Aunque en principio se niega, George Fahmy (Fares Fares), el actor más adorado de Egipto, tras ser fuertemente presionado para protagonizar una película encargada por las más altas autoridades egipcias, acaba aceptando.
Este papel será la puerta que le permitirá entrar en el selecto grupo de las personas más poderosas del país y, sin poder evitarlo, como una polilla atraída por la luz, inicia un romance con la bella y misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto. Un individuo todopoderoso al que es mejor no enfrentarse. Pero la pasión está servida y las probables consecuencias también.
El actor Fares Fares —clave también en las propuestas anteriores— vuelve a ser el motor de una obra que convierte el set de rodaje en campo de batalla: el lugar donde se negocian lealtades, se reescribe la realidad y se decide quién controla la imagen de un país. Junto a Fares, el reparto reúne a Lyna Khoudri (Papicha), Zineb Triki (Oficina de los infiltrados) y Amr Waked (Lucy).
En la década de los 80, antes de dedicarse al cine y debutar en 2009 con el largometraje Metropia, Tarik Saleh desarrolló una carrera que le convirtió en un grafitero reconocido e influyente en varios países de Europa. Como explicó en la presentación de su nuevo film, dejó aquella actividad para centrarse en el cine:
“En este ámbito provengo del mundo del documental, un medio al que sigo muy vinculado. Empecé a trabajar con la ficción porque creo que puede transmitir una verdad sin tener necesariamente en cuenta las opiniones de las personas involucradas. Me refiero a cosas muy personales, como la industria a la que pertenezco, lo que significa ser artista y, para ser lo más honesto posible, tengo que mentir, lo cual es una ironía. Insisto, esta película es ficción. Pero si se mira con atención, describe acontecimientos que realmente tuvieron lugar en Egipto, así como en Hollywood. Cuando empecé Águilas de El Cairo estaba convencido de que debía detenerme. Al final me sentí apoyado, sobre todo por los actores y actrices egipcios que participan en la película. Dados los conflictos que hay en la región, creo que el país tiene cosas más importantes de las que ocuparse en este momento que mi película de ficción, pero…”.
A lo largo de una intervención en la que deslizó numerosas “perlas”, el realizador también señaló: “El Cairo es para mí un estado mental porque las ciudades, todas y como nos pasa a nosotros, tienen su personalidad. La ciudad en la que vivo, Estocolmo, es como una persona ansiosa por ser querida. París es una criatura arrogante que se sabe y se siente adorada. El Cairo es una ciudad a la que parece importarle una mierda lo que pienses de ella. Sigue sus reglas y mecanismos y no parece inmutarse por lo que diga o piense nadie. Un marco ideal para abordar personajes zarandeados y doblegados por la sociedad”.
O cuando apostilló que “vivimos en una época en la que el culto a la fama y a las personas famosas se ha salido de madre. La gente, cree y sigue a personas impresentables … Hay motivos para ser pesimistas y pensar que esta civilización está naufragando, pero como soy un terrible optimista estoy convencido de que los jóvenes reaccionarán y sabrán darle la vuelta a la lamentable situación que vive el mundo de hoy”.
Tras ganar en 2017 en Sundance y en 2022 en Cannes con las entregas previas, esta tercera se presentó mundialmente en la Sección Oficial a Competición dentro del Festival de Cannes 2025. Continuó su recorrido internacional con su premiere norteamericana en el Festival de Toronto. Recientemente la película ha reforzado su prestigio con reconocimientos en la temporada de premios: fue una de las grandes triunfadoras de los Guldbagge (los principales galardones del cine sueco), acumulando seis premios, incluido el de Mejor Película.

Águilas de El Cairo
Dirección y guion: Tarik Saleh
Intérpretes: Fares Fares, Lyna Khoudri, Zineb Triki, Amr Waked
Fotografía: Pierre Aím
Música: Alexandre Desplat
Trhiller
Francia, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania/ 2025/129 minutos
BTeam Pictures















