La Fundación Carlos de Amberes tiene desde su origen el objetivo de establecer vínculos entre España y los Países Bajos, esta parte de Europa que durante décadas estuvo vinculada a la Monarquía Hispánica, lo que explica el gran número de obras de arte de origen flamenco que se conservan en el Museo del Prado, las colecciones de Patrimonio Nacional y tantas iglesias y catedrales españolas.

Préstamos

Tiene sentido que la capital madrileña acoja el nuevo Museo Carlos de Amberes, ya que “es la capital del arte flamenco en Europa”, ha destacado durante su inauguración Francisco Checa, director científico del Museo. El catedrático de Historia del Arte en la UCM ha dirigido un proyecto que reúne alrededor de El Martirio de San Andrés, de Rubens, un conjunto de obras prestadas, 21 de ellas por el Real Museo de Bellas Artes de Amberes (KMSKA), aprovechando que la institución permanecerá cerrada hasta 2017 por obras de remodelación.

A este préstamo se han sumado otras instituciones que han cedido piezas de su colección: 10 obras del Museo Nacional del Prado y un tapiz de Patrimonio Nacional, así como la Biblioteca Nacional y la Fundación Custodia de París, que han cedido para la primera exposición temporal que abre junto con el Museo, Rembrant: desnudos, 11 aguafuertes del artista.

Pero, a pesar de que el nuevo museo está compuesto por obras en préstamo, “tiene una vocación de permanencia”, asegura Checa, ya que se trata de “préstamos más largos que en una exposición temporal”. En principio, las obras permanecerán en Madrid por un año prorrogable, aunque “si esto no fuera posible, las colecciones del Prado o de Patrimonio Nacional son inmensas, así que se traerían otras obras”, ha explicado.

Géneros y artistas

El criterio de selección seguido ha sido mostrar los géneros principales de la llamada ‘escuela flamenca’: retratos, obras mitológicas, iconografía religiosa, bodegones, paisajes, escenas de género y representaciones de animales, a través de los artistas más importantes, Pedro Pablo Rubens, Jacob Jordaens I, Anthony van Dyck, Cornelis de Vos, Bernard van Orley, David Teniers II o Brueghel el Viejo, entre otros. Pero el público también van a descubrir nombres menos conocidos, como el de Michaelina Wautier, especialmente interesante por ser una de las escasísimas pintoras flamencas.

Esta “pequeña pero selecta colección”, como la describe Checa, está pensada para que el público la disfrute sin prisas, y por eso no hay cartelas junto a las obras. El visitante recibirá al adquirir su entrada un catálogo con el que podrá ir leyendo la información referente a cada cuadro.