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El proyecto, desarrollado con el apoyo de Bankinter y la colaboración de la Fundación CNSE, comenzó en 2024 con el objetivo de identificar y crear signos para conceptos que hasta ahora no contaban con una traducción extendida o directamente no existían en lengua de signos. La falta de un vocabulario específico había sido, durante años, una barrera silenciosa entre la comunidad sorda y el discurso artístico.

El resultado es un trabajo meticuloso que recoge 255 términos vinculados al ámbito del arte y del museo. La selección prioriza aquellos conceptos sin equivalente en lengua de signos, siguiendo criterios lingüísticos propios de la LSE. A partir de ahí, la Fundación CNSE asumió la creación, grabación y documentación visual de cada signo. Cada término se acompaña de una definición validada en lectura fácil, una labor desarrollada junto a la Fundación AMÁS para ampliar el alcance del proyecto a otros públicos.

El glosario se organiza en cinco bloques que recorren el universo artístico desde distintas perspectivas. Técnicas y materiales reúnen palabras esenciales como acuarela, lienzo o trampantojo. El apartado dedicado a artistas incorpora signos para nombres clave de la historia del arte, desde Duccio hasta O’Keeffe. Los movimientos y estilos encuentran también su espacio, con referencias al cubismo, el dadaísmo o el hiperrealismo. A ello se suma un bloque centrado en el propio museo y sus colecciones, así como una sección final que conecta arte y sociedad con términos contemporáneos.

El contenido está disponible en la web del museo y se integra en el Diccionario de Lengua de Signos Española. Cada entrada incluye vídeo, imagen y descripción, lo que facilita su consulta tanto a usuarios como a intérpretes.

Más allá de su dimensión técnica, la iniciativa pone de evidencia que el arte no depende solo de la entrada a una sala, también del lenguaje que permite comprenderlo y compartirlo. En ese terreno, Thyssen en signos abre una vía necesaria. El proyecto refuerza además el compromiso del museo con la inclusión y la diversidad.

Con esta propuesta, el Thyssen no solo amplía su oferta educativa. También redefine su relación con la comunidad sorda, incorporando nuevas herramientas que permiten que el arte circule sin barreras y con un vocabulario común.