La novela ganadora se centra en una exitosa modelo de pasarela que descubre que la terrible revelación que una vidente le hizo tiempo atrás se convierte en realidad: alguien desea su muerte y le hace la vida imposible.

La ganadora del Planeta había ocultado su nombre tras el seudónimo de José Calvino y el título ficticio de su obra era La dama del hechizo, mientras que la guionista y ex ministra de Cultura se escondía tras el de Salvador Durán.

El jurado, que seleccionó la novela de Clara Sánchez entre las 478 obras presentadas este año, estaba integrado por Alberto Blecua, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs, Ángeles Caso, que votó por teléfono a causa de un problema de salud, y el editor Emili Rosales.

Clara Sánchez, en su discurso de agradecimiento, ha pedido el Premio Nobel de Literatura para Ana María Matute. También ha recordado a su padre, fallecido hace poco, que le llamaba tras la retransmisión de este premio cada año y le preguntaba cuándo le iba a tocar a ella: «Pues me ha tocado ahora», le ha dicho a su padre. La escritora ha agradecido que el Planeta premie algo tan «poco práctico como imaginar, crear».

También el Nadal

La manchega suma el Planeta al Nadal que obtuvo hace tres años. Sánchez se ha convertido, además, en miembro del reducido club de ganadores de los dos premios literarios hispanos más importantes y de larga tradición.

En ese grupo, además de Sánchez, figuran Álvaro Pombo, Maruja Torres, José María Gironella, Luis Romero, Ana María Matute, Jesús Fernández Santos, Carlos Rojas, Rosa Regàs, Lucía Etxebarria y Juan José Millás.

Por su parte, Ángeles González-Sinde ha explicado que el recogimiento y el silencio que siguieron a su etapa como ministra de Cultura le permitieron escribir la novela El buen hijo.

Después de asistir como ministra a los actos de entrega de ediciones anteriores, ha ironizado González-Sinde, «me he esforzado mucho para volver a estar en esta cena». De hecho ha recordado que el premio se entrega el día de Santa Teresa –como cada año, como fijó el fundador de Planeta en honor a su mujer– y que la santa era «obstinada, perseverante y quería hacer las cosas a su manera».

 

Más sobre la ganadora

Clara Sánchez nació en Guadalajara en 1995 y pasó su infancia en Valencia, aunque acabó estableciéndose en Madrid, donde estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense, y después de algunos trabajos enseñó durante años en la universidad y participó regularmente en el programa de TVE Qué grande es el cine, además de en otros medios.

Su trayectoria literaria comenzó en 1989 con la novela Piedras preciosas, a la que siguieron No es distinta la noche en 1990, El palacio varado en 1993, Desde el mirador en 1996, El misterio de todos los días en 1999 y Últimas noticias del paraíso, que le valió el Premio Alfaguara de Novela 2000.

Posteriormente escribió Un millón de luces, Presentimientos y Lo que esconde tu nombre.