Con motivo de su reciente nombramiento como director de la RAE recuperamos, por su interés, la entrevista que hoyesarte.com realizó a Villanueva en marzo de 2012.

Habla usted de los agoreros que vaticinan la muerte del libro impreso.

Marshall McLuhan publicó en 1962 La galaxia Gutenberg, el próximo año hará cincuenta que vio la luz, un texto interesantísimo en el que acuña la expresión ‘galaxia Gutenberg’ para referirse a la cultura de la letra impresa, que es una potenciación de la cultura del alfabeto que viene del año 3500 antes de Cristo. Pero la imprenta no acabó con la escritura manuscrita, igual que la televisión no acabó con la radio, así como la radio no acabó con el teatro, ni la televisión tampoco ha acabado con los periódicos. Es decir, todos los avances tecnológicos para la difusión y la comunicación acaban coexistiendo y eso lo podemos comprobar ya con esa batería de referencias históricas.

El primero que manifestó ese apocaliptismo fue Sócrates en uno de los Diálogos platónicos, en donde se dice que la escritura es un mal porque va a acabar con la memoria del ser humano. Sin embargo es evidente que a pesar de la escritura seguimos conservando la memoria. Por lo tanto, soy muy reticente hacia los apocaliptismos. Creo que los hechos demuestran que esto no es así. McLuhan llegó a vaticinar que hacia 1980 el libro moriría y ya vemos lo que ha ocurrido. Ahora otros agoreros hablan de ese final para el año 2018 o 2020.

¿También sostiene usted que el libro vive su mejor momento?

He dicho y repetido que en este momento se escriben, se imprimen, se editan, se distribuyen, se compran, se leen, se plagian, se roban… más libros que nunca en la historia de la humanidad. Es bastante paradójico que estemos hablando de la muerte del libro cuando hay más libros que nunca.

Idealizamos el Renacimiento, entonces los libros eran contados. Aunque ya había imprenta, había en realidad muy pocos volúmenes. Recuerdo haber leído un trabajo de un historiador en el que se decía que la biblioteca de los reyes de Portugal, en el siglo XIV, tenía doce libros, y estamos hablando de una biblioteca real. Por todo esto que estoy comentando, ésta de la muerte del libro es una profecía de muy poca fiabilidad.

¿Qué opinión le merece el libro electrónico?

Es evidente que existe el libro electrónico y que cada vez habrá más posibilidad de soportar electrónicamente la escritura. Eso supone una enorme riqueza, pero el libro físico es una institución material y cultural tan potente que nadie debe preocuparse sobre su pervivencia. Claro que habrá recomposiciones del negocio editorial, eso está claro. Las editoriales han experimentado grandes cambios en los últimos cuarenta años, ahí están las concentraciones de grupos, la aparición de editoriales de culto. Internet ayuda muchísimo a que una editorial pequeña pueda vender sus libros en todo el mundo, la informática ha abaratado extraordinariamente el coste de la proyección del libro. Todo eso va a existir, pero hablar de que el libro físico va a morir es una barbaridad.

Y también la muerte de la literatura…

En relación con lo que estamos hablando, también se ha producido el anuncio de la muerte de la literatura, en función de datos como la erradicación, en Estados Unidos, de la literatura canónica. En virtud de movimientos de igualitarismo social ha surgido la teoría de los estudios culturales que ha relativizado el papel de la literatura y ha puesto en cuestión que los que consideramos clásicos sean los auténticos referentes meritorios de la literatura. Han sustituido el canon de los clásicos por otra literatura más aleatoria, más inmediata, más próxima.

Tampoco en este sentido creo que el vaticinio sea aceptable. Hay una aporía que nos lleva a que aunque a partir de mañana ya no se volviera a escribir un verso, un relato o una pieza teatral, estamos suficientemente abastecidos de literatura como para sobrevivir. Precisamente por la memoria y por los clásicos, que son libros escritos en la Edad Media o en el siglo I antes de Cristo que le siguen diciendo algo a la gente. Shakespeare es un clásico por eso, no porque nadie obligue a acercarse a su literatura, sino porque cuando se representa Mactbeth todo el mundo se implica con lo que se representa.

La RAE ha puesto en marcha una nueva colección de clásicos españoles. ¿Qué nos puede contar de ella?

Efectivamente, estamos editando una colección que reúne todo el desarrollo de la ciencia filológica y de la ciencia crítica y lo pone al servicio del canon literario. No sólo recopilamos y recordamos los textos más importantes de nuestra literatura, sino que los cuidamos, los mimamos y los tratamos con una iluminación especial que viene del desarrollo de la investigación científica en el ámbito de los estudios literarios de los últimos años. Para ello contamos con el concurso de una auténtica legión de filólogos y profesores extraordinariamente solventes que hoy existe y que a principios del siglo pasado no existía. En los últimos años ha evolucionado tanto el estudio literario que nos permite una profundización extraordinaria.

Por otra parte está la dimensión canónica. Creo que es muy importante realizar una colección que va a tener 111 títulos y que anunciemos cada uno de ellos. De esta forma el lector podrá comprobar el sentido que tiene esa elección. Queremos que llegue al lector común; que se extienda.

¿Qué momento vive la Real Academia Española?

En 2013 celebraremos el tercer centenario. Una institución en la que han pasado tantas cosas y que dura 300 años algo tendrá que justifica su existencia. Tenemos que merecer esa justificación y para merecerla tenemos que hacer cosas. Tenemos que vivir en una realidad cambiante en dónde la transmisión de la literatura se puede cuestionar, en donde la tecnología al servicio de la comunicación ha cambiado totalmente. No podemos encerrarnos. Tenemos que estar totalmente mezclados con el hervor del momento. Esa es la razón de ser de la Academia hoy y eso es lo que nos hace merecer la continuidad de esta institución.

 

‘Sillón D’

Darío Villanueva Prieto (Villalba, Lugo, 1950) es secretario General de la Real Academia Española y catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Santiago de Compostela.

Académico de la Real Academia Española desde 2007, ocupa el ‘sillón D’. Su discurso de ingreso, leído el 8 de junio de 2008, versó sobre El Quijote antes del cinema.