Después de un 2025 que la dirección califica de exitoso, el equipo encabezado por Víctor Cageao traza una ruta ambiciosa. El objetivo no es crecer por inercia, sino fortalecer una programación estable, ampliar alianzas dentro y fuera de España y, sobre todo, ensanchar el relato de las Colecciones Reales sin perder rigor ni identidad.
Una de las grandes apuestas del año lleva por título Tejiendo la vida cortesana. La muestra se adentra en un territorio a menudo relegado a las vitrinas secundarias: el universo textil. Tejidos, bordados, encajes y pasamanerías desfilan aquí como protagonistas de la escenografía del poder.

Almohadón 1560 – 1600. Exposición «Tejiendo la vida cortesana».
Lejos de entenderlos como mero ornamento, la exposición los presenta como una arquitectura blanda que modeló el ceremonial y la vida cotidiana de la realeza. Muchas de estas piezas se exhibirán por primera vez, revelando la densidad simbólica que se esconde en una trama de hilo o en el brillo de un bordado. La corte, vista desde sus telas, aparece como un espacio donde cada pliegue ordenaba jerarquías y cada textura hablaba de estatus.
La segunda gran cita del calendario, Insólitas maravillas, se mueve en otro registro. Aquí el hilo conductor es el asombro. La exposición reunirá mirabilia, objetos que en su tiempo despertaron la curiosidad de nobles, artistas y eruditos por su rareza, su procedencia o su carga simbólica.
La propuesta invita a pensar en la pulsión coleccionista de las dinastías españolas como un gesto de apertura al mundo y, al mismo tiempo, como una afirmación de poder. Lo singular y lo exótico no aparecen como extravagancias aisladas, sino como piezas clave de una narrativa histórica donde el deseo de conocer y poseer lo extraordinario formaba parte del lenguaje político y cultural de la monarquía.
El programa se completa con exposiciones monográficas dedicadas al pintor Fernando Brambila, cronista visual de ciudades y palacios en el primer tercio del siglo XIX, y al conjunto de Miniaturas Reales, más de ciento cincuenta piezas que sitúan a la institución entre las colecciones europeas más notables en esta técnica.

Fernando Brambila. Vista de la fachada principal del Palacio Real de Madrid. 1829 – 1834.
Bajo el epígrafe Colecciones Reveladas, el museo rescata ámbitos menos transitados. La precisión del tiempo. Relojes del siglo XIX pone el acento en la complejidad técnica de los mecanismos históricos de medición horaria. El arte de guardar dirige la mirada hacia cofres y arcas, objetos concebidos para custodiar que hoy se revelan como obras de arte en sí mismas. En ambos casos, la institución propone nuevas lecturas sobre su propia historia material.
El aniversario de la Galería traerá una nueva edición de Alteraciones III y una colaboración renovada con PHotoESPAÑA. Estas iniciativas abrirán el espacio a creadores contemporáneos que dialogarán con las colecciones históricas desde lenguajes actuales, ampliando el campo de interpretación del patrimonio.
A ello se suman nuevas rotaciones en la exposición permanente y en el espacio dedicado a adquisiciones y restauraciones. Entre las piezas destacadas figuran un retrato de Fernando VII firmado por Vicente López Portaña, un relevante Coxcie y esculturas barrocas procedentes del Monasterio de las Descalzas Reales. Cada incorporación no solo amplía el recorrido, también hace visible el trabajo técnico de conservación que sostiene la institución.
El museo incorporará además obras invitadas del Museo de Bellas Artes de Valencia, de la Casa de Alba y de la National Gallery de Londres, fortaleciendo conexiones internacionales y lecturas comparadas del patrimonio.
Un nuevo muro introductorio en la planta de Austrias reordenará el relato para ofrecer una visión más representativa de la diversidad de los fondos. Conferencias, diálogos y mesas redondas completarán el calendario.
En 2026, la Galería no se limita a exhibir piezas valiosas. Se propone articular un discurso donde el tejido, el objeto raro, la miniatura o el reloj dialogan entre sí y con el presente. La colección deja de ser inventario para convertirse en experiencia. Ese parece ser, en última instancia, el verdadero hilo conductor del año.
En 2025, la Galería atrajo a 741.589 visitantes, un incremento del 14,4% respecto al año anterior.















