El hallazgo no solo resuelve una atribución largamente debatida. Reescribe un capítulo del mapa gaudiniano y amplía el radio de acción de un arquitecto cuya obra parecía delimitada por unos contornos ya conocidos. La investigación, firmada por Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya, aporta un cuerpo de pruebas técnicas que sitúa el chalet dentro del universo creativo del arquitecto.
El informe se apoya en análisis documentales y constructivos, comparativas planimétricas y levantamientos en 3D que permiten confrontar geometrías, soluciones estructurales y criterios compositivos con edificios indiscutidos de Gaudí. No se trata de una intuición estilística ni de una afinidad superficial. La investigación desmenuza el inmueble pieza a pieza hasta identificar metodologías propias del autor de la Sagrada Familia.

Uno de los puntos clave reside en el estudio de la sección transversal del edificio y del arco principal, donde se observan divergencias entre la parábola y la catenaria, ambas vinculadas al repertorio estructural gaudiniano. También se documenta la presencia —hoy desaparecida— de una bóveda de rincón de claustro anexa al chalet, tipología característica del arquitecto. A ello se suma la organización de los accesos interiores mediante distribuidores a 45 grados, una solución que Gaudí empleó en obras coetáneas como la Torre Bellesguard.
El proyecto del Xalet del Catllaràs se sitúa entre 1901 y 1908, en paralelo a la construcción de la fábrica Asland y en un momento en que Gaudí trabajaba intensamente para Eusebi Güell. Sin embargo, el arquitecto no dirigió las obras y la construcción fue modificada por terceros, lo que alteró su planteamiento formal y estructural. Esa distancia entre idea y resultado explicaría el silencio posterior del creador, que nunca reivindicó públicamente la autoría de un edificio que no respondía fielmente a su proyecto.

Arxiu Galdric Santana. Fotografía: Pau Plana.
La investigación introduce además una reflexión metodológica de alcance mayor. A diferencia de la pintura, donde la atribución cuenta con herramientas consolidadas, la arquitectura carecía de un protocolo técnico tan preciso para determinar autorías. El procedimiento aplicado en este caso abre una vía de trabajo para futuras investigaciones sobre obras no firmadas o discutidas.
La confirmación llega en plena conmemoración del Año Gaudí 2026, impulsado por la Generalitat con motivo del centenario de la muerte del arquitecto. El reconocimiento oficial del proyecto del Catllaràs no solo enriquece el legado del creador modernista. Sitúa a La Pobla de Lillet en el circuito internacional del interés gaudiniano y devuelve al edificio su condición de pieza clave en la evolución de una de las trayectorias más singulares de la arquitectura europea.
Más de un siglo después, la obra de Gaudí continúa revelando pliegues inesperados. El Xalet del Catllaràs emerge ahora no como una nota al margen, sino como testimonio de un proceso creativo complejo, donde la distancia entre el trazo original y la obra construida forma parte, también, de la historia.
















