Además, el acta del Jurado recuerda que Serra está "muy vinculado con la mejor tradición del arte europeo a lo largo de su brillante trayectoria. Serra es un artista polifacético cuya dimensión universal se expresa en formas contundentes y conceptos sugestivos".

Tras conocer la noticia, el escultor afirmó sentirse "muy honrado al recibir un premio que es particularmente significativo para mí, pues España me ha brindado muchas oportunidades para realizar mi trabajo desde hace más de tres décadas".

Jurado de prestigio

Los Premios Príncipe de Asturias están destinados a galardonar "la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, equipos de trabajo o instituciones en el ámbito internacional". Dentro de este espíritu, el Premio de las Artes se concede "a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor en la Arquitectura, Cinematografía, Danza, Escultura, Música, Pintura y demás expresiones artísticas, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la Humanidad".

El Jurado de este premio estuvo presidido por José Lladó y Fernández-Urrutia, e integrado por Mercedes Álvarez, Lourdes Fernández, José Fernández-Velasco, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, José Luis Garci, Jordi García Candau, Rosina Gómez-Baeza, Emilio Marcos Vallaure, Hans Meinke, Miguel Muñiz, Benigno Pendás, Amelia Valcárcel y José Antonio Caicoya (secretario). Esta candidatura fue propuesta por Carmen Giménez, comisaria de Arte del Siglo XX “Stephen and Nan Swid” de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York.

El galardón está dotado con cincuenta mil euros, una escultura creada y donada expresamente por Joan Miró, un diploma y una insignia acreditativos. En abril de 2009, Serra ya recibió de manos de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, la Orden de las Artes y las Letras de España.

Richard Serra y el metal

Nacido en San Francisco el 2 de noviembre de 1938, Serra es fundamentalmente escultor, aunque su producción también abarca otros géneros como la obra gráfica y fílmica, y su obra se caracteriza por su relación vital y emocional con el metal y, en concreto, por trabajar con grandes piezas de acero corten.

Con estudios de Literatura en la Universidad de Berkeley, entre 1957 y 1961, y, posteriormente, Arte en la Universidad de Yale, Serra se mantuvo, durante su etapa residente en la costa oeste, trabajando en una acería, actividad que influyó de forma clara en su trabajo hasta convertirse en uno de los escultores más importantes del panorama artístico actual.

Su trayectoria está marcada por exposiciones en las más destacadas instituciones públicas y privadas, obras para espacios urbanos o en la naturaleza, participación en certámenes y bienales, y la presencia en los museos, centros y colecciones de arte contemporáneo más prestigiosos del mundo. Además, Serra recibió el año pasado en Pamplona el doctorado Honoris Causa por la Universidad Pública de Navarra.

Este ha sido el primero de los ocho Premios Príncipe de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésima edición. En las próximas semanas se fallarán los correspondientes a (por orden) Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Letras y Cooperación Internacional. Los Premios Príncipe de Asturias de los Deportes y de la Concordia se fallarán el próximo mes de septiembre.
 

 

Biografía de un hijo de mallorquín

Richard Serra ha sido objeto de grandes muestras individuales en los museos más importantes de arte contemporáneo: el Centro Georges Pompidou de París (1983), la Tate Gallery de Londres (1992) y el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1986, 2007). Reiteradamente invitado a participar en las plataformas de vanguardia más relevantes del mundo (Documenta de Kassel, Bienal de Venecia), su obra se expone en un centenar de museos de Europa, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Asia.

Ha recibido los máximos premios y galardones en el ámbito de la escultura, como la Medalla Skowhegan en Escultura (1975) otorgada por la Skowhegan School of Painting and Sculpture (EE.UU.), el Praemium Imperiale en la categoría de Escultura (1994) otorgado por la Japan Art Association y la Medalla de Oro en Escultura (2001) de la American Academy of Arts and Letters.

Es miembro de la American Academy of Arts and Sciences, de la American Academy of Arts and Letters y de la Akademie der Kunst (Alemania), además de haber sido condecorado miembro de la "Orden Pour le Mérite für Wissenschaften und Künste" (2002) en Alemania y Commandeur de L’Ordre des Arts et des Lettres (2008) en Francia.

Ha recibido doctorados honorarios del California College of Arts and Crafts, del Nova Scotia College of Arts and Design y del Williams College (Massachusetts), entre otras distinciones otorgadas por diversas instituciones americanas y europeas. El pasado diciembre le fue concedida la recién creada Orden de las Artes y las Letras de España.

Hijo de padre mallorquín, Richard Serra ha mantenido con nuestro país una relación constante a través de iniciativas y proyectos muy diversos, inaugurados a principios de la década de los 80 por su participación en la exposición Correspondencias (1982-83), exhibida sucesivamente en Madrid, Málaga y Bilbao. Para esta exposición realizó, en Madrid y Bilbao respectivamente, dos obras in situ: Step (1982) y Bilbao (1983). En 1982-84 instaló la obra permanente La palmera en la Plaza de la Palmera de Barcelona.

En la misma década, con motivo de la apertura del Centro de Arte Reina Sofía en 1986, destaca el encargo de la monumental instalación Igual-Paralelo: Guernica-Bengasi, lamentablemente desaparecida pero rehecha desinteresadamente por el artista y reinstalada en el MNCARS el año pasado. También en 1986 rehizo in situ una de sus obras más emblemáticas, Splashing, en este caso para la exposición Entre la geometría y el gesto. Escultura norteamericana, 1965-1975 (Madrid, Palacio de Velázquez), en la que participó también con otras obras.

En 1992 y 1999 el MNCARS y el Museo Guggenheim de Bilbao organizaron respectivamente sendas muestras individuales de la obra de Serra, la primera de carácter retrospectivo. El mismo Museo Guggenheim, con motivo de su apertura en 1997, había instalado la obra permanente Snake, encargo al que sucedió en 2005 La materia del tiempo, conjunto monumental de ocho piezas –incluida la anterior– considerado "la reflexión más completa de Richard Serra en torno a la fisicidad del espacio y la naturaleza de la escultura".