Estas colecciones crecen fundamentalmente por tres vías: las compras con recursos y la donación de obras; las adquisiciones con recursos del Ministerio, que incluye tanto las compras en ARCO como las subastas aprobadas por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico; y los depósitos de obras de la Fundación Museo Reina Sofía, tanto adquisiciones como donaciones.

En estas tres vías se ha tenido muy en cuenta la nueva presentación de las colecciones, cuya primera fase tendrá lugar en el primer trimestre de 2026 con la apertura de la planta cuarta del edificio Sabatini, dedicada a la creación, principalmente española, desde la Transición hasta la época actual. De esta manera, se ha incorporado obra de autoras y autores que están desarrollando su trabajo en la actualidad más reciente, nacidos en la década de los 1990, 1980 o 1970.

También se ha buscado incorporar obra de creadores que, o bien no estaban representados, o lo estaban de manera insuficiente, al menos en alguna de sus etapas. Igualmente, sumar trabajos que puedan establecer un diálogo con otras obras ya presentes, ya sea generacional, artístico o temático. En este sentido, se ha buscado nutrir las líneas argumentales que ya sigue el centro, como la visibilización del trabajo de artistas que luchan por la igualdad de género, racial o cultural, ampliando las posibilidades de representación de las colecciones a lo largo del siglo XX y del comienzo del XXI.

Maruja Mallo

En concreto, el propio Museo ha adquirido 81 obras de 36 artistas por un importe total de 2,4 millones de euros. Estas adquisiciones han sido realizadas en su mayor parte gracias a una aportación extraordinaria del Ministerio de 2.206.389,11 euros.

Entre estas adquisiciones destacan dos obras de Maruja Mallo. El Perfil de joven [Joven negra] es una pieza clave de su serie sobre la humanidad entendida como un genérico femenino, pero sin duda la compra más importante del año es su Verbena de Pascua de 1927, ya que la artista la vendió durante su exilio argentino y esta incorporación a las colecciones nacionales supone su repatriación.

Para Manuel Segade, director del Museo, «la colección continúa creciendo a buen ritmo gracias al apoyo clave del Ministerio de Cultura, pero también de la sociedad civil, los herederos de artistas y los coleccionistas que siguen contribuyendo con sus donaciones a la salud de nuestros fondos. Es un verdadero regalo de Navidad poder celebrar todavía durante los próximos meses en la exposición de Maruja Mallo que esa Verbena de Pascua por fin está de vuelta en casa tras un largo exilio».

En el mismo entorno de la Generación del 27 se suman tres obras de Delhy Tejero: Autorretrato y María Dolores, uno de los retratos más interesantes de la artista, así como su dibujo Amanecer o anochecer, perteneciente a su etapa de madurez. Sumados a las dos pinturas y dos dibujos cedidos por la artista, se consigue la representación de una obra que prácticamente está ausente del mercado.

Isidoro Valcárcel

También se han incorporado fondos de otras artistas vinculadas a la segunda ola del feminismo en los años 60, como Esther Boix, Carmen Pagés, Amèlia Riera o Judy Chicago, de Estados Unidos. Otra de las incorporaciones importantes es una de las arquitecturas prematuras de Isidoro Valcárcel (Proyecto de uso de La Chantría, 1990), autor fundamental en la historia del arte conceptual español que, además, ha donado tres de sus obras, permitiendo tener una panorámica de su trabajo a lo largo de varias décadas.

Además, se ha adquirido una obra singular de Isaac Díaz Pardo, figura clave de la cultura gallega del siglo XX. A barca de Caronte condensa muchas de las preocupaciones estéticas y éticas que atravesaron su producción, además de hacer referencia a una de las líneas de investigación del Museo, el exilio. En esta vertiente de artistas gallegos de la posguerra también se incluyen Manuel Colmeiro o Urbano Lugrís.

De la época de la Segunda República se han incorporado dos obras que muestran a una mujer atlética, poderosa, que comenzó a representarse en la década de 1930: la pintura La arquera de Rafael Pellicer y el cartel Las Arenas. Balneario. Piscina luminosa. Valencia de Josep Renau.

De los desarrollos de la modernidad en el franquismo se ha sumado un ejemplo de colaboración entre dos artistas: Ángel Ferrant, uno de los nombres claves de la vanguardia escultórica española, y el arquitecto Luis Felipe Vivanco. Ambos trabajan en un innovador templo religioso que da muestra de cómo la modernidad se abría paso entre arquitecturas como la religiosa durante la dictadura.

Fotografía

En el capítulo de la fotografía, en 2025 se ha incorporado la serie completa Herbarium de Joan Fontcuberta, una pieza clave de la crítica de la representación en los años 80, y una selección de Documentos básicos de Darío Villalba. En el mismo soporte, Playa, de Maider López, amplía los fondos de arte relacional español.

