“Se dice que el arte es la casa de todos, aunque durante siglos se excluyó a quienes no seguían los estándares” afirma la historiadora del arte especializada en crítica y comunicación cultural que firma como Claramore en unas redes sociales en las que aglutina a más de 370.000 seguidores.
Tras su primer y elogiado libro Un Van Gogh en el salón, publica Nos recordarán, la primera historia del arte LGTBIQ+ contada como lo haría un periódico. Con cada capítulo inspirado en un color distinto de la bandera arcoíris, Claramore explora la obra de artistas como Toulouse Lautrec, Rubens, Hilma af Klimt o Natalie Barney y su impacto en la sexualidad, las disidencias, la salud, el orgullo, la espiritualidad o el racismo a lo largo de la historia. Combinando artes plásticas, fotografía y escultura, Nos recordarán ilumina la capacidad de crear, resistir y brillar más allá de etiquetas y escándalos.
“¿Alguna vez han negado tu identidad? ¿Te han acusado de ser como eres para sumarte a una supuesta moda? Sobra decir que nada de esto es cierto, pero voy más allá: las identidades y los deseos que reivindicamos bajo etiquetas modernas hunden sus raíces en tiempos remotos. Si hoy no son tan conocidos no es porque no existieran, sino porque la historiografía ha pasado de puntillas por ellos o, directamente, los ha expulsado del relato oficial. Rastrear la disidencia en la historia no es una tarea sencilla, pero sí posible”!.
Lo afirma la autora que añade que el título de su libro Nos recordarán surge de una frase de Safo de Mitilene o Safo de Lesbos, uno de los iconos artísticos del colectivo cuya obra en gran medida se ha perdido, pero que en uno de los textos del siglo VI antes de Cristo que se conservan escribió: ‘Alguien en otro tiempo nos recordará’. “Quise significar ese ‘nos recordará’, porque alude a las artistas mujeres de un colectivo que suele incidir mucho más en la homosexualidad masculina que en la femenina”.
– ¿Como definiría su libro?
Mi libro es una visión distinta de la historia del arte. Aporta la posibilidad de acercarse a algo que conocemos de toda la vida, incluso a artistas no tan conocidos, pero desde una perspectiva novedosa. Una forma de buscar otras voces y respuestas a algunos lamentables silencios que tiene la historia del arte. Me gusta pensar que esta disciplina no es solamente un compendio de saberes fijos sino que hay todavía mucho por explorar y por descubrir. He trabajado sobre el tema de las mujeres artistas, pero es importante adentrarse en otras vías y este libro explora todo el colectivo LGTBIQ+.
– ¿Estamos pues hablando de una historia desconocida, ignorada y silenciada?
Es una historia a la que no se le ha prestado la atención que debiera y, en ese sentido, es una historia silenciada. Muchas veces se ha pasado por alto, dentro de las propias obras, el papel de algunos de los artistas más importantes de la historia. Porque el libro más allá de explorar nombres que no son tan conocidos para el público general, también se centra en personajes del colectivo muy conocidos, como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel.
– ¿Hay en su libro un intento de hacer justicia?
Si, por supuesto. Una parte de mi ha intentado hacer justicia al dar voz a artistas silenciados, pero otra ha buscado escribir el libro que me hubiera gustado leer cuando me descubrí como persona disidente. He escrito el libro que me gustaría haber tenido entonces ante los ojos. Un libro que intenta ir más allá de lo que nos enseñan en las aulas, algo que suele ser recurrente en mi trayecto personal. Un libro que no sigue la estructura cronológica tradicional en los tratados sobre arte. Al final ha resultado una obra larga que, a pesar de ello, ha tenido que dejar fuera un buen número de nombres lo que vuelve a confirmar que queda mucho por indagar en este terreno.
– ¿Un libro para todo el mundo?
En principio así es, aunque también y de forma clara intenta llegar a las personas, a los lectores que no han encontrado referentes sobre los que sentirse identificados en relación con el colectivo LGTBIQ+. Pero en realidad puede interesar a cualquier persona que tenga curiosidad por ir y descubrir algo más allá de lo que nos han contado en relación con la historia del arte tradicional. En definitiva, personas que tengan la mente abierta a nuevos conocimientos.
– ¿Cuáles han sido sus fuentes de documentación principales?
Han sido muy variadas. Partiendo de fuentes tradicionales y clásicas, he acudido a investigadores que han tratado el tema objeto del libro. También exposiciones, como una muy recomendable que sigue abierta en Basilea, también otra en Chicago cuyo catálogo me fue de muchísima ayuda para identificar a artistas de los siglos XIX y XX. Ha sido una mezcla en la que confluyen fuentes clásicas para los períodos más remotos y otras más especializadas para aspectos y artistas más recientes.
– ¿Cómo considera que influye el arte en el colectivo y cómo el colectivo en el arte?
El arte influye en el colectivo como influye en cualquier persona. El arte es algo que nos refleja como sociedad y retrata las vivencias que tenemos y hemos tenido. Por supuesto el colectivo ha tenido ese reflejo en el arte desde siempre. He tenido mucho cuidado a la hora de escribir el libro en no caer en el ‘presentismo’. Es decir, no usar categóricamente términos del presente para aplicarlos al pasado. Pero el tipo de afectos que hoy asumimos como homosexuales, bisexuales o todo lo concerniente a la identidad de género, si se ve perfectamente reflejado en el arte de todos los tiempos. Esa perspectiva ayuda a las personas a encontrar referentes en relación en algo que no es pasajero o moderno. Digo esto porque se suele decir que las personas que nos sentimos identificadas con ese tipo de etiquetas somos como una moda, y realmente estamos ahí desde el principio de los tiempos. Mi libro busca que la gente se identifique con personas que vivieron hace siglos. Creo que el arte no está tan lejos de la vida diaria como a veces puede parecer.
– Habla usted de las asignaturas pendientes de los museos…
Creo que los museos tienen una función doble. Por una parte la evidente como conservadores de las obras de arte y otra es la de dinamizar la sociedad y hacer que la gente se vea reflejada en ellos, una tarea que todavía hay muchos que la tienen claramente pendiente. Ojalá este libro contribuya a que algunos museos pongan ese debate, esos temas, en el centro de sus actividades.
– ¿A qué temas concretos se refiere?
A todo el tema del colonialismo en los museos, a todo lo relativo a las personas disidentes, y a lo que concierne a las personas con discapacidad, algo que también he tratado de abordar en el libro. Hablo de todos aquellos colectivos que se han quedado alejados o fuera de la historiografía tradicional. Por concretar la respuesta sobre cuestiones pendientes hablaría de la perspectiva de género, algo que ya se está tratando pero sobre lo que hay que profundizar, hablaría también del arte colonial y su reflejo pues hay muy poca información y acceso a arte creado en otras zonas del mundo que no sean Europa y Norteamérica y, obviamente, a las personas disidentes. Creo que son tres temas clave sobre lo que queda mucho por trabajar.
Al final la historia del arte ha sido escrita siempre desde una perspectiva concreta, europea y mayormente masculina. No creo que haya que dejar de apreciar esa historia del arte que nos han enseñado, pero creo que es interesante abordar una forma distinta de seguir disfrutando de lo que nos une que, en definitiva, es el arte.
– ¿Cuál de las y los artistas sobre los que ha investigado le ha impactado más y por qué?
Me enamoró la historia de la pintora suiza Louise Catherine Breslau, una artista del siglo XIX, una de las primeras que pudo formarse oficialmente en el mundo del arte, accediendo a la Academia Julian de París. Una mujer que tenía una sensibilidad muy especial a la hora de pintar unos retratos marcadamente intimistas. Una de sus modelos predilectas fue la también artista Madeleine Zillhardt. La historiografía ha evitado poner nombre a su relación, pero viendo como la retrató no hay duda que el afecto que se procesan iba mucho más allá de una amistad.
– ¿Qué piensa de un mundo en el que todavía en muchos países el colectivo sigue siendo estigmatizado y penalizado?
Es terrible que en pleno siglo XXI las personas disidentes sigan siendo perseguidas. En nuestro país se han dado pasos muy importantes para normalizar la situación pero no hay que olvidar que hasta no hace mucho eso no era así. Ahora tenemos la suerte y el privilegio de demostrar nuestro civismo. De alguna forma mi libro ofrece un refugio a quienes siguen sintiéndose marginados desde la realidad, insisto, en que en España vivimos una situación humanizada y privilegiada en relación con el tema.
– Al margen de la condición sexual de cada cual e o del interés mayor o menor por el mundo del arte, ¿por qué acercarnos a este Nos recordarán?
El libro demuestra que el arte es reflejo de su tiempo: el arte actual del momento actual. También que las obras de arte tienen distintas lecturas en función de cómo nos acerquemos a ellas. Como he dicho, el libro explora una lectura distinta y, como intento siempre a lo largo de mi trabajo, busca que la gente conecte con el tema sin necesidad de ser una persona erudita. Un libro que permite acercarse al arte sin necesidad de tener conocimientos previos. Creo que le puede interesar a cualquiera que haya sentido que no encajaba, que haya buscado referentes y que haya amado fuera de los márgenes. A quien quiera mirar el arte con otros ojos.
– En ese sentido, ¿con qué mensaje le gustaría que se quedase el lector. Cómo sentiría compensado el esfuerzo de haberlo escrito?
El esfuerzo a la hora de escribirlo ya está más que compensado con la magnífica edición del texto. Pero me gustaría que de alguna forma Nos recordarán pudiese ayudar a las personas que están en situación de autodescubrirse para asumir que no es tan raro lo que les está pasando. Que es algo que siempre ha existido. Y también a que los entiendan y apoyen las personas de su entorno. En un mundo que sigue insistiendo en cuestionar su, nuestra existencia, cada historia contada, cada obra descubierta y cada espacio ocupado suponen una afirmación de vida.















