¿Y cómo se sale de semejante viaje? Hay que decir que es esta una obra que nos hace sentir tan insignificantes como felices, tan informados como concienciados.

Insignificantes

… al comprender bien el tamaño de nuestra irrelevancia, apenas un parpadeo en un puntito de una galaxia que es solo una más entre miles de millones de galaxias. Como escribe en el prólogo José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly, estamos ante un libro que “nos ayuda a recuperar la humildad perdida, a entender que no somos el final del camino, sino tan solo un eslabón más en la cadena evolutiva”. Seguramente por eso Darwin sea el científico más citado y de los pocos —con Newton— que protagonizan una de las pinturas.

Felices

… de haber paseado por un libro que es un festín para cualquier aficionado al arte sin excepciones: cada uno de los 125 textos breves o capítulos tiene su correspondiente ilustración en forma de pinturas o grabados de diferentes estilos y tradiciones, por cierto, con no pocos artistas españoles actuales (Barceló, Gordillo, Antonio Calleja, Soledad Sevilla, Rafael Canogar, Pepe Carazo). Si bien es posible que el arte figurativo estorbe un poco a nuestra imaginación, desde luego el abstracto es idóneo para que acabemos observando en sus lienzos cuanto leemos en la página e incluso más.

Informados

Carlos Briones.

… porque su autor sabe llegar, conecta, tiene el don de los grandes divulgadores capaces de transmitir de forma clara asuntos complejos sin renunciar al rigor, y así van desfilando la expansión y enfriamiento del universo, el combate entre la materia y la antimateria, el nacimiento de las estrellas y planetas, las reacciones de las primeras moléculas en aguas oceánicas, el ARN y el ADN, los virus y las bacterias, el oxígeno que apareció para quedarse, los simios y los homínidos bípedos, el incremento de la capacidad craneal (¡es bonito que se hable por primera vez de la conciencia a la vera de un dibujo de Ramón y Cajal!), el arte en todas sus variantes, las ciudades y la escritura, los mitos y la religión, la filosofía y el método científico, el desciframiento de nuestro cuerpo, la revolución industrial, la carrera espacial, internet…, pero también las guerras, las masacres, los genocidios, la destrucción del planeta, el cambio climático, las pandemias… Todo esto y más en menos de trescientas páginas con multitud de pinturas, algunas inevitables (El Guernica de Picasso, el Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, La lección de anatomía de Rembrandt, La escuela de Atenas de Rafael…), pero las más de las veces inesperadas y sugerentes.

Concienciados

… porque Briones no desaprovecha para recordarnos, en estos tiempos convulsos, de dónde venimos y lo que realmente somos: “El genoma de dos personas cualesquiera difiere, de media, solo en un 0,1% de sus letras: somos, a la vez, distintos e iguales. Y la genética muestra otro hecho fundamental: en nuestra especie no existen las razas. Todo ello debería impulsarnos a caminar juntos, pues lo decisivo no es la trayectoria de cada individuo o grupo, sino el avance colectivo de la humanidad”.

Estamos, claro, con Carlos Briones cuando escribe que “la ciencia no está en posesión de la verdad, pero —al huir de los dogmas, dudar y renovarse constantemente— ofrece en cada momento la mejor aproximación a ella”. Y estamos aún más con él cuando cita al novelista polaco Stanislaw Lem: “La ciencia explica el mundo, pero solo el arte nos puede reconciliar con él”. Exactamente como hace este excelente libro: que nos cuenta el mundo al tiempo que lo rodea de arte. Y ojalá esto vaya a más: que su autor no supere nunca la deformación profesional y continúe, con su cámara de fotos, visitando museos y galerías en busca de pinturas como las aquí seleccionadas.


Del cosmos a la vida. Un diálogo entre ciencia y arte

Carlos Briones

Fundación Lilly y Plaza y Janés

282 páginas