Un cuerpo aparentemente endeble esconde una salud de hierro y unas sólidas ganas de seguir. Lucky ha sobrevivido a la mayoría de sus contemporáneos. Pero esa realidad lejos de apartarle de las ganas de vivir le anima a replantearse la existencia y a perseguir lo que el considera una “revelación”.

En la barra de un bar y con Johnny Cash sonando de fondo se reencuentra con algunos de los colegas que marcaron su vida, la del personaje de la película y la del propio actor. Entre ellos el realizador David Lynch en un entrañable papel que sirve de contrapunto al protagonista.

Después de haberlo vivido casi todo, Lucky es un hombre solitario. Un amante de los puzles y los juegos. Está orgulloso de sí mismo y de llevar las riendas de su propio destino. Es consciente de que es el más inteligente en casi cualquier circunstancia. Cuando queda en evidencia su vulnerabilidad, su instinto le lleva en primera instancia a despotricar y a manifestar su autosuficiencia. Pero la realidad es que su historia es la de un hombre que de pronto se deja llevar por su corazón algo que, como manifiesta en una de las secuencias de la cinta, “debía haber hecho hace mucho tiempo”.

Fetiche

Desde los años 50, con más de seis décadas de carrera a sus espaldas, Harry Dean Stanton (1926-2017) trabajó, convirtiéndose poco a poco en actor fetiche, con directores de la talla de Francis Ford Coppola, Ridley Scott, Win Wenders o el propio Lynch. Nadie que haya coincidido con él en un rodaje, así lo han remarcado todos ellos, se libró de quedar abducido por una hipnótica forma de interpretación basada en la sencillez y la naturalidad.

Tras muchos papeles secundarios, Stanton se dio a conocer por su desgarrado protagonismo en París, Texas (1984), a la que siguieron actuaciones llenas de verdad en, por ejemplo, Alien, Una historia verdadera o Twin Peaks. Lucky, su última aparición en pantalla, es el conmovedor epílogo a una vida llena de conmovedoras interpretaciones.

Como ha señalado John Carroll Lynch: “El guion, ya desde su escritura, está pensado para ser interpretado por Harry. Es un homenaje a él como actor y como hombre. En esencia es biográfica. Las historias de Lucky están escritas a partir de su vida. Un ejemplo es el primer diálogo de la película en la que entra en la cocina de su amigo Joe diciendo “no eres nada” a lo que Joe responde “tú tampoco”. Lucky termina la conversación diciendo “muchas gracias”. Ese cruce de palabras que puede parecer falto de sentido refleja lo que pensaba Harry sobre lo que somos todos: nada”.

Pero “nada”, como la visión de Lucky deja en el espectador, puede ser “mucho”. Mucho.

Lucky
Dirección: John Carroll Lynch
Guion: Logan Sparks y Drago Sumonja
Intérpretes: Harry Dean Stanton, David Lynch, Ron Livingston, Ed Begley Jr., Tom Skerritt, Beth Grant, James Darren, Barry Shabaka Henley e Yvone Huff Lee
Fotografía: Tim Suhrstedt
2017 / Estados Unidos / 88 minutos
Avalon