El proyecto ha permitido conservar y restaurar las pinturas románicas originales del ábside, así como implantar un proyecto de musealización del espacio mediante la proyección virtual de las pinturas originales.

Esta iniciativa ha incluido la reconfiguración del espacio original del ábside para poder mostrar toda su complejidad pictórica y la instalación de un nuevo pavimento para mejorar la funcionalidad de la iglesia.

También se ha realizado una reproducción virtual que recrea las pinturas originales del ábside y de todo el presbiterio, en la actualidad conservadas en el MNAC. La recreación se lleva a cabo mediante proyección audiovisual (mapping).

Previamente han sido retiradas las imágenes del ábside expuestas hasta el momento, reproducciones de las originales, y han sido restaurados todos los fragmentos de pintura original que se encontraban debajo. Asimismo se ha habilitado una nueva iluminación que permite destacar las pinturas originales existentes en la iglesia.

El presupuesto de la actuación en la iglesia de Sant Climent de Taüll ha sido de 400.000 euros, aportados íntegramente por la Obra Social «la Caixa».

 

Conjunto pictórico excepcional

El conjunto pictórico románico de Sant Climent de Taüll es de excepcional calidad y un referente a escala europea, ya que representa la máxima expresión de la pintura mural románica en cuanto a composición, dibujo, colores y simbolismo.

La bóveda del ábside central fue decorada con un Cristo en majestad. El pantocrátor presenta una mano en posición de bendecir y la otra sosteniendo un libro con la inscripción «Ego sum lux mundi» («Yo soy la luz del mundo»). Las escenas representan a Dios en distintas actitudes: el Dios del Juicio Final, el Dios creador, etc.

El proyecto de conservación y restauración ha intervenido sobre las pinturas murales originales aún existentes en la zona del ábside de la iglesia. Estas pinturas están situadas bajo la reproducción expuesta hasta el momento y los restos de decoración ubicados al pie de los muros laterales del presbiterio. Las capas recuperadas constituyen un hallazgo excepcional que ha permitido relacionar directamente la pintura con su entorno arquitectónico, situar correctamente las pinturas arrancadas y determinar la composición de los morteros originales.