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El jurado ha fundamentado su decisión en «la originalidad, la excelencia y la coherencia de una obra que ha renovado el cuento contemporáneo y transformado la literatura fantástica en español». También ha subrayado la importancia de su contribución a la consideración del relato breve como una forma literaria autónoma, capaz de alcanzar una extraordinaria intensidad estética y una profunda dimensión existencial.

Concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 125.000 euros, el Premio Cervantes culmina una sucesión de reconocimientos que incluye el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de las Letras Españolas, recibido en 2023. El fallo fue anunciado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, acompañado por la directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura, María José Gálvez.

En los cuentos de Fernández Cubas, la realidad nunca es tan firme como aparenta. Un acontecimiento inesperado, una percepción equívoca o un detalle aparentemente insignificante pueden alterar por completo el sentido de una historia. Lo familiar se vuelve extraño y aquello que parecía perfectamente comprensible comienza a revelar una naturaleza incierta. La autora conduce al lector hacia ese territorio sin recurrir a grandes artificios, mediante una escritura precisa que administra la información y los silencios con singular destreza.

Su literatura encuentra buena parte de su fuerza en lo que sugiere. Las situaciones inquietantes, las identidades ambiguas y los límites imprecisos entre la fantasía y la experiencia cotidiana forman parte de un universo narrativo en el que las preguntas suelen ser más importantes que las respuestas. El lector participa de esa incertidumbre y, cuando termina el relato, descubre que algunas de sus certezas han quedado suspendidas.

El jurado del Cervantes ha destacado precisamente su dominio del punto de vista y su capacidad para preservar la ambigüedad, así como la independencia y el inconformismo de una escritura que cuestiona las convenciones y los valores establecidos. También ha señalado su relación con la tradición latinoamericana de la literatura de la extrañeza y su influencia sobre nuevas generaciones de narradores.

Admiradora de Henry James, Julio Cortázar, Edgar Allan Poe y Carson McCullers, Fernández Cubas ha encontrado en el cuento un instrumento especialmente adecuado para sus exploraciones literarias. Ella misma ha definido el relato como «el formato perfecto para burlarse de las leyes del espacio-tiempo». Esa libertad para alterar las coordenadas habituales de la experiencia constituye uno de los rasgos más reconocibles de su obra.

La publicación de Mi hermana Elba, en 1980, abrió una trayectoria que pronto encontró continuidad en Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990) y Con Agatha en Estambul (1994). A estos títulos se sumó Parientes pobres del diablo (2006), distinguido con el Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España.

Cada uno de estos libros contribuyó a consolidar una forma de narrar en la que la economía expresiva convive con una notable riqueza de significados. Fernández Cubas demuestra que unas pocas páginas pueden contener una experiencia literaria de enorme intensidad. Su dominio de las estructuras narrativas y su capacidad para introducir giros inesperados nunca dependen exclusivamente de la sorpresa, sino de una cuidadosa construcción del relato.

En 2008 apareció Todos los cuentos, volumen que reunió buena parte de su producción y que obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio Ciutat de Barcelona de Literatura en Lengua Castellana, el Premio Salambó de Narrativa y el Premio Cálamo Libro del Año. La recopilación permitió apreciar en conjunto la coherencia de una escritura que, a lo largo de varias décadas, había desarrollado un territorio literario propio.

Otro momento especialmente significativo llegó con La habitación de Nona (2015), distinguido con el Premio de la Crítica, el Premio Dulce Chacón y el Premio Nacional de Narrativa de 2016. El libro confirmó la vigencia de una autora que seguía encontrando nuevas posibilidades en el género que mejor domina.

Su producción, sin embargo, va más allá del cuento. Fernández Cubas estudió Derecho y Periodismo en Barcelona y ejerció esta última profesión. También ha cultivado la novela con El año de Gracia (1985), obra que inspiró una ópera del compositor Albert Sardá, El columpio (1995) y La puerta entreabierta (2013), publicada bajo el seudónimo de Fernanda Kubbs.

A estos títulos se añaden la pieza teatral Hermanas de sangre (1998), el libro de memorias narradas Cosas que ya no existen (2001) y el ensayo Emilia Pardo Bazán (2001). Doctora honoris causa por la Universidad de Alcalá, su obra ha sido traducida a diez idiomas.

El Premio Cervantes reconoce ahora la dimensión de una escritora que ha defendido con sus libros las posibilidades del cuento frente a cualquier consideración de género menor. Su aportación reside tanto en la calidad de sus historias como en la exigencia de una concepción literaria que confía en la inteligencia del lector y en su disposición a enfrentarse a lo desconocido.