En escultura se incorpora L’Aragonais ou Jeune homme à la marguerite (1927) de Pablo Gargallo, que se considera que reproduce la fisonomía de Picasso y está realizada en un material no usual para el autor, terracota. Se ha hecho especial hincapié en sumar escultura realizada desde los años 70 hasta la actualidad, como es el caso de la de Salomé Cuesta, Joan Rom o Juan Bordes.

De Victoria Civera se adquiere trabajo objetual, hasta ahora infrarrepresentado. De Jon Mikel Euba, una videoinstalación que además integra escultura, algo inédito en la obra que se tenía de él hasta el momento. También se incorpora la instalación El sabor del recuerdo de Begoña Montalbán.

De Guillermo Pérez Villalta se ha adquirido una materialización de su incursión en el diseño de muebles, la banqueta Sfinx o Esfinge, así como un original biombo acuario-tetera que realizó en colaboración con Rafael Pérez-Mínguez, del que hasta ahora solo se contaba con una pintura. También pertenecen ya a la Colección del Reina Sofía dos originales Eroticonas de Amèlia Riera, artista relevante del panorama catalán de la segunda mitad del siglo XX que hasta ahora no estaba representada.

Se continúa con las incorporaciones de fondos pertenecientes a artistas latinoamericanos, como Giuseppe Campuzano (Perú), Juan Pablo Echeverri (Colombia) o Luz Lizarazo (Colombia).

Como institución pública, el Museo Reina Sofía tiene la oportunidad de pujar en las subastas ante oportunidades clave. Mediante este recurso ha adquirido un biombo que Salvador Dalí realizó con 19 años por encargo de su hermana con reminiscencias asiáticas; un retrato de José de Togores, tipología del autor hasta ahora inexistente en la colección del Museo; un bodegón de Celso Lagar, ejemplo del planismo, uno de los pocos ismos de vanguardia españoles; tres obras de Alexandre de Riquer del modernismo catalán y la obra Indolencia de 1920 del también catalán Ramón Jou Senabré.

Donaciones

En lo que a donaciones se refiere, se han recibido 249 obras de 42 artistas cuyo valor asciende a unos tres millones de euros. Juan Genovés queda representado con seis nuevas obras donadas por su familia y por la empresa familiar Trabajo ETRA, piezas pioneras de las series a partir de las cuales generará su obra posterior, entre ellas Multitudes, que se suman a El abrazo como iconos de la Transición.

Se incorporan también obras de las últimas series de Soledad Sevilla, que dona al Museo la serie completa de sus homenajes a Eusebio Sempere que cerraban su última retrospectiva en el centro. Por su parte, Juan Uslé ha donado tres obras pertenecientes a su primer periodo de trabajo en Nueva York, piezas importantes presentes en la Documenta de 1992.

Dentro del capítulo de las donaciones colectivas se ha recibido de su familia el archivo que constituye el grueso de la obra del performer y activista granadino Miguel Benlloch, convirtiéndose el Museo en la institución con la mejor representación de su trabajo; 40 obras de José Luis Tirado que abarcan desde los años 70 hasta la actualidad, una oportunidad para enriquecer la colección de gráfica, fotografía y artes performativas del Museo con un artista fundamental en la contracultura española; 29 joyas diseñadas por Chus Burés, junto con fotografías de Alberto García Alix y Cees Van Gelderen que hicieron icónico un trabajo clave en la plástica de la Movida; y 19 obras de la Colección Baez-Tavárez con trabajos de Ernest Lothar, George Hausdorf, Joan Junyer Pascual-Fibla y José Vela Zanetti, representativos del impacto que tuvieron los artistas españoles exiliados durante la Guerra Civil y europeos desplazados durante la Segunda Guerra Mundial en América Latina. Asimismo, se completa el Archivo de Ignacio Gómez de Liaño con 14 nuevas incorporaciones de poesía experimental visual.

También se ha tratado de recuperar el trabajo de mujeres artistas como la ceramista Mercedes Amat, con dos murales realizados conjuntamente con su marido, Jacint Bofarull, en 1965 y 1966, donados por la familia. También de la pintora María Roësset, de principios de siglo XX, de la que Harold G. Jones dona una sexta obra, Pastor calentándose las manos al fuego. De la Galería Juana de Aizpuru procede una pequeña escultura de una Cristina Iglesias inicial, y de la colección de Laia Abril, tres obras de la serie On Rape, parte del amplio ensayo fotográfico sobre la violación inspirado en la agresión de «La manada».

