Parece que el fiscal, al considerar que no había motivos para iniciar una causa penal, había informado previamente a ambas partes de que ponía fin al procedimiento y les instaba a encontrar una solución fuera de los tribunales. El 20 de noviembre, ambas partes aceptaron la decisión y se retiraron todas las denuncias.

Una relación intensa

En 2015, Rybolovlev, propietario del club de fútbol Mónaco, acusó a Bouvier de estafarle con márgenes desorbitados unos 1.100 millones de euros en una venta de obras de arte realizada por 2.000 millones de euros entre 2003 y 2014. Concretamente, Bouvier le vendió una colección de 38 obras que incluía, entre otras obras, el Salvator Mundi de Leonardo, el Nº6 de Rothko, y otras de Modigliani, Toulouse-Lautrec, Matisse, Van Gogh o Picasso.

Yves Bouvier (izquierda) and Dmitry Rybolovlev (derecha) | Fotos. Bouvier: Hpetit21; Rybolovlev: Francknataf.

Bouvier siempre ha negado haber cometido delito alguno, alegando que actuó como marchante, libre de fijar sus propios márgenes de beneficio. El propio Bouvier declaró: «Un oligarca ruso utilizó todos los medios a su alcance para destruirme. Lanzó demandas falsas para acabar con mi negocio y mi reputación. Pagó a empresas privadas de inteligencia para que me siguieran y acosaran. Todos mis equipos jurídicos fueron blanco de sofisticados intentos de pirateo. Lo peor de todo es que utilizó su riqueza e influencia para corromper instituciones europeas y hacer que me detuvieran en Mónaco».

Tras plantear demandas judiciales en Mónaco, Singapur, Nueva York y Hong Kong, en 2017 y 2019, Rybolovlev presentó además dos denuncias contra Bouvier en Ginebra por fraude y blanqueo de capitales. Con el paso del tiempo los casos se han ido retirando gradualmente o se han resuelto, siendo el caso suizo la última causa pendiente contra Bouvier.

En Mónaco

En 2021, el fiscal desestimó las denuncias alegando que un procedimiento penal anterior en Mónaco había sido anulado por ser «parcial y desleal» con el acusado. En 2022, el tribunal de apelación revocó esta decisión, ordenando al fiscal que reanudara su investigación. Pero el magistrado dice ahora que «las audiencias no aportaron pruebas que levanten sospechas suficientes» contra Bouvier y sus presuntos cómplices.

El 20 de noviembre, las partes informaron a la Fiscalía de que habían llegado a un acuerdo, informó el fiscal de Ginebra. «Las partes solicitaron que no se tomaran más medidas en el proceso penal e indicaron que no se opondrían a que se cerrara el caso». Como parte del acuerdo, también se pondrá fin a una causa civil contra Bouvier en Singapur.

Alegando un acuerdo de confidencialidad, ambas partes se negaron a dar más detalles sobre su pacto. Pero el abogado de Bouvier en Ginebra, David Bitton, describió el acuerdo como «una victoria completa» para su cliente, afirmando que «todas las acusaciones contra él fueron anuladas por fiscales de todo el mundo, y ni un solo tribunal accedió a abrir un juicio propiamente dicho para revisar las acusaciones».

En un comunicado, Bouvier afirmó que su «nombre está ahora limpio», añadiendo: «Hoy se pone fin a una pesadilla de nueve años. Los tribunales de todo el mundo han concluido unánimemente que soy inocente». También dio las gracias «a las autoridades judiciales y policiales de todos los países que han permitido que la verdadera justicia siga su curso».

Continúa con Sotheby’s

El caso entre Rybolovlev y Sotheby’s sigue pendiente en Nueva York; y está previsto que vaya a juicio este mes de enero. El empresario ruso acusa a la casa de subastas de haber ayudado a Bouvier a estafarle. La casa habría suministrado a Rybolovlev estimaciones sobrevaloradas para facilitar la venta al precio pedido por Bouvier y le habría sugerido al marchante varias obras que sabía podían interesar a Rybolovlev. «Sotheby’s ayudó y alentó el fraude de Bouvier», afirma Rybolovlev.

Al respecto, un juez dictaminó en marzo que la casa de subastas debía hacer frente a las reclamaciones relacionadas con el fraude en las ventas privadas de cuatro obras, entre ellas el célebre Salvator Mundi, que posteriormente se vendió en Christie’s por 418,5 millones de euros. Sotheby’s ha negado tener «conocimiento alguno del fraude» y ha afirmado que «no hizo nada para facilitar los negocios de Bouvier».

Las acciones de Sotheby’s cayeron un 6% en el momento del anuncio de la demanda. Habrá que esperar el desenlace final.