“David Bowie ha muerto en paz hoy rodeado de su familia después de una valiente lucha de 18 meses contra el cáncer. Mientras muchos de vosotros compartiréis la pérdida, pedimos respeto a la privacidad de la familia durante su tiempo de duelo”. Con este mensaje se daba a conocer la noticia públicamente en las cuentas oficiales de Facebook y Twitter del artista británico. Su hijo, el director de cine Duncan Jones, confirmaba poco después la noticia: “Lamento mucho y me entristece decir que es verdad”.

El artista había mantenido su enfermedad en secreto, lo que ha convertido su muerte en algo aún más inesperado, especialmente teniendo en cuenta que apenas tres días antes de morir, en su 69 cumpleaños, había lanzado su nuevo álbum, Blackstar, compuesto por siete canciones de aires jazz y electrónicos que recibió reseñas elogiables por un buen número de críticos internacionales.

David Robert Jones, niño superdotado y rebelde, entró de manera precoz en el mundo de la música, formando su primera banda a los 15 años, The Kon-rads. Sin embargo, su primer éxito llegaría con su segundo álbum, Space Oddity, lanzado apenas unos días antes de la llegada del hombre a la Luna.

Una de las grandes cimas de su carrera llegaría en 1972 con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, un álbum conceptual en el que narraba la historia de Ziggy Stardust, un álter ego alienígena y andrógino que viajaba a la Tierra para alertar de la desaparición del planeta en cinco años y, convertido en mesías del rock, era víctima de su éxito.

Icono

A mediados de los setenta, época en la que Bowie trataba de ampliar su faceta artística más allá de la música (de ahí que llegara a pintar obras posmodernas), se mudó a Berlín Oeste, lo que se traduciría en la llamada Trilogía de Berlín, coescrita por Bowie junto a Brian Eno y compuesta por los álbumes Low, Heroes y Lodger.

Los años ochenta guiaron a Bowie por la senda del pop y la electrónica, publicando discos como Let’s dance y Never let me down. En los últimos años, tras hacerse público un ataque al corazón que el artista había sufrido en la pasada década, Bowie había ralentizado su producción. Antes de publicar Blackstar, el británico había lanzado The next day en 2013 y, diez años antes, Reality. Su último concierto tuvo lugar en Nueva York en el año 2006.

Además de su carrera como músico, Bowie se dejó ver en un puñado de películas. Para el recuerdo quedan su interpretación del malvado Rey de los Goblins en Dentro del laberinto, de Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo y de Nikola Tesla en El truco final (El prestigio), así como sus apariciones en Zoolander y la serie Extras, donde se interpretó a sí mismo.

La vida de Bowie fue la de un revolucionario, no únicamente en el terreno musical, sino en lo que respecta a moda y sexualidad. Convertido en voz de una generación y avanzadilla de quienes no eran tan osados, su figura se ha convertido en referencia para la historia musical de la segunda mitad del siglo XX.