Para críticos exigentes y cinéfilos con pedigrí, este londinense de 48 años viene a ser hoy algo así como la gran esperanza frente a ese cine de palomitas devorado casi siempre por alucinantes y agotadores efectos especiales. Nolan es considerado desde hace tiempo el niño bonito de los grandes estudios. Es el tipo que puede pedir presupuestos con mucho ceros porque recauda aún más, y además lo consigue con películas que no solo respetan la inteligencia del espectador, sino que a veces directamente la desafían como hizo con su primera gran obra, Memento, o ya como director consagrado con Origen o con Interstellar.

Antes de que David Simon, creador de la serie The Wire, soltara aquello de que “se joda el espectador medio”, Nolan ya tenía más que asimilada esa premisa, que es patente incluso en buena parte del metraje de sus tres películas protagonizadas por Batman. Y no baja la guardia. Con su último trabajo, Dunkerque, ha demostrado que se puede hacer una película hollywoodense –sin apenas diálogo- sobre una derrota en la Segunda Guerra Mundial y aun así convertirla en una de las más taquilleras realizadas nunca sobre la contienda.

Curiosamente, esa voluntad de querer llenar las salas con un producto perdurable y complejo se aprecia de forma clara en su trilogía del Caballero Oscuro. Por muchas explosiones que ruede, lo que le interesa es la psicología de los personajes, las relaciones que establecen, sus motivaciones secretas. Nolan hizo con las aventuras del hombre murciélago lo mismo que justo veinte años antes había hecho Frank Miller en el cómic cuando publicó su visión del superhéroe en El Retorno del Caballero Oscuro o Alan Moore haciendo lo propio en Watchmen. Ni siquiera el Batman de Tim Burton goza del halo de respetabilidad que rodea al trabajo de Nolan, especialmente la segunda, El caballero oscuro, que además se beneficia de uno de los mejores villanos de la historia del cine, obra del malogrado Heath Ledger.

Lo mejor y lo peor del Batman en la gran pantalla está en el agudo análisis que ha firmado el profesor y escritor José Abad (Granada, 1967) y que está incluido en su ensayo sobre Nolan en la colección de biografías sobre directores de la editorial Cátedra. Un libro imprescindible para conocer la obra del cineasta británico y del que lo mejor que se puede decir es que se sale de él deseando volver a ver todas y cada una de las películas de Christopher Nolan.

 

Christopher Nolan
José Abad
Editorial Cátedra
264 p
14,35 euros