Julieta y Romeo es toda una declaración de intenciones —empezando por su título, que invierte el orden de los nombres, anticipando que la protagonista femenina tendrá una presencia más activa— y una muestra inequívoca del sello de su autor que, una vez más, hace una lectura de un clásico para contarlo con su característico lenguaje abstracto, subversivo, intenso, contemporáneo, capaz de mantener la tensión narrativa de principio a fin.
Ek sitúa la acción en un momento sin época definida en la que Romeo y Julieta se presentan como jóvenes de hoy que se enfrentan a la sociedad que les rodea, con ímpetu y decisión. El amor está en el centro, en el origen del drama, pero los protagonistas no son los dos adolescentes ingenuos nacidos de la pluma de Shakespeare, son más reales, más humanos, más cercanos a la audiencia que hoy los observa, con el torrente de luz de la juventud, pero también con las sombras y las zonas oscuras inherentes a todo ser humano. En medio de un mundo oscuro, de un entorno hostil, buscarán su propia salida, aunque esta les conduzca a una muerte irremediable.
La obra rompe con los estereotipos, no hay balcón, ni veneno, ni espadas, ni mentiras que conduzcan a una falsa muerte. Para Mats Ek «existe una belleza que no es bonita». El final es trágico porque «la muerte es definitiva, sin ningún elemento que la embellezca, pero aun así la forma debe evocar el recuerdo de la vida que ha desaparecido».
La música es un elemento fundamental en el desarrollo narrativo. El coreógrafo descartó en su momento la partitura de Prokófiev para Romeo y Julieta, cargada de referencias imborrables, y, tras una intensa búsqueda, encontró en Chaikovski el perfecto hilo conductor. Seleccionó del compositor ruso fragmentos de la Sinfonía n.º 5, la Sinfonía Manfredo, la fantasía sinfónica La tempestad, el Capricho italiano, la Suite n.º 1 y la n.º 3, el Concierto para piano n.º 1 y un cuarteto de cuerda, y le encargó al compositor Anders Högstedt la organización y arreglos de las obras. Una perfecta amalgama que el director Nir Kabaretti pondrá en pie, desde el foso, al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real.
La presentación de Julieta y Romeo se enmarca en el homenaje a Shakespeare, que constituye uno de los ejes temáticos de esta temporada del Teatro Real, que comenzó con Otello, de Giuseppe Verdi (septiembre y octubre), para continuar con La reina de las hadas, de Henry Purcell (noviembre), y El sueño de una noche de verano, de Benjamin Britten (mayo), y que se completará con Romeo y Julieta, de Charles Gounod, cuyo estreno tendrá lugar el 27 de mayo y de la que se ofrecerán 13 funciones.