Se incorporan obras de Sergi Aguilar, uno de los escultores fundamentales en el panorama español de los años ochenta. También la única pintura de Wila que posee el Museo, El solar (1945), junto con cuatro carteles suyos de la Guerra Civil donados por su hija, u otros ejemplos de artes gráficas de Miguel Prieto o Eduardo Herrero, estos últimos procedentes de la Colección Socorro Romano.

Pintura social

De la pintura social con obras en torno al cambio del siglo XX da cuenta Lluís Graner Arrufí. Con Arturo Baltar se amplía la representación de artistas gallegos, y con Iñaki Garmendia, del arte actual del País Vasco, con obra donada por la familia Meana Larrucea.

La denuncia del colonialismo está presente a través de las miradas de Juan Roberto Diago (Cuba), Filiberto Obama Nsué, de Guinea, que trabaja conjuntamente con Ramón Sales Encinas, o Ariella Aïsha Azoulay, artista judío-palestina que critica la construcción occidental a través de la revisión de textos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Comité Internacional de la Cruz Roja o de la ocupación por parte de Israel de los territorios palestinos.

En el capítulo de arte latinoamericano están presentes en la nómina de incorporaciones Luis Fernando Zapata (Colombia), Rafaela Baroni (Venezuela), Jorge Camacho (Cuba) u Osvaldo Lamborghini (Argentina), con donaciones de particulares y familiares.

También se engrosan los fondos de temática LGTBIQ+, con trabajos donados por artistas como Roberto González Fernández. Desde la visibilización de la enfermedad del sida, la obra de Pepe Miralles podrá dialogar con la de Zoe Leonard, David Wojnarowicz o Felix Gonzalez-Torres, que en mayo de 2026 protagonizará una de las exposiciones importantes del Museo para esta temporada.

Desde la escena de la modernidad portuguesa llega obra de José de Almada Negreiros, donada por la familia del compositor Salvador Bacarisse Chinoria; y desde la suiza, de Thomas Hirschhorn, exponente de la práctica escultórica de la posguerra con una nueva visión del monumento público, que se puede ver en el Reina actualmente en la nueva sala llamada Pieza única en homenaje al fallecido coleccionista Fernando Meana.

Durante el 2025, la Biblioteca y Centro de Documentación del Museo ha incrementado sus colecciones con más de 3.000 obras adquiridas a través de diversas vías, fundamentalmente publicaciones seriadas, monografías, libros de artista y material documental. En las donaciones recibidas durante 2025 destacan la colección de libros y catálogos de la Galería Marlborough, y el Archivo de José Luis Tirado, artista y cineasta español, cuya documentación abarca especialmente las décadas de 1970 y 1980.

Ministerio

El Ministerio de Cultura mantiene su apoyo continuado con 573.196 euros de adquisiciones directas repartidos en 29 obras de 20 artistas. Hay que tener en cuenta que en 2025 la proporción de compras de obras realizadas directamente por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico, que luego se adscribían al Reina Sofía, es menor porque su cauce administrativo ha cambiado en favor de una aportación directa al presupuesto del Museo de 2.206.389,11 euros. Es decir: Cultura ha realizado una contribución total a las adquisiciones de 2.779.585,11 euros.

En concreto, en 2025, el Ministerio ha adquirido obra de Francesc D’Assis Gallí, una de las figuras más relevantes del arte catalán de la primera mitad del siglo XX, y de Enric Planasdurà, protagonista de la vanguardia catalana de los años 50 y 60.

A través de subasta integra también dos creaciones de Antonio de Guezala, de la escena artística vasca de primera mitad del siglo XX; una pintura de Amalia Avia, representante del realismo madrileño, que viene a enriquecer la presencia de creadoras españolas de los años 60 y 70; y otra obra fundamental, Recuerdo de Valencia de 1939, la primera pintura que posee el Museo de la valenciana Manuela Ballester, con la que se mejora la presencia de mujeres en el exilio latinoamericano, especialmente mexicano.

A esto se suman las incorporaciones realizadas en ARCO, con dibujos de la artista clave en la generación del 27 y el exilio, Victorina Durán, la artista canaria pionera en la representación de la erótica en femenino Maribel Nazco y la pionera del arte contemporáneo argentino Marta Minujín. La pintora Ángela de la Cruz es recuperada para las colecciones con una de sus obras fundamentales, y se incorpora también obra escultórica de Elena Blasco, así como cinco obras de María Luisa Fernández.

El fondo textil crece con una pieza importante del catalán Josep Grau-Garriga. Del pionero del minimalismo estadounidense Robert Morris se incorpora una serie de arte gráfico de 1969.

En el más estricto presente, Marina Vargas visibiliza el estigma del cáncer desde una visión feminista, Raquel Manchado la misoginia popular a comienzos del siglo XX y Laia Abril denuncia la persistencia de la cultura de la violación en el siglo XXI. La española afrodescendiente Agnes Essonti fotografía el camino de ida y vuelta a los orígenes africanos de su familia. Mónica Planes y Mónica Mays son exponentes fundamentales de la potencia de la escultura española de las nuevas generaciones. Y Carlos Rodríguez-Méndez realiza una de las más profundas representaciones del duelo del arte conceptual contemporáneo.

Fundación

La Fundación Museo Reina Sofía, entidad de mecenazgo cultural privada y sin ánimo de lucro, ha incorporado en este ejercicio 45 obras de 36 artistas con un valor total de 4,6 millones de euros, un incremento del 64% respecto al ejercicio anterior. Merecen especial mención las donaciones recibidas, que representan un 91% del total.

Entre el heterogéneo grupo de piezas recibidas en 2025 es especialmente significativo el conjunto de 15 obras donado por la coleccionista mallorquina Mercedes Vilardell de artistas relevantes de la escena artística contemporánea, como son Francis Alÿs, Sammy Baloji, Edgar Calel, Regina José Galindo, Cristina Iglesias, José Leonilson, Ibrahim Mahama, Joan Morey, Dan Perjovski, Naufus Ramírez-Figueroa, Francesc Ruiz, Tomás Saraceno, Santiago Sierra y Rirkrit Tiravanija.

Asimismo, se han recibido donaciones de obras de artistas no presentes hasta ahora en la colección. Catalina D’Anglade incorpora una obra del artista Karlos Gil; Mario Cáder Frech y Robert S. Wennett, una pieza de la artista Donna Huanca; Sergio Butinof un lienzo del artista Noé Leon; Francisco Sánchez Rivas, un grabado de Alejandro Obregón; y Natalia Cobo de Bulgheroni, dos piezas escultóricas conocidas como Cajas Mágicas de la ecléctica artista Ofelia Rodríguez.

Este año también se han incorporado obras procedentes de donaciones externas ofrecidas por coleccionistas, artistas y sus familias como Feliza Bursztyn, con dos minimáquinas y una miniescultura donadas por Pablo y Camilo Leyva; Álvaro Barrios, con un conjunto de grabados populares recibidos con el apoyo de la galería Fernando Pradilla; Luis Caballero, con uno de sus lienzos de los setentas, donado por los coleccionistas Harry y Esther Beda; Irene Cárdenas, con una pintura también de los setenta que se une al conjunto de mujeres latinoamericanas representantes del arte moderno, gracias a su hijo Diego Arteta; Manuel Espinosa, con dos obras de geometría abstracta gracias a Ana María Espinosa; Anna Vitória Mussi, con una escultura-instalación de negativos fotográficos donada por los coleccionistas Olimpio Matarazzo y Patricia Kassab; Ofelia Rodríguez, con un lienzo donado por parte de su familia, que complementa las obras ya mencionadas; Pol Taburet, con una obra donada por los coleccionistas Frédéric & Delphine Derumeaux; Val del Omar con 38 elementos que completan la donación realizada en 2021 de su celda y laboratorio PLAT por parte de Gonzalo Sáenz de Buruaga y de la familia del artista; y varios artistas latinoamericanos gracias al conjunto de 13 obras donadas por el coleccionista Alejandro de Villota, que incluyen fotografía, grabados, serigrafías y collage.

Respecto a las compras financiadas con los fondos ordinarios del presupuesto 2025, aportados anualmente por cada miembro de la Fundación, las obras adquiridas son de la autoría de Álvaro Barrios, Feliza Bursztyn, Ethel Gilmour, Beatriz González, Óscar Muñoz, Camilo Restrepo y José Alejandro Restrepo. Este conjunto ha reforzado las distintas líneas estratégicas de investigación acordadas con el Museo, con foco en Latinoamérica, y especialmente en Colombia.

Gracias al Instituto Cader para el Arte Centroamericano (ICAC) se han adquirido dos obras de artistas de Centroamérica: una obra de Elyla, artista nicaragüense, que estuvo presente en la Bienal de Venecia pasada; y otra de los años noventa de Patricia Belli, Premio Velázquez a las Artes Plásticas 2025, también de Nicaragua. Gracias al Círculo Reina, cumpliendo con su misión de apoyar el arte joven contemporáneo, ingresa la artista Belén Rodríguez.

Por último, por parte del Estate de Helen Frankenthaler y la Museo Reina Sofía Foundation (USA), se ha incorporado a la colección una importante obra que la artista realizó en España en 1957.

Cabe recordar que todo el fondo artístico es cedido en comodato por tiempo indefinido al Museo Reina Sofía y en caso de extinción de la Fundación, todos sus bienes y derechos pasarían a ser propiedad del Museo.

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