esa investigación sobre los archivos y las dinámicas familiares encuentra una prolongación en el paisaje. El territorio aparece como depositario de historias que sobreviven de manera fragmentaria y cuya reconstrucción exige aceptar las incertidumbres del recuerdo.

Persecución

Luca Gaetano Pira, s/t, proyecto Cárcel, Tacones y Libertad, 2025. Fotografía digital © Luca Gaetano Pira.

Luca Gaetano Pira, s/t, proyecto «Cárcel, tacones y libertad», 2025. Fotografía digital. © Luca Gaetano Pira.

La memoria adquiere una dimensión política explícita en Cárcel, tacones y libertad, el proyecto con el que Luca Gaetano Pira (Módena, 1987) cierra el recorrido expositivo. El fotógrafo documental reconstruye distintos episodios de la vida de Tania Navarro Amo (Barcelona, 1956), una de las últimas mujeres trans supervivientes del franquismo y activista por los derechos de la comunidad LGBTIQA+. La investigación, desarrollada a lo largo de más de dos años, combina retratos contemporáneos, fotografías históricas, documentos policiales, testimonios y una exploración de los espacios de Barcelona relacionados con la biografía de Navarro.

Entre esos lugares figuran el edificio de Collblanc donde nació y del que fue expulsada, el antiguo Asilo Duran, la prisión de La Modelo —donde fue encarcelada en varias ocasiones bajo la Ley de Peligrosidad Social— y el manicomio de Sant Boi, donde fue sometida a electrochoques. La presencia de estos edificios en la ciudad actual permite reconocer las huellas materiales de las instituciones que participaron en la persecución y el control de las identidades disidentes durante la dictadura.

El recorrido incorpora también lugares asociados a la resistencia y la afirmación personal, como el Barrio Chino y la Rambla, escenario de la primera manifestación del Orgullo en 1977. Navarro aparece retratada en una conocida fotografía de Colita tomada en aquella movilización.

Luca Gaetano Pira, s/t, proyecto "Cárcel, Tacones y Libertad", 2025. Fotografía digital © Luca Gaetano Pira.

Luca Gaetano Pira, s/t, proyecto «Cárcel, tacones y libertad», 2025. Fotografía digital. © Luca Gaetano Pira.

Pira completa esta cartografía con imágenes de la intimidad doméstica de la protagonista. La relación que ambos han establecido durante el proceso de investigación permite presentar a Navarro más allá de su condición de testigo histórico. El proyecto atiende igualmente a su vida presente, marcada por el envejecimiento, la enfermedad y la necesidad de reconocimiento.

La documentación policial ocupa un lugar significativo en la propuesta. Las fichas vinculadas a sus detenciones permiten confrontar el registro administrativo de la represión con el relato personal de quien la sufrió.

Pira desarrolla habitualmente investigaciones fotográficas de larga duración relacionadas con la violencia institucional y las memorias fragmentadas. Entre sus proyectos anteriores figuran Los Muchos Triángulos Rosas, dedicado a la persecución de personas LGBTIQA+ durante distintas dictaduras militares, y Las Descarriadas, centrado en el Patronato de Protección a la Mujer durante el franquismo. Su aproximación a Tania Navarro continúa esa línea de trabajo, aunque incorpora la relación personal construida con la protagonista como una parte fundamental del proceso documental.

Nuevas trayectorias

Fachada de KBr Fundación Mapfre (Barcelona).

La diversidad de los cuatro proyectos constituye uno de los principales objetivos de KBr Flama’26. Las propuestas comparten preocupaciones relacionadas con la identidad y la memoria, pero recurren a procedimientos visuales diferentes. Mathews combina el archivo familiar y la fotografía analógica; Bravo construye escenarios artificiales; Bulet introduce la fabulación en su investigación sobre el territorio, y Pira utiliza el documental para reconstruir una biografía atravesada por la represión.

Esa variedad responde al planteamiento del programa impulsado por Fundación Mapfre desde 2021. Su colaboración con cuatro instituciones académicas permite presentar investigaciones desarrolladas por artistas que se encuentran en distintas etapas de sus incipientes carreras profesionales, con lenguajes y ámbitos de interés propios.

La exposición tiene además una prolongación editorial. Siguiendo el modelo establecido en las anteriores ediciones, cada uno de los cuatro proyectos cuenta con una publicación individual que reúne una selección de imágenes acompañadas de textos en castellano y catalán. Los cuatro volúmenes conforman el catálogo de KBr Flama’26 y se comercializan conjuntamente. Esta dimensión editorial amplía el alcance de las investigaciones y ofrece a sus autores un soporte específico para presentar sus trabajos más allá de las salas.

En la exposición, la sucesión de imágenes domésticas, escenografías inquietantes, paisajes cargados de memoria y documentos de la represión muestra hasta qué punto la fotografía contemporánea puede adoptar formas distintas para interrogar la experiencia humana. Cuatro maneras de trabajar con lo vivido, lo heredado y lo recordado que encuentran en KBr Flama una oportunidad para darse a conocer.