Tras obtener una nominación en 2011 por su álbum de debut, el joven londinense se ha hecho este año con el prestigioso premio, dotado con 20.000 libras (23.350 euros).

Este crooner de la música electrónica, que con tan solo dos discos ha alcanzado los primeros puestos en las listas de su país, Bélgica, Holanda, Dinamarca e, incluso, Australia, estrena con este Mercury su vitrina de trofeos, en la que hasta ahora solo había el que obtuvo con 12 años en el colegio.

Su disco Overgrown tiene una fuerte carga melancólica. Las melodías navegan entre el dubstep, el pop y el rap de baja fidelidad. Un interesante trabajo en la carrera de un artista que no teme profundizar en lo experimental, explorando desde el soul hasta el nu-wave.

Blake no lo ha tenido nada fácil para llevarse el Mercury. En la lista de nominados estaba el combo rockero Artic Monkeys (que en 2006 se hizo con el galardón por su Whatever people say I am, that’s what I’m not), el mítico y “resucitado” David Bowie, el soul de Laura Mvula, el punk rabioso de The Savages, el folk actual de Villagers y Laura Marling, las melodías electrónicas de Disclosure, Rudimental y Jon Hopkins y el rock independiente de Jake Bugg y Foals.