En 2023, cuando recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas, el jurado ya había fundamentado su decisión en «la magia de su narrativa y por el dominio fascinante de la concisión para narrar historias, que se nutren de la literatura fantástica y que hace llegar al lector de manera intensa hasta cambiar la forma de entender las cosas».

Tres años después, el Cervantes vuelve a poner el acento en esa singularidad. La literatura de Fernández Cubas se alimenta de la duda, de la imaginación y de una mirada capaz de descubrir fisuras allí donde todo parece responder a un orden reconocible. Sus personajes se enfrentan a situaciones que ponen a prueba su percepción del mundo y, con frecuencia, también la de quien los acompaña desde las páginas del libro.

El jurado ha resumido el alcance de su trayectoria al destacar que, «con una voz inconfundible y una libertad creadora que ha ampliado las posibilidades expresivas de nuestra literatura, su trabajo representa una aportación fundamental que consagra a Cristina Fernández Cubas como una de las figuras más importantes de las letras hispánicas».

El Cervantes distingue así a una narradora que ha hecho de la incertidumbre una de las grandes virtudes de la ficción. Una escritora que conoce el valor de cada palabra, sabe cuándo debe callar una historia y ha demostrado que, en literatura, lo verdaderamente inquietante puede encontrarse a escasa distancia de nuestra realidad más cotidiana.


Jurado y galardonados

premiocervantesMediante la concesión de este premio se rinde anualmente público testimonio de admiración a la figura de un escritor o escritora que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico. Puede ser galardonado cualquier autor o autora cuya obra literaria esté escrita totalmente, o en parte esencial, en castellano.

Las candidaturas al premio pueden ser presentadas por las Academias de la Lengua Española, los autores premiados en anteriores convocatorias, las instituciones que, por su naturaleza, fines o contenidos, estén vinculadas a la literatura en lengua castellana y los miembros del jurado.

El jurado ha estado presidido por Gonzalo Celorio, Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes correspondiente al año 2025, y ha actuado como vicepresidenta María José Gálvez, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura. Además, ha contado con los siguientes vocales: Paloma Díaz Mas, por la Real Academia Española; Fernando-Ignacio Ondo, en representación de la Dirección de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española; Pilar Blanco, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas; Alejandra Amatto, por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe; Juan David Correa, por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe; Miguel Albero, por la Dirección del Instituto Cervantes; Alfonso Sánchez García, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Factor Méndez, por la Federación Latinoamericana de Periodistas; Isabella Tomassetti, por la Asociación Internacional de Hispanistas; Guillermo Carnero, por la Asociación Española de Críticos Literarios; Fanny Rubio, por la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España; y Ana Casas, por el Ministerio de Cultura. Como secretario ha actuado Jesús González, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas del Ministerio de Cultura.

Galardonados: 1976, Jorge Guillén; 1977, Alejo Carpentier; 1978, Dámaso Alonso; 1979, Jorge Luis Borges y Gerardo Diego; 1980, Juan Carlos Onetti; 1981, Octavio Paz; 1982, Luis Rosales; 1983, Rafael Alberti; 1984, Ernesto Sábato; 1985, Gonzalo Torrente Ballester; 1986, Antonio Buero Vallejo; 1987, Carlos Fuentes; 1988, María Zambrano; 1989, Augusto Roa Bastos; 1990, Adolfo Bioy Casares; 1991, Francisco Ayala; 1992, Dulce María Loynaz; 1993, Miguel Delibes; 1994, Mario Vargas Llosa; 1995, Camilo José Cela; 1996, José García Nieto; 1997, Guillermo Cabrera Infante; 1998, José Hierro; 1999, Jorge Edwards; 2000, Francisco Umbral; 2001, Álvaro Mutis; 2002, José Jiménez Lozano; 2003, Gonzalo Rojas; 2004, Rafael Sánchez Ferlosio; 2005, Sergio Pitol; 2006, Antonio Gamoneda; 2007, Juan Gelman; 2008, Juan Marsé; 2009, José Emilio Pacheco; 2010, Ana María Matute; 2011, Nicanor Parra; 2012, José Manuel Caballero Bonald; 2013, Elena Poniatowska; 2014, Juan Goytisolo; 2015, Fernando del Paso; 2016, Eduardo Mendoza; 2017, Sergio Ramírez; 2018, Ida Vitale; 2019, Joan Margarit; 2020, Francisco Brines; 2021, Cristina Peri Rossi; 2022, Rafael Cadenas; 2023, Luis Mateo Díez; 2024, Álvaro Pombo; 2025, Gonzalo Celorio; 2026, Cristina Fernández Cubas.