Porque esta historia arranca la noche de verano en que Suzanne (Juliette Armanet), junto a sus dos hijos, un chaval de diez años y una niña de seis, hace una visita inesperada a su hermana Jeanne (Camille Cottin).

Esta aparición deja descolocada a Jeanne no sólo porque hacía ya varios meses que no sabía nada de su hermana, sino también por la  extraña actitud de la recién llegada que parece ausente, como desconectada de sí misma y de lo que la rodea.

A la mañana siguiente, al despertar, Jeanne se queda perpleja  al descubrir la nota dejada por su hermana. La conmoción da paso a la ira cuando la policía le informa que no puede iniciar búsqueda alguna  porque, como deja claro en su escrito, Suzanne ha tomado la decisión voluntaria y consciente de abandonar a los dos pequeños y desaparecer sin dejar rastro.

Escrita y dirigida por Nathan Ambrosioni (Toni, en famille; Les drapeaux de papier), el cineasta que con apenas veintiséis años se va  consolidando como una de las voces más sensibles del cine francés contemporáneo. Un cineasta con una mirada especialmente atenta a los vínculos familiares, la fragilidad emocional y los seres que, tras una pérdida, se ven obligados a reconstruirse.

“La intención de la película, comenta el realizador al referirse a Los niños están bien, se centra en observar a quienes quedan atrás y ver cómo avanzan a pesar de la ausencia de respuestas. ¿Cómo escribir una  guion sobre una mujer que deja a sus hijos atrás, sin juzgarla por ello? La película trata de evocar esto tan complejo de manera muy sencilla, a través de elementos muy actuales y escenas muy cotidianas”.

Mención especial para la protagonista, la actriz Camille Cottin, que aporta credibilidad en cada plano de un personaje que transita por el resbaladizo terreno de lo lacrimógeno sin caer, ni un solo instante, en ese precipicio.

“Jeanne es una mujer recta, honesta y pragmática. No se deja desbordar por sus emociones y puede incluso parecer un poco áspera, ya que mantiene cierta distancia con sus propios estados de ánimo. No es una persona de muchas palabras pero  Se imagina una vida bastante solitaria, casi monacal. Pero no es rígida; posee un gran interior, aunque detrás de una coraza difícil de romper. No busca necesariamente agradar. No se conmueve de manera clásica ante la situación de sus pequeños sobrinos. Poco a poco, al intentar comprenderla y comprender a su hermana, el espectador acaba entendiendo quién es ella, sus heridas de abandono que quizá expliquen su decisión de no tener hijos”, señala la propia actriz.

Camille Cottin (Boulogne-Billancourt, Francia, 1978) estrenó en 2024 Tres amigas (Emmanuel Mouret, 2024), y ha trabajado a las órdenes de Kenneth Branagh (Misterio en Venecia), Rémi Bezançon (La biblioteca de los libros rechazados), Christophe Honoré (Habitación 212), Ridley Scott (La Casa Gucci), Olivier Nakache y Éric Toledano (Solo una ilusión) y el propio Nathan Ambrosioni (Toni, en famille).

Drama íntimo, inteligente y profundamente humano sobre la familia, la ausencia y las formas inesperadas de cuidar y amar sin haberlo elegido, Los niños están bien emocionó en su presentación en el reciente Festival de Málaga, donde obtuvo el Premio del Público de la Sección Oficial Mosaico, y potenció su recorrido internacional con el Premio al Mejor Director y el FIPRESCI en Karlovy Vary.

Los niños están bien

Dirección y guion: Nathan Ambrosioni

Intérpretes: Camille Cottin, Juliette Armanet, Monia Chokri, Manoa Varvat, Nina BirmanGuillaume Gouix

Fotografía: Victor Seguin

Música: Alexandre de la Baume

Drama

Francia/2025/111 minutos