Comisariada por Arturo Castro, la muestra reúne una veintena de obras, la mayoría de formato monumental. El conjunto combina piezas recientes realizadas expresamente para el proyecto, otras que se exhiben por primera vez y pinturas más antiguas sobre las que el artista ha vuelto a intervenir. Una selección inédita desde la que seguir su exploración del óleo y su diálogo con la tradición pictórica.

Fundación Bancaja acoge la exposición ‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’.
Girbent sitúa el proceso de creación en el centro de su práctica. Su interés se desplaza de la invención de una imagen novedosa hacia la manera de pintarla, hacia la transformación que se produce al convertir una imagen de cualquier procedencia en un acontecimiento pictórico. Las fuentes son diversas. Recurre a su archivo fotográfico, a internet, al cine y a la propia historia del arte.
La pintura introduce en esos materiales otra condición. El artista define la imagen pintada como «la imagen hecha con materia. Pero sobre todo con tiempo». Y añade que ese tiempo modifica su naturaleza «al aumentar exponencialmente su complejidad». Desde esta posición defiende la vigencia y la superioridad de la imagen pintada frente a la digital, una convicción que vincula a la presencia física del lienzo y a su elaboración pausada.
La revisión del interior con figura vertebra el recorrido. Espacios domésticos, arquitectura, luz y presencia humana componen escenas silenciosas en las que Girbent plantea relaciones entre espacio, memoria y percepción. Son pinturas surgidas de la transfiguración de imágenes previas, sometidas a las decisiones y a los tiempos de su trabajo con el óleo.
Las referencias abarcan periodos y lenguajes muy distintos. El recorrido remite al mosaico de Teodora y su séquito de Rávena, a los frescos románicos y a los interiores holandeses del siglo XVII. También a Las hilanderas o la fábula de Aracne, de Velázquez, y a las pinturas íntimas de Hammershøi y Hopper. Las composiciones con verticales de Barnett Newman y los fotogramas de las películas de Wong Kar Wai forman parte de ese diálogo.

Fundación Bancaja acoge la exposición ‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’.
El cine ocupa un lugar destacado en la trayectoria del artista desde sus años de formación. Girbent se matriculó en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona en 1986, aunque pronto abandonó la universidad. En aquella etapa dedicó buena parte de su tiempo al cine de autor y experimental, al ensayo y a la filosofía. En 1989 se trasladó a la República Democrática Alemana para estudiar en la Academia de Arte de Leipzig, donde le sorprendió la caída del Muro de Berlín. Al año siguiente mostró sus primeras pinturas en la colectiva The Wall, en un espacio alternativo de la capital alemana.
Su posterior estancia en México incluyó la exploración del vídeo y un creciente interés por la literatura. Tras regresar a Mallorca comenzó a colaborar con la Galería Horrach Moyá. Juan Antonio Horrach sería su galerista y representante durante los siguientes 25 años. De esa relación surgió, entre otros proyectos, Pictures, un ciclo de cinco exposiciones individuales consecutivas desarrollado a lo largo de dos años.

Fundación Bancaja acoge la exposición ‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’.
Los interiores de la exposición se prolongan en Ad museum, una serie dedicada a espacios de museos poblados por figuras que contemplan obras de arte. En estas pinturas Girbent restringe la paleta al blanco y al negro y examina las posibilidades del óleo a partir de esa reducción.
La pieza final, perteneciente a Museum walls, lleva el tema hacia sus elementos esenciales —pintura, marco y muro— y prescinde de la ilusión de espacio y profundidad. Desaparecen las figuras que ocupaban el interior del museo y su papel pasa al visitante situado ante la obra. Dentro del cuadro representado permanece una única figura pintada, ubicada en otro plano de la imagen.
Una producción audiovisual permite escuchar al propio Girbent explicar su proceso de trabajo.
Complejidad

Girbent, a la izquierda, y Rafael Alcón, presidente de Fundación Bancaja, en la presentación de la exposición ‘Girbent. Pintar en el siglo XXI’.
Para Girbent, pintar en el siglo XXI significa «dedicarme a una actividad extraordinariamente singular como es producir, a partir de un medio atemporal e intempestivo, imágenes pintadas, esto es, imágenes de alta complejidad ontológica destinadas a sobresalir por encima de la marea uniforme de imágenes digitales de las que estamos rodeados. Y hacerlo atento a un contexto muy peculiar, con unas reglas del juego muy distintas a las de la Modernidad». Su práctica sitúa el proceso de creación en el centro de su trabajo dando prioridad al cómo frente al qué. Desplaza su interés por la iconografía –la creación de una imagen novedosa– hacia el mismo acto singular de pintar. El artista considera que su responsabilidad se circunscribe a la conversión de imágenes de procedencia diversa en acontecimientos pictóricos en una apuesta por la pintura, que defiende la vigencia actual y superior de la imagen pintada frente a la imagen digital hoy dominante. Sus pinturas ponen en valor la presencia física del lienzo, el espesor del pigmento, la huella del gesto y la construcción pausada de cada superficie. Girbent entiende la imagen pintada como «la imagen hecha con materia. Pero sobre todo con tiempo. Un tiempo que transfigura la naturaleza de estas imágenes al aumentar exponencialmente su complejidad».